HISTORIA DEL TORERO

TOMÁS RODRÍGUEZ PÉREZ (Tomás Campuzano II)

Publicado el 19 de noviembre de 2023
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Matador de toros nacido en Écija (Sevilla) el 21 de febrero de 1957, hermano de José Antonio. Su iniciación en el toreo es bien reciente, ya que vistió su primer traje de alamares el 13 de junio de 1974 en la villa gaditana de El Bosque, y el 30 de marzo de la siguiente temporada intervino en su primera novillada con picadores en su ciudad natal, con los novilleros Gabriel Puerta y José Castilla que le acompañaron, y los novillos que se jugaron pertenecieron al hierro de doña Carmen Lastra. En la campaña de 1976 ha participado en cuatro corridas con caballos, que ascenderían a veinticinco en la posterior, en la que se presenta el 3 de abril en el Carabanchelero ruedo de Vistalegre para alternar con José Alfredo Mejías y José Luis Palomar en la lidia de un encierro de los herederos del marqués de Bayamo. Matador de toros nacido en Écija (Sevilla) el 21 de febrero de 1957, hermano de José Antonio. Su iniciación en el toreo es bien reciente, ya que vistió su primer traje de alamares el 13 de junio de 1974 en la villa gaditana de El Bosque, y el 30 de marzo de la siguiente temporada intervino en su primera novillada con picadores en su ciudad natal, con los novilleros Gabriel Puerta y José Castillo que le acompañaron, y los novillos que se jugaron pertenecieron al hierro de doña Carmen Lastra. En la campaña de 1976 ha participado en cuatro corridas con caballos, que ascenderían a veinticinco en la posterior, en la que se presenta el 3 de abril en el Carabanchelero ruedo de Vistalegre para alternar con José Alfredo Mejías y José Luis Palomar en la lidia de un encierro de los herederos del marqués de Bayamo. En 1978 cumplimenta treinta contratos, y se anota frecuentes triunfos. Silva de ejemplo el alcanzado en la Real Maestranza sevillana el 2 de abril, donde corta una oreja de cada uno de los novillos de los hermanos Sampedro de su lote, en presencia de sus compañeros de terna Paco Aguilar y Emilio Muñoz. Forma en la actualidad entre la decena de jóvenes esperanzas que pueden consolidar posiciones en un próximo futuro. A comienzos de la temporada de 1979 toma la alternativa, el 24 de abril, en la feria sevillana y actúa de padrino Curro Romero y de testigo Santiago Martín, El Viti. Se corrieron cuatro astados de la vacada de Manuel González y los dos restantes de la de su esposa, Socorro Sánchez-Dalp, uno negro zaino, llamado Contador, y el toricantano cortó un  apéndice del burel que cerró plaza. La confirmación del doctorado, que igualmente suponía su presentación en el madrileño coso de Las Ventas, tuvo lugar el siguiente 5 de agosto, al cederle Antonio Francisco Vargas, en presencia de Antonio Chacón, la muerte de una res llamada Conejito, que pesó 579 kilos y perteneció a la divisa de La Herguijuela, y causó una buena impresión en el público capitalino. Toma parte en otra trece corridas este año y el 20 de abril de 1980 vuelve a Madrid para alternar con su hermano José Antonio y Pedro Fernández, Niño de Aranjuez, en la lidia de un encierro de la divisa de Bernardino Jiménez, con el positivo resultado de cortar una oreja a su primer enemigo, mientras daría una vuelta al anillo después de liquidar a su segundo. Testifica el 23 de julio en Santander la alternativa que confirmó Manuel Benítez, El Cordobés, a Mario Triana, y le otorgan tres orejas de bureles del hierro de Juan María Pérez-Tabernero.

Todavía logra un apéndice más el 10 de agosto, en San Lorenzo de El Escorial, en esta ocasión de astados de la ganadería de Román Sorando, cuando competía con José Ortega Cano y Juan Antonio Esplá, mientras el día 17 del mismo mes, en Bilbao, le confieren una oreja de cada uno de los ejemplares de la divisa de Salvador Guardiola que le tocaron en suerte, en presencia de Manuel Alonso, Herrerita, y Ortega Cano. El último triunfo destacable de esta campaña de 1980, en la que participó en cuarenta y seis corridas en esta orilla, fue el del 16 de septiembre en Valladolid, al ganar tres orejas de pupilos de la vacada de Salvador Gavira ante Curro Vázquez y Roberto Domínguez. Sesenta y tres contratos cumplimenta en 1981, uno de ellos celebrado en un caso portugués, y marcha a Hispanoamérica, donde toma parte en corridas celebradas en plazas de Perú, México, Colombia, Venezuela y Ecuador, en las que deja muy buen recuerdo. Sirvan de ejemplo sus salidas a los ruedos el 9 de enero de 1982 en el de Manizales (Colombia), donde le hacen entrega de tres orejas de reses de la ganadería de Aguasvivas cuando actuaba junto a Juan Antonio Ruiz, Espartaco, y Alberto Mesa, o la del posterior día 22 en San Cristóbal (Venezuela), cuando alternó con Pedro Gutiérrez Moya, Niño de la Capea, y José Nelo, Morenito de Maracay, en la lidia de tres astados del hierro de Torrestrella y los otros tres del de La Esperanza, con el extraordinario balance de recibir cuatro orejas y un rabo. Un apéndice orejilla menos fue la cosecha obtenida, ya en España, el 10 de abril en Lorca, de reses de la vacada del marqués de Albayda, delante de Julio Robles y de Pepín Jiménez. El 24 de julio, en Santander, capital que siempre se le dio muy bien y en la que cuenta con gran golpe de partidarios, cortó las dos orejas y el rabo de  un toro de la vacada de Sepúlveda, lo que contribuiría a que fueran otorgados los trofeos del Ayuntamiento y de la Peña de Félix Rodríguez como triunfador de aquella feria. Tres orejas le donan en Almería el 26 de agosto, de bureles de la divisa de Salvador Guardiola, lo que contemplan Emilio Muñoz y Espartaco, sus compañeros de terna. En la feria de Zaragoza, el 11 de octubre, le conceden un total de tres orejas de ejemplares de la ganadería  de Sayalero y Bandrés, en presencia de Raúl Aranda y Enrique González, El Bayas. Al término de la campaña española de ese año de 1982 había intervenido en estos pagos en cincuenta y ocho funciones, y, según costumbre, repite viaje a América para ceñir el traje de luces en Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia, y sobresale su trabajo en la feria de La Chinita de la venezolana Maracaibo, donde le hicieron entrega, como triunfador del serial, del trofeo Rosario de Oro.

Vuelve a cortar tres orejas, cifra de Galardones que repite con frecuencia, el 14 de mayo de 1983 en Écija, de bureles de la ganadería de Benítez Cubero, cuando competía con Francisco Ojeda y Curro Durán, para en Toledo, el 2 de junio, llevarse dos orejas de un toro de Joaquín Buendía y otras dos  de un ejemplar del hierro de La Quinta, con Antonio Chenel, Antoñete, y Ojeda de complementos de cartel. Idéntico saldo, ahora de pupilos de Román Sorando, se lleva el 4 de junio en Jaén, con Dámaso González y Justo Benítez de testigo del éxito. No falta a la cita con su querida Santander, y allí acude tanto el 23 de julio como el inmediato día 30, y consiguió en la primera ocasión cuatro orejas y un rabo y en la segunda cuatro orejas, balance realmente impresionante. El primer día toreó reses de Jiménez Pasquau, junto a Niño de la Capea y Ojeda, en tanto que en la restante lo hizo con ganado del marqués de Albayda, en unió de Curro Vázquez y José Cubero, Yiyo. No rechaza los astados de Eduardo Miura y con ellos se enfrenta en Huesca el 13 de agosto, en unión de Luis Francisco Esplá y El Bayas, y no falla la oportunidad al ser premiado con una oreja. Recibe un puntazo en el codo derecho el 4 de septiembre en Calahorra, inferido por un morlaco de Bernardino Jiménez, y el posterior día 17 en Aranda de Duero reanuda su racha de triunfos, al conseguir cuatro orejas de toros de la vacada de Núñez Hermanos, delante de Dámaso González y Espartaco. Todavía es más redonda la tarde del día 26 del mismo mes en Pozoblanco, cuando le hacen entrega de los máximos trofeos de cada uno de los toros que formaron su lote, de la ganadería de Carlos Núñez, apoteosis presenciada por Francisco Rivera, Paquirri, y Julio Robles. Al redactar este suceso no deja de ser estremecedor haber aunado en la misma noticia el triángulo formado por las palabras septiembrePozoblancoPaquirri, que se concretarían en tragedia un año más tarde. Recobro el hilo de la semblanza de Tomás Campuzano para dejar constancia de que en la corrida celebrada el día del Pilar en Zaragoza resultó muy gravemente herido, por un elemento de la vacada de Joaquín Núñez, en el muslo izquierdo, ante el estupor de Espartaco y El Bayas. Queda en segundo lugar de la estadística de fin de sus año de 1983 con sesenta y siete ajustes, y participa en la invernada en funciones celebradas en recintos de Ecuador, Colombia y Venezuela, como en la que tuvo lugar en Quito, el 4 de diciembre, en la que le otorgaron tres orejas de ganado de Campazano, con José María Dols, Manzanares, y Édgar Peñaherrera de compañeros de cartel. El 9 de enero de 1984, en la colombiana Manizales, cosecha las dos orejas de un pupilo de la divisa de Clara Sierra, delante de su hermano José Antonio, de Niño de la Capea y de Espartaco, a la vez que recibe el trofeo destinado al triunfador de la feria. Las dos orejas de cada una de las reses que le correspondieron el 22 de julio en Tarragona, ambas de la ganadería de Martínez Benavides, pasaron a sus manos delante de su colega Julio Robles y del rejoneador Antonio Ignacio Vargas, mientras en la siguiente tarde, en Santander, le ofrecerían el premio de las tres orejas y el rabo de ejemplares de la vacada de Francisco Galache, ante Dámaso González y Yiyo. En viaje relámpago torea en la bogotana plaza de Santamaría, junto a su hermano José Antonio y el colombiano José Cáceres, pupilos de la divisa de Ernesto Gutiérrez Aragon, para cortar un apéndice. Ello ocurrío el 7 de agosto, y el día 14 del mismo mes toma parte en la corrida de Beneficencia que se celebró en Santander, junto a José Luis Palomar, y Morenito de Maracay, con el resultado de lleverse las cuatro orejas de las reses de Luis Albarrán que le tocaron en el sorteo.

El 2 de septiembre presencia desde la arena del cosos de Calahorra la gravísima cogida que sufriera su repetido hermano José Antonio. Al término de esta campaña de 1984, cuya postrer corrida toreó en Sevilla el 12 de octubre, al encerrarse con cuatro ejemplares de Carlos Núñez, uno de Gabriel Rojas y uno de Ortega Sánchez como único espada, propósito que no pudo llevar a cabo al completo al ser corneado de cierta gravedad por su tercer enemigo en el muslo derecho, mantiene su segundo puesto en su escalafón, con sesenta y siete corridas toreadas en estos lares, y marcha una vez más a América para tomar parte en festejos que tuvieron lugar en Colombia, Venezuela y Ecuador, en los que dejó muy en alto su pabellón, como el del 26 de enero de 1985 en Medellín, en el que alternó con su hermano José Antonio y Yiyo en la lidia de ganado del hierro de El Socorro, con el significativo triunfo de cortar cuatro orejas. La cruz de la moneda le llega el 3 de febrero en el mismo Medellín, al fracturarse el dedo anular de la mano izquierda, por lo que hubo de ser escayolado. Vuelve por sus fueros el 25 de mayo en Córdoba, al competir mano a mano con su hermano y ganar una oreja de su primer enemigo, otra de su segundo y las dos del que cerró plaza. Otro percance le aguarda el 6 de junio en Madrid, al recibir un puntazo en la pierna izquierda producido por un toro de la divisa de los hermanos Fraile, de lo que fueron testigo Roberto Domínguez y José Luis Palomar. Tres orejas y un rabo le otorgan el 16 de julio en San Fernando de reses de la ganadería de Núñez y Moreno de Guerra, con Francisco Ruiz Miguel y Emilio Oliva de compañeros de terna, resultado que confirmó el próximo día de Santiago en su querida Santander, de bovinos de la vacada de Ramón Sánchez, en presencia de su hermano y del caballero en plaza Manuel Vidrié. No se interrumpe su rosario de éxitos y así se lleva tres orejas el 17 de agosto, en Gijón, de bureles de la divisa de Araúz de Robles, y el mismo número de despojos el día 20 de septiembre, en Valladolid, de ejemplares del hierro de los hermanos Fraile. Con setenta y cinco funciones en su haber pone término a esta temporada de 1985 y al no interrumpir su añeja costumbre se le puede ver en el invierno actuar en coliseos de Colombia y Venezuela. En el de Palmira, el 2 de noviembre, compite con Gabriel de la Casa y el ultramarino Paco Mena en la lidia de astados de la ganadería de Veracruz, y se lleva un botín de tres orejas. Con alimañas de la divisa de Victoriano Martín se enfrenta en Córdoba –otra plaza que siempre le acogió con afecto—el 28 de mayo de 1986, con otros dos especialistas de este tipo de corridas, Ruiz Miguel y Dámaso González, de testigos del suceso. En la misma plaza cortaría el siguiente día tres orejas de pupilos del hierro de Bernardino Piris, de los que pudieron dar cuenta tanto su hermano José Antonio como Juan Mora, Es herido en el muslo izquierdo el 19 de julio en Manzanares por un toro de la ganadería de Bernardino Jiménez y cruzaría otra vez el charco para intervenir el 27 de julio en Caracas (Venezuela) junto a Pepín Jiménez y El Porteño en la lidia de astados de la ganadería de El Rocío y cortarle las dos orejas a su segundo enemigo. Un buen triunfo se anota el 16 de agosto en Gijón, ante Pepín Jiménez, y José Arroyo, Joselito, cuando le conceden tres orejas de toros de la divisa de Araúz de Robles, que aumenta cuatro orejas y un rabo el 8 de septiembre en Santoña, con ganado del hierro de Antonio Pérez-Tabernero en el redondel y Ruiz Miguel y su hermano José Antonio de espectadores de excepción.

Fueron cincuenta y uno los paseíllos que realizó este año de 1986, y en la invertida siguiente se lució por plazas de Perú, Venezuela, Ecuador y Colombia. Torero que acaba de cumplir treinta años, se encuentra en plenitud de facultades para continuar en primera fila el ejercicio de su arriesgada profesión. Con buena técnica, de indudable simpatía para el respetable, de muleta fácil y poderosa, no rechaza divisa alguna en sus contratos. Todo esto, y algo más, unido a su reconocido pundonor y buenos deseos, le hace imprescindible en los carteles de las mejores ferias, tanto españolas como extranjeras. Ello queda confirmado con los primeros triunfos alcanzados en 1987, como el del 18 de abril en Barcelona, donde le conceden cuatro orejas y un rabo de ejemplares del hierro de Antonio Pérez de San Fernando, ante Julio Robles y Emilio Oliva, y el del inmediato día 25 en Talayucia, al cortar tres apéndices auditivos de toros de la ganadería de Bernardino Jiménez, con José Antonio Carretero y Emilio Oliva de compañeros de terna. Todavía podemos dejar constancia del gran triunfo obtenido el 27 de junio de 1987 en Santander, donde se encaró como único espada con un encierro de la divisa de José Escobar, con el poco común resultado de llevarse en el esportón nada menos que siete orejas y un rabo. Ha cerrado esta temporada con un total de cuarenta y seis actuaciones. En los últimos meses del año 1988 participa en la feria de Maracaibo (Venezuela), país en el que tiene un acreditado y bien ganado cartel. También los primeros meses del año 1988 continúa toreando en el país hispanoamericano, El 17 de enero lo hace en Caracas, en la decimonovena corrida de la Prensa, con toros de Tierra Blanca y Ortega Cano y Bernardo Valencia de compañeros. Una oreja y tres clamorosas vueltas al ruedo es la recompensa a su acertada labor con su lote. Participa en la feria de San Cristóbal en enero y el siguiente mes hace el paseíllo, el día 7, en la corrida conmemorativa del vigésimo aniversario de la inauguración la de plaza Monumental de Valencia. Alterna con el mexicano David Silveti y Ramón Álvarez, El Porteño, con toros de Tierra Blanca. Entre otras, también actúa en Caracas, en la decimosegunda Corrida de la Policía Técnico Judicial, el 20 de febrero, con Bernardo Valencia y Morenito de Maracay, para dar cuenta de un lote de Rancho Grande. La feria de Maracay, ya en marzo, también cuenta con su presencia. A su regreso a España le espera una campaña en la que prescinden de su nombre, no se sabe bien la razón, en las ferias importantes de julio y agosto. Comienza muy bien en la feria de La Magdalena de Castellón, y alterna el 11 de marzo con Ruiz Miguel y Álvaro Amores, y mata dos ejemplares de don Joaquín Manuel Murteira Grave, al segundo de los cuales envía al desolladero sin sus orejas.

Una tarde en Huelva y otra en Rojales (Murcia), en la que obtiene cuatro orejas y un rabo, dan paso a la primera de sus dos tardes en la feria de Sevilla, el 23 de Abril. Torea en Madrid al día siguiente y el 25 hace su segunda aparición en el coso maestrante, para alternar con Manolo Cortés y Curro Durán. En Chiqueros espera un lote de doña María Luisa Domínguez Pérez de Vargas, ganadería que en esa época era poseedora de una bravura manifestable en los tres tercios de la lidia. En quinto lugar salto al albero Topinero, un ejemplar negro zaino al que tras su muerte le otorgaron una vuelta al ruedo y posteriormente fue premiado con la mayoría de los trofeos y los más prestigiados al mejor toro de la feria de Sevilla. Se pudo ver en él la auténtica fiereza del toro de lidia. El primer tercio, a cargo del buen picador Francisco Martín Sanz, fue emotivo. El guardiola fue dignamente picado y desde ese momento hay que resaltar la labor de Tomás, que se sacrificó para que luciera el toro en todo su poder. Muy centrado estuvo con un toro bravo, de esos que descubren a los toreros y Quedan por debajo de sus condiciones. Los pases, echando la muleta adelante, llevándola a pocos centímetros de la cara de Topinero, templando la embestida y ligando unos pases con otros. Antes de entrar a matar se pidió el indulto para Topinero, que la reglamentación vigente no permitió conceder. Dejó Tomás media arriba que bastó, y le fue concedida la oreja de Topinero, que con él y su picador entraron para siempre en la historia de la tauromaquia. Luego toreó una sola corrida en San Isidro, en la que no le acompañó la suerte, y a partir de este momento so nombre no aparece en las ferias de postín, excepto en la de Pamplona, en la que los días 8 y 11 de julio mata guardiolas de los de Fantoni, a uno de los cuales corta una oreja, y Murteira, torea en Bilbao el 28 de agosto, con toros de don Eduardo Miura Fernández y lo compañeros Ruiz Miguel y Dámaso González.

Al tercero de la tarde, Forrajero se llamó, lo premiaron con la vuelta al anillo de Vistalegre, pero ya sin las orejas, que enseñaba orgulloso Tomás. También una del sexto fue a  parar a sus manos. Alberto Aliaño cumplió y el diestro recibió el capote de paseo. El prestigioso premio del hotel Ercilla al triunfador de la feria fue también a sus vitrinas. A partir de Bilbao cambió el panorama y fue entrando en las ferias septembrinas, las de Albacete y Logroño, y corta una oreja cada tarde. Pero en Salamanca, el 21 de septiembre, el 21 de septiembre, tenía cita con Maleta, un ejemplar de Herederos de don Salvador Guardiola Fantoni, lidiado en quinto lugar, del que se llevó una oreja a cambio de una cornada calificada de grave. Alternaban con él Juan José y Emilio Oliva en lidia ordinaria, y con ellos el caballero rejoneador Manuel Vidrié Maleta, durante la faena de muleta, puso punto y final a su temporada en España. Había intervenido en cuarenta y tres corridas, dos de ellas en Francia. Como a principio de año, torea en Venezuela, país en el que consigue alternar en 1988 en nueve corridas de toros cuando finaliza el año. Allí permanece hasta que comienza la campaña española, que él es el 17 de febrero en Castellón, con Murteira. Ni en Sevilla donde mata la primera de Miura del año, ni en Madrid consigue triunfar, y para un torero que tiene que ganarse los contratos cada día, esta circunstancia supone un serio tropiezo, y eso que en Castellón y Valencia estuvo bien. Como otro años se encuentra desplazado de algunas ferias y debe, además, torear las corridas más duras. En Pamplona, el 11 de julio, con los aguirres, de doña Dolores, corta una oreja y parece empezar a cambiar la trayectoria de su temporada. También mata, en el mismo coso, el día 14, los miuras, reses con las que se enfrenta un total de cuatro tardes en el año. En dos tardes en la feria de julio de Santander corta dos orejas, una de ellas precisamente con otro miura. También está presente en la feria de Bilbao y cómo no, de las dos tardes, la segunda es con los toros miureños, pero no llega el triunfo del año anterior. Una de sus tardes más completas es la del 10 de septiembre, en Utiel, para alternar, por enfermedad de Niño de la Capea, mano a mano con Espartaco y Ejemplares de Montalvo, y corta cuatro orejas y un rabo a los toros salmantinos. Cierra la campaña en Jaén, el 18 de octubre, pero el día 11, en Zaragoza, realiza una de las mejores faenas de la temporada con un toro de don Francisco Galache de Hernandinos. Ha intervenido en cincuenta corridas de toros, siete de ellas en Francia. Vuelve como cada año a Venezuela, donde ya ha toreado el 15 de octubre en la segunda de la feria de la capital, para intervenir en la primera de Valencia el 5 de noviembre, en Maracaibo el 12 y 18 siguientes, y Maracay el 19 del mismo mes. Suma en el año diez corridas, y ocupa el segundo puesto del escalafón anual venezolano.

Viajó también a México para confirmar la alternativa en la plaza México el 3 de diciembre. Fue padrino de la ceremonia el mexicano Antonio Lomelín, con Enrique Garza de tercer espada. El toro, de nombre Setentón, perteneció, como sus hermanos, a la vacada de don Manuel de Haro. Fue su única actuación del año 1989 en México. En Venezuela vuelve a torear a comienzos del año 1990, y actúa el 21 de enero en la corrida de la Prensa de Caracas, con Rafael Camino, que lo hacía por vez primera en este país, y el venezolano Marco Antonio Girón. Torea algunas corridas en Venezuela, donde se ha convertido en un espada insustituible, y  regresa a España para comenzar su temporada, que arranca en Castellón, el 19 de marzo, y no puede empezar mejor, ya que sale en hombros tras cortar una oreja a cada Benítez cubero de su lote. Alternan con él José Luis Parada y Álvaro Amores. Pero como en otras ocasiones, la primera parte de la campaña transcurre en un tono gris. Ni siquiera en Pamplona, coso en el que se le aprecia, consigue triunfar. Torea en las ferias de Santander, Huesca y Bilbao, pero sin éxitos sonoros, aunque corta una oreja en la feria aragonesa y otra en el coso de Vistalegre a un miura. Ya en septiembre tampoco hace sonar su nombre en la feria de Albacete y habrá que esperar hasta la feria de Nimes, donde, el 22 de septiembre, está francamente bien con un ejemplar de don Victorino Martín Andrés. Será el prólogo a la gran faena de Madrid, el 29 del mismo mes, con un Murteira en corrida que, acompañado de Frascuelo y Juan Cuéllar, se suspende por lluvia después de doblar el tercero. Su recuperación se consolidó en Bilbao, el 12 de octubre, con una corrida de Cuadri en la que mató tres toros por cogida de Pepe Luis Martín. Ha tenido una temporada, en general, titubeante, pero como en otras al final recupera su cartel y no se le puede negar la entrega total en cada actuación. Ha intervenido en cuarenta y cuatro corridas de toros, de las que nueve se celebraron en suelo francés. Y como es tradicional, empalma la campaña española con la venezolana, país en el que ya torea el 28 de noviembre en Caracas, en la corrida de los abogados, reivindicando su categoría al ganar el trofeo en litigio frente a José María Manzanares y Carlos Rodríguez, El Mito. Todavía, antes de que finalice el año, en los resúmenes estadísticos de Nelson Arreaza, parece Tomás  en Valencia y Maracaibo, y en aquellos le apunta un total de ocho corridas en 1990. Continúa en Venezuela cuando arranca el año 1991 y participa en las ferias de San Cristóbal y Mérida. En España. La temporada de Tomás no responde a los esquemas de las anteriores.

Ha dejado a su apoderado, Alberto Aliaño, y es dirigido por José Luis Segura. El segundo cambio es cuantitativo, ya que el número de contratos que ha ajustado ha bajado hasta diecinueve, tres de ellos en Francia. Ha toreado también menos porque ha dejado de ser el torero barato que había sido. En las plazas donde ha toreado se ha cotizado. Ha toreado en Castellón, en Sevilla dos tardes, en Nimes y tres en Madrid hasta el 19 de mayo, pero luego no vuelve a vestirse de luces hasta el 14 de julio, en Pamplona. A finales de ese mes torea en la feria de Santander y en agosto dos tardes en Bilbao, pero con las corridas duras, y los triunfos no llegan y tampoco los contratos. En Piedrabuena, cuando aún queda temporada, el 15 de septiembre, hace el último paseíllo, fecha muy temprana para este torero. Sin embargo, en Venezuela no decrece su cartel y está anunciado en Maracaibo y Caracas, y completa al finalizar el año un total de diez corridas de toros en este país. Ya empezado el año 1992 participa en la feria de San Cristóbal, en la corrida de la Municipalidad de Maracay. En España comienza la temporada de 1992 toreando en Huelva el 28 de febrero, y sus dos siguientes salidas a los ruedos, aunque en localidades de poca categoría taurina, se lleva muchas orejas como recompensa a su labor, siempre muy entregado. Una sola tarde tiene contratada en Sevilla, la del 14 de mayo, de la que depende parte de la temporada. Con toros del señor conde de la Maza que no le embisten, y aunque el público sevillano ha reconocido esta circunstancia, no deja de ser un contratiempo al comienzo del año. En Madrid torea dos tardes en San Isidro, feria a la que viene a recuperar el sitio que ha tenido en la feria, pero en ambas pasa de puntillas y en uno de sus toros incluso se le pita. La temporada se le pone cuesta arriba y los contratos llegan, pero en plazas de poca importancia, hasta el punto de torear únicamente dos tardes en cosos de segunda categoría, después de hacerlo en Nimes el 2 de junio con Pablo Romeros. Terminada la temporada el 28 de septiembre, ha logrado intervenir en veintitrés corridas de toros, tres de ellas en Francia. Como es habitual, viaja a Venezuela, donde ya ha toreado mientras transcurría la temporada española, concretamente en julio en Maracaibo y en Tovar en septiembre, donde el día 11 inaugura la plaza con toros de Los Ramírez y El Tovareño, Curro Durán y el rejoneador Javier Rodríguez de compañeros, y repite al día siguiente. En octubre interviene en Maracay, en la corrida del Rotary Club, y en noviembre participa en la feria de Maracaibo. En este año de 1992 ha toreado doce corridas en Venezuela. También interviene en el invierno español de 1993 en Venezuela, donde, al menos, participa en las ferias de San Cristóbal y Maracay. En España le espera una temporada en la que de nuevo tendrá que enfrentarse a corridas duras, en las que su técnica domina toros que en otras manos no podrían ser sometidos. Se le ovaciona en Sevilla, el 2 de mayo, con toros de don Eduardo Miura, lo mismo que ocurrirá en Béziers, el 14 de agosto, y en Bilbao ocho días más tarde. Sin suerte en Madrid con los de don Alonso Moreno de la Cova, solamente su actuación de Sevilla, con toros de Prieto de la Cal, es en una plaza de primera categoría. Esa tarde, la del 1 de julio, se le ovaciona en su primero y da la vuelta en el segundo de su lote. Cuando finaliza el año ha sumado en España veintiséis corridas de toros y tres más en Francia, y ha toreado otra vez en Venezuela, país en el que, contando los del comienzo del año ha hecho siete paseíllos. Como es habitual, a comienzos del año 1994 interviene en la campaña venezolana y en España el prime paseíllo es el 9 de abril, en Zafra, coso del que sale en hombros. Su segunda corrida es en Sevilla, en la decimoséptima de la feria, el 25 de abril, con Pedro Castillo y Pepe Luis Martín de compañeros y un desesperante lote, por su poca fuerza, de guardiolas. Pero Tomás, con el cuarto, que se llamó Jardinero y lució el hierro de doña María Luisa, menos flojo que los otros, noble, bravo y con fijeza, estuvo en algunos momentos magnífico, sobre todo en unas series de naturales muy templados y cadenciosos y en unos broches con el pase de pecho llevando a Jardinero muy toreado.

Espada muy seguro con el acero, esta vez falló y el premio se redujo a dos vueltas al ruedo cuando el presidente denegó la oreja que se pidió. Su temporada transcurre por cosos poco importantes, a excepción de Madrid, donde torea una corrida en San Isidro, y es pitado en un toro de los señores Hermanos de don Alonso Moreno de la Cova y silenciado con un sobrero de El Sierro, y Pamplona, donde corta una oreja a un ejemplar miureño. Hace el paseíllo en Tarragona y Colmenar Viejo, pero, como digo, la mayoría de sus actuaciones son en cosos de tercera categoría. En Aracena, a beneficio de Ruanda, mata seis de Pablo Romero, a los que corta cuatro orejas y un rabo. En Bilbao, aun sin cortar orejas, está muy bien con un toro de Miura, pero de nuevo la espada le impide el triunfo. Sería su última actuación en un coso en el que se pueden hacer rentables las buenas faenas. Finaliza su campaña en Boadilla del Monte, el 9 de octubre, y con esa actuación suma treinta y cinco corridas de toros, una de ellas en Francia. Como viene siendo reiterativo, viaja a Venezuela, en cuyo país, contando las actuaciones de los primeros meses del año, ha totalizado ocho corridas de toros. Es indudable que toreros del corte de Tomás Campuzano, a pesar de sus triunfos del año anterior en Sevilla, Pamplona y Bilbao, no cuentan en los últimos años para las empresas. Y es porque el público, que no el aficionado, no sabe apreciar el mérito de la lidia. Demasiado acostumbrado al toro de carril, a la indudable estética del toreo que él se hace, este espectador algo superficial, cuando un diestro con oficio, con enorme temple, termina su labor, no es tan elogiado como los otros. Solamente el aficionado cabal aprecia su labor en función de  toro que tiene delante, pero estos, hoy y siempre, son minorías en los cosos y el empresario tiene y debe contentar a la mayoría que sostiene el espectáculo. Probablemente esta razón hace que no se cotice como merece en las últimas temporadas este buen torero sevillano. De nada le sirven sus buenas actuaciones en Sevilla y Bilbao de la pasada temporada, ya que de ambas ferias se queda fuera en 1995. Arranca su campaña en Barcelona, el 7 de mayo, con toros del señor conde de la Corte, y hasta el 5 de junio que hace el paseíllo en San Isidro solamente torea dos tardes, en Huéscar y Cortegana. En Madrid paso de puntillas. Aunque se silenció su  trabajo en los dos toros que mató el 5 de junio en la vigésima cuarta de San Isidro, en su defensa hay que aducir que el lote fue imposible. Tanto el de don Diego Garrido como el de don Jerónimo Martínez fueron toros broncos y difíciles. Unos días después, en localidad de escaso relieve taurino, como es Castillo de Lambía, corta cuatro orejas y dos rabos a dos aguirres de doña Dolores. Sí se acordaron en Pamplona del triunfo de 1994 y con los miuras, y el 8 de julio desfiló con El Fundi y Miguel Rodríguez para volver a matar la corrida del legendario hierro de Zahariche. Al primero le hizo una faena a la antigua, con los pases justos y Matando por arriba con una gran estocada, los que le supuso cortar una oreja. Quiso redondear la tarde en el cuarto, pero la estocada, algo caída ahora, le privó de cortar una oreja tras una faena en la que hubo incluso adornos, una especie de sanjuaneras –las que inventara Luis Procuna–, y en la que hubo algunos pases muy poco importantes desde la óptica taurina, Jabugo y Campohermoso, obtiene dos triunfos al cortar cada tarde cuatro orejas y un rabo a toros de Gavira y don Diego Garrido, los días 9 de julio y 5 de agosto. Unos días después, en su último paseíllo en coso de categoría, el 12 de agosto en Santander, cortó una oreja al segundo Pablo Romero de su lote, y aunque no deja de sumar triunfos, estos son, como he dicho, en cosos o localidades de poco fuste taurino.

Mató dos corridas de tulios, en Cazalla de la Sierra, el 19 de agosto, y en Cercedilla, el 2 de septiembre. En la primera se llevó cuatro orejas y un rabo, pero en el coso de la sierra madrileña, aunque lo intentó, no llegó el triunfo, con un lote que me pareció excesivamente descastado. Ha sumado Tomás un total de diecinueve corridas, una de ellas en suelo francés, número que considero muy cicatero en un torero de sus características. En octubre de 1998 anuncia su  retirada para la temporada siguiente, aunque su despedida de los ruedos estará marcada por la noticia: el 7 de marzo de 1999 torea dos corridas que comienzan a la misma hora en Venezuela, para lo que tuvo que volar en avioneta 200 kilómetros y cortó una oreja en cada festejo. Se despidió del toreo el 17 de octubre de 1999, en Jaén, con toros de Jandilla, acartelado con Finito de Córdoba y El Juli; cortó tres orejas y un rabo. La Real Federación Taurina de España le concedió el premio Cossío a su trayectoria profesional.

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