HISTORIA DEL TORERO

PEDRO CASTILLO IGLESIAS

Publicado el 5 de julio de 2022
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Matador de toros, nacido en Algeciras (Cádiz) el 25 de octubre de 1962, que se presentó en la carabanchelera plaza de Vistalegre el 7 de agosto de 1977 en un festejo sin picadores en el que dio acertada muerte a una res de José Luis Lozano de la que le concedieron una oreja. Le acompañaron en el cartel los También noveles Juan Bellido, Chocolate, Francisco Pjeda, Morenito de Chamberi Manuel Rodríguez, El Mangui, y Diego Vargas. Continúa interviniendo en el festejos de signo económico, como el que tuvo lugar el 15 de junio de 1980 en Torremolinos, en el que le consedieron las dos orejas del astado de la ganadería de Clemente Tassara que le correspondió, ante sua compañeros de cartel los espadas Miguel Alba y Juan Ramón Romero y del rejoneador Juan Jiménez. Bien poco después, el día 22 del mismo mes, participa en su patria chica en su primera corrida con picadores –alternó con Máximo Valverde y Diego Vargas, con novillos de don José Cebada Gago–, para volver al mismo coso el 30 de agosto y alternar con Vicente Ruiz, El Soro, y Manuel González en la lidia de ganado del padre del diestro últimamente citado y llavarse un total de tres orejas. Este mismo número de apéndices auditivos, con el añadido de un rabo, le entregan el 25 de septiembre en el familiar ruedo algecireño, cuando lidió, en unión de José Cubero, Yiyo, y del caballista Manuel Vidrié, reses de la vacada de Joaquín Buendía. Termina esta temporada ganando los trofeos destinados al triunfador de las ferias de Corella y Arnedo y sumando trece funciones picadas en su haber, para ascender meteóricamente a cumplir sesenta contratos en 1981, con lo que se colocaba en el primer lugar de su escalafón, El 28 de febrero de 1982, en Marbella, le entrega tres orejas y un rabo de reses de la divisa de Torrestrella, proeza que atestiguaron Juan Mora y Manuel García, Riverito. Con el mismo Mora y Curro Durán se enfrenta a un encierro de la ganadería de Miguel Higuero el 3 de abril en Utrera, con el brillante balance de conseguir tres orejas, y días más tarde, el 18, en Murcia le concederían los máximos trofeos de un novillo del hierro de los hermanos Sampedro cuando formaba la habitual terna con Arturo Blau Espadas y Manuel Cascales. No destaca, sin embargo, en la importante oportunidad de presentarse en la plaza de Las ventas, de Madrid, al competir con los citados Durán y González en la lidia de ganado de Jandilla el 9 de mayo. Pese a ello, recibe la alternativa el 26 de mayo en su Algeciras natal, cuando el padrino Francisco Camino le cede, delante del testigo José María Dols, Manzanares, la muerte del toro Tintorero de la vacada de Jandilla –herrado con el número 89, colorado de pinta–, al que desorejó por partida doble al igual que lo hiciera con el que cerró plaza. El contrapunto a tarde tan feliz no se hizo esperar y así, el día siguiente, es herido de gravedad en el muslo derecho por un ejemplar de la divisa de Sayalero y Bandrés en el mismo coso, en presencia de Francisco Rivera, Paquirri, y de El Soro. De nuevo en los ruedos, ahora en el de Pontevedra, cosecha tres oejas de cornúpetas del hierro de Juan María Pérez-Tabernero el 15 de agosto. Cierra esta temporada con once novilladas y diecisiete corridas de toros despachadas y en la de 1983 sobresalen la fecha del 3 de abril en Ciudad Real donde, delante de Julio Robles y José Antonio Rodríguez, Campuzano, le entregan tres orejas de Pupilos de Diego Garrido. Confirma en Madrid su doctorado el 1 de mayo con astados de José Murube –el toro de la confirmación se llamó Gobernador, estaba herrado con el número 46, era negro de capa y pesó 545 kilos– y Francisco Alcalde y Enrique González, El Bayas –que también confirmó su doctorado– de padrino y testigo, respectivamente, de la ceremonia, sin que la fortuna le acompañara en ocasión de tanta responsabilidad contra las nueve orejas y un rabo obtenido al torear en solitario el 19 de junio en Algeciras seis toros de Sayadero y Bandrés o el éxito del 10 de agosto en San Lorenzo de El Escorial, con un botín de tres orejas de reses de distintas vacadas que estoqueara junto a Julio Robles y Tomás Rodríguez, Campuzano, o el no menos triunfo del 14 de agosto en Pontevedra, con idéntico número de galardones que pasaron a su podes, de reses de Lorenzo y Alejandro García, con Paquirri y Manuel Ruiz, Arruza, de compañeros de cartel. Diecisiete veces ciñó el traje de luces en 1983, para no pasar de la media docena en el posterior y de nueve en 1985. el 4 de julio de 1986, una vez más en Algeciras, gana tres orejas de reses de la divisa de los hermanos Peralta, cuando alternaba con Francisco Ruiz Miguel y José Antonio Campuzano. En la temporada de 1986 sumó un otal de nueve corridas de toros. En 1987 únicamente se vistió de luces en una ocasión, para alternar en Madrid, el 29 de marzo, con Juan Ramos y Pepe Luis Vargas de compañeros, estoqueando dos ejemplares del señor marqués de Albaserrada. Razones al margen del mundo de los toros le apartaron de esa temporada de 1987. Triunfador de la feria de Algeciras del año 1986, no está anunciado en la de este, que como otras organiza su antiguo apoderado Carlos Corbacho, quien al parecer le ha hecho una razonable oferta que el diestro ha rechazado. Cuando Corbacho salía de la plaza de toros en compañía de Emilio Mera Palencia, inesperadamente Pedro se plamtó ante ellos. Ofescado, como bien pronto se verá por su arrepentimiento, se abalanzó sobre el empresario con un estoque en las manos. Carlos Corbacho se agarró con las dos manos a la espada, resultando herido en el brazo izquierdo y en ambas manos. El propio Pedro se presentó a una pareja de la Policía Municipal, a la que contó lo sucedido. Este triste suceso, seguro que provocado por unos nervios mal controlados, le llevó a la privación de libertad. Pasando algún tiempo, el 1 de julio de 1988, volvería a los ruedos precisamente en el coso de Las Palomas de su ciudad natal. Alternó con Emilio Oliva y Fernando cepeda, cortando las dos orejas al primero de la tarde, que, como el resto, perteneció al hierro de don Manuel Álvarez Gómez. Fue el único contrato que cumplió ese año. En 1989 comienza a remontar el vuelo e interviene en quince corridas de toros, todas ellas en España. Comenzó en Lucena del Puerto (Huelva), el 28 de enero, con un importante e incluso corta el rabo del segundo de ellos. También sale en hombros, en su segunda corrida del año, en Torrevieja (Alicante), el 11 de marzo. En Córdoba, en la tercera, el 26 del mismo mes, acartelado con Macandro y Luis Miguel Calvo, corta una oreja a un ejemplar de dom Félix hernández Barrera. Torea dos tardes en Los Barrios (Cádiz), el 2 de abril y el 13 de mayo, y en su quinta salida a los ruedos de nuevo le sacan en volandas tras cortar tres orejas. De igual manera sale en Osuna, el 20 de mayo, donde es herido grave, y de Granada, el 28 del mismo mes, después de cortar una y dos orejas a sendos toros de don Victorino Martín Andrés, al segundo de los cuales se le premia con la vuelta al ruedo. Actúan con él, en cartel de matadores banderilleros, Morenito de Maracay y Victor Mendes. Era su séptimo paseíllo. Triunfa, con salida en hombros, el 1 de julio en Burgos, después de un mes de descanso, ya que este es el octavo contrato que comple. Actúa dos tardes en Pamplona y ya no vuelve a vestirse de luces hasta el 13 de agosto, en Málaga. Una tarde en Almagro, con salida en hombros, y otra en Colmenar Viejo son los tres ajustes que tiene en agosto. Una tarde en Tarifa (Cádiz), el 10 de septiembre, coso del que se lleva cuatro orejas y dos rabos, y otra en Jaén, el 18 de octubre, ponen punto final a una temporada en la que demuestra que hay que contar con él. La temporada de 1990 no puede empezar mejor para el algecireño. Su primera corrida es en la Feria de Abril de Sevilla, el 17 de abril. Alterna con José Luis Galloso y Antonio Chacón, que reaparecía ese día, con toros de Palha. Con el último, un manso condenado a banderillas negras, con el que buscó el triunfo a toda costa, como lo hiciera también en el anterior, estuvo francamente bien. Se pidió la oreja con insistencia y únicamente la <<caidilla>> estocada debió desanimar al presidente, que no la concedió. A cambio la vuelta al ruedo y se ganó el respeto de la entendida afición sevillana, ante la que puede afirmarse que triunfó. Fruto de este éxito es su inclusión en San Isidro, aunque fuera con una corrida dura, la de don Joaquín Manuel Murteira Grave, con José Luis Palomar y Tomás Campuzano de compañeros, la tarde del 13 de mayo. Despachó sus dos toros, que, en su opinión, se vinieron abajo en la muleta, con absoluta dignidad. Torea dos tardes seguidas en Nimes, el 31 de mayo y el 4 de junio, obteniendo dos clamorosos triunfos. La primera de sus actuaciones, con reses de don Victorino Martín Andrés y José Luis Parada y Tomás Campuzano de compañeros, corta las dos orejas a cada ejemplar de su lote. La siguiente, con Roberto Domínguez y Espartaco y atanasios, son tres las que luce cuando doblan sus toros, una del primero y las dos del que cerró plaza. Pero no serían esos sus únicos triunfos en ese coliseo, ya que en septiembre, el día 19, en su última corrida, con Luis Francisco Esplá y Víctor Mendes, volverá a cortar otra oreja, esta vez del tercer victorino que salta a la arena. Como en la temporada anterior, son mayoría los cosos de los que sale en hombros. Dos tardes lo haría en Algeciras, de las tres consecutivas que torea, los días 29 y 30 de junio y 1 de julio; también en Alfaro, el 15 de agosto; Almería, el 25 del mismo mes; Tarazona de la Mancha, al día siguiente, y Tarifa, el 8 de septiembre. Pero entremezclados con estos éxitos refrendados con orejas tiene tardes muy dignas en plazas com Bilbao, donde da la vuelta al ruedo tras la muerte de sus dos toros de Palha, el 19 de agosto. O Málaga, donde actúa el 13 y el 14 de ese mes y corta una oreja a un toro de Jódar y Ruchena y da la vuelta después de estoquear los otros tres. También en El Puerto de Santa María y en Colmenar Viejo corta otra oreja en cada actuación. Ha terminado la temporada sumando veintiséis corridas de toros, cinco de ellas en Fracia. Parecido número de festejos acumula, veintisiete, cuando se echa el telón de la campaña de 1991. Dos las ha toreado en Francia y ha mantenido su regularidad. Comienza en Algeciras, el 30 de marzo, cortando tres orejas y en su segunda actuación, el 9 de abril, con toros del señor conde de la Maza, alternando con Manolo Cortés y Tomás Campuzano, se lleva otra del que cierra la tarde. Era la cuarta corrida de la feria y se le premia la entrega y la valentía con un ejemplar violento al que mata, eso sí, con una estocada baja. El 2 de mayo participa en la corrida concurso que organiza la Comunidad de Madrid y vuelve a demostrar su entrega con un <<pájaro>> de la divisa del señor marqués de Albaserrada. También está presente en la feria de San Isidro y en ella interviene el el 26 de mayo, junto a El Inclusero y Morenito de Maracay teniendo la mala fortuna de ser corneado por su primer toro, que luce la divisa de don José Joaquín Moreno Silva. Reaparece un mes después, el 28 de junio en su localidad natal. Como en años anteriores, tiene dos tardes triunfales, el 28 y el 30 de junio, saliendo en hombros en ambas ocasiones. En Pamplona sigue sin tener suerte, pero en Bilbao, otra vez con los palhas, reafirma su cartel. Después, en cuatro actuaciones seguidas sale en hombros, incluida la del 29 de agosto en Almería, con guardiolas. Participa en la feria de Salamanca y Valladolid con toros de Pablo Romero y Valverde y pone broche a la temporada en Madrid cortando una oreja, el 12 de octubre, a un ejemplar de don Diego Garrido, el segundo de la tarde, que había sido condenado a banderillas negras. Ha actuado con él Frascuelo y Julio Norte. Le tengo anotada una actuación en Moitia (Portugal) en ese año. El comienzo de la temporada de 1992, al menos en las plazas de responsabilidad. no es bueno. Ha tenido que matar en Sevilla la dura corrida de doña María Luisa Domínguez Pérez de Vargas, un toro de Pablo Romero en su segunda actuación, en Madrid otro de don José Escolar Gil y en Nimes los pablorromeros. Su primer triunfo importante, al margen de su salida en hombros de Talayuela en su primera corrida del año, llega el 27 de junio, en Játiva, cuando corta las dos orejas de un victoriano y otras dos de un ejemplar de don Tomás Prieto de la Cal. Después de estas dos tardes cuento hasta diez salidas en hombros en las dieciséis corridas que le quedan por torear. Triunfó como es habitual, en Algeciras, y tiene destacables actuaciones en Daimiel con los albaserradas, el 5 de septiembre, y los pablorromeros, al día siguiente, en Valdepeñas. A la hora de los recuerdos ha intervenido en veintitrés corridas de toros de ellas en Francia, y aunque hay que hablar de orejas y así lo vengo haciendo, no se puede medir enteramente a un torero por el número de ellas que corta. Pero en el caso de Pedro Castillo pueden ser estas un índice de la aceptación que en el público tiene su total entrega. Inexpicablemente, en 1993 desciende el número de sus contratos que, cuando finaliza el año, solamente asciende a catorce, uno de ellos en Francia. Comienza matando seis toros en Algeciras, el 27 de marzo, <<para subirme al tren>>, en frase suya. Estoquea dos toros de don Victorino Martín, desorejando a uno; dos de Pablo Romero y dos de los señores Herderos de don José Cebada Gago, a cada uno de los cuales corta una oreja. Pero este buen principio no tiee la suficiente continuidad. Ya no torea hasta el 9 de junio, en Granada, con Victor Mendes y El Soro, es la cuarta de feria, corrida en la que corta una oreja del tercero, con el hierro de doña Carmen Ordóñez. Al día siguiente, en Sevilla, se silencia su labor. Los siguientes éxitos son en El Tiemblo y en Algeciras, pero no parecen tener suficiente eco como para subirse a ese tren que tanto ansía. En Madrid, el 11 de julio, tampoco triunfa, y eso le para aún más. Ya no vuelve a vestir de luces hasta el 15 de agosto, en Benidorm, para luego hacerlo, dentro del mismo mes, en Almería y Barcelona. Tres tardes en Septiembre ponen fin a la temporada española. En la siguiente, la de 1994, torea muy poco. Una tarde en Sevilla, Cordoba, Puerto Real, en donde corta una oreja, y dos compromisos en Algeciras, sin los triunfos de otros años, es el resumen de esta campaña en la que se vistió de luces cinco tardes y todas ellas en España. En 1995 solamente participa en una corrida de toros, la que a la postre será la de su despedida como espada de alternativa. Fue el 30 de junio, en Algeciras, vestido de blanco y oro. Encabeza un cartel que completan Finito de Córdoba y Pedrito de Portugal y se lidian seis astados de la divisa de don José Benítez Cubero. El cuarto, último que estoquea Pedro, se llama Amador, está herrado con el número 50, es negro de capa y pesa 490 kilos. Pone así punto final a una honrada carrera de espada de alternativa, aunque volverá a vestirse de luces como banderillero. También ha ejercido como apoderado, y hasta 2006 llevo la carrera de Salvador Vega.

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