HISTORIA DEL TORERO

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ PARADA (José Luis Parada)

Publicado el 14 de noviembre de 2023
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Matador de toros nacido en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el 19 de febrero de 1950, que en los carteles siempre suprimió el Apellido paterno. Hijo de un guarda de un coto de aves enclavado en la marisma andaluza, próximo a ganaderías de la categoría de Pablo Romero, Clemente Tassara, Moreno Santamaría y Hermanos Peralta, se aficionó pronto a nuestra fiesta nacional. Trabajó algún tiempo como aprendiz de mecánico y ciñe su primer traje de luces el 17 de septiembre de 1968 en Morón de la Frontera (Sevilla), y sin torear más de una decena de funciones económicas actúa en novilladas con caballos a partir del 9 de febrero de la siguiente temporada, fecha en que hizo el paseíllo en Rota (Cádiz), entre Rafael Torres y Alonso Morillo, con los que despachó ganado del marqués de Villamarta. Interviene en veintisiete novilladas y resulta lesionado en El Puerto de Santa María, en la provincia natal, el 8 de junio por un astado de Lacave Hermanos, al que cortó las dos orejas, en presencia de Marismeño y Cañitas. Como único espada se encierra en la plaza de la Real Maestranza sevillana la tarde del 15 de agosto, con seis novillos de Salvador Guardiola y, aunque no se le concede trofeo alguno, deja muy buena impresión. Por entonces sus deficiencias  al emplear el acero eran notorias. El inmediato día 31 toma la alternativa en El Puerto de Santa María al cederle José Martínez, Limeño, la muerte del toro Holgazán, castaño, número 33, con 510 kilos de peso en bruto, de la vacada de Marqués de Domecq y Hermanos, al que toreó acertadamente con fallo a espadas. Actuó de testigo de la ceremonia Francisco Ruiz Miguel, y el toricantano cortó las dos orejas de la res corrida en cuarto lugar (en sustitución del herido Limeño) y análogos apéndices, con el aditamento del rabo, de la que cerró plaza. Aún participó en otros seis festejos mayores en el resto de la campaña española antes de marchar a Hispanoamérica, donde actuó aquel invierno.

En 1970, año en el que cumplimentó setenta y cuatro contratos, comenzaron pronto sus éxitos al lograrlos en las corridas de las fallas valencianas. En el serial isidril, el día 18 de mayo, confirma su alternativa, a la vez que se presenta ante la afición de Madrid, apadrinado por Miguel Mateo, Miguelín, con Manolo Cortés de segundo espada. El cornúpeta que abrió el festejo, de Fermín Bohórquez, atendía por Venenoso, lucía capa negra zaina y el número 68 marcado en el costillar y dio un peso en vivo de 518 kilos, y vuelve a difuminar su buena labor muleteril con su desacierto con el estoque. El posterior 8 de julio en Pamplona –corrida sanfermineros—sufre la fractura de una costilla al ser volteado por un astado de Juan Pedro Domecq ante José Fuentes y Francisco Rivera, Paquirri. En el coso de El Puerto, ya citado, actúa el 30 de agosto como único espada y estoquea siete toros de Salvador Guardiola con el positivo resultado de cortar un total de seis orejas y dos rabos. Marcha nuevamente a América y torea en ruedos peruanos y mexicanos. En el limeño de Acho triunfa y será premiado con el prestigioso Escapulario de Oro del Señor de los Milagros. El 16 de diciembre en Acapulco (México), es herido por una res de la ganadería de La Trasquila, en el triángulo de Scarpa, de pronóstico muy grave. Le acompañó en la arena en tan triste circunstancia el azteca Mario Sevilla. Continúa en muy primer plano en 1971 al intervenir en setenta y cinco corridas, y ocupa el segundo lugar cuantitativamente en el escalafón de los matadores de toros, que encabeza Manuel Benítez, El Cordobés. El 11 de abril es cogido en Zaragoza por un astado del marqués de Domecq y se califica de grave la herida recibida en el muslo derecho, la que no le impide, pese a tal pronóstico el inmediato día 22 en la novena corrida de la feria abrileña de Sevilla, en la que triunfa, en presencia de sus compañeros de terna Limeño y El Cordobés, al cortar una oreja de su primer enemigo, de Manuel Arranz, y dar una vuelta al anillo tras dar cuenta de su segundo.

Cierra apoteósicamente tal temporada española el 17 de octubre en Morón de la Frontera, donde mata ocho toros del conde de la Maza, con un saldo de once orejas y tres rabos en su haber. Vuelve a América aquel invierno y participaría en veinte funciones en cosos de Colombia, Perú y México. Han de ser anotados en 1972 dos percances de consideración: el 29 de junio en Segovia, donde un astado de la divisa de Cerroalto le hiere en el triángulo de Scarpa, y el 6 de agosto en Tarragona, donde sufre la fractura del maxilar superior al cornearle en la cara una res de Carlos Urquijo de Federico. En ambas ocasiones dio muerte a los agresores y le fueron llevadas a la enfermería las dos orejas de cada uno de los morlacos, lejos ya de los alcanzados en los anteriores. En 1973 no pasaron de veintiuno sus contratos y de veintinueve en la siguiente campaña. En la quinta corrida de la pamplonica feria de San Fermín de 1975 es herido de Gravedad por un sobrero del hierro de Antonio Pérez de San Fernando, ante Manolo Cortés y Antonio José Galán. Toreó en tal temporada dieciocho corridas y tras actuar el 23 de abril de 1976 en Sevilla con ganado de Salvador Guardiola y Manolo Cortés y Rafael Torres de compañeros de cartel, anunció su propósito de retirarse del toreo. Cumplió el proyecto dicho año pero reapareció, ya muy en tono menor, en 1977 para torear ocho festejos, que se han reducido a dos en 1978. Considerando las grandes posibilidades de este diestro, no parece injusto que ocupara un destacadísimo lugar en el toreo durante sus tres primeras temporadas de matador de toros. Posteriormente no consiguió mantener tal posición, en lo que quizá influyera el cambio de apoderado. De todas formas, como se desprendes de este apunte biográfico, fue en su época figura imprescindible en los carteles de las ferias postineras. Continuó actuando en público, con repetidos intervalos, este diestro sanluqueño. En su ciudad natal torea el 1 de junio de 1980 ganado de los hermanos Gavira, en presencia de Juan Montiel y Francisco Ojeda. No pasan de tres los ajustes en tal temporada y de cuatro los de 1982, incluido el del 20 de mayo en el postinero serial isidril del madrileño coliseo de Las Ventas. En dicha coyuntura alterna con José Luis Palomar y Víctor Mendes en la lidia de cuatro astados de la divisa de José Murube y dos de la de Murteira Grave, y consigue una aceptable labor pese a recibir un puntazo corrido en el muslo derecho y diversas contusiones. En la campaña de 1983 participa en ocho funciones y logra resultados tan positivos como el alcanzado el 31 de julio en su patria chica, al llevarse un total de tres orejas de reses del hierro de Diego Puerta ante sus compañeros de cartel Emilio Muñoz y el citado Ojeda.

Más desigual es su trabajo el 3 de junio de 1984, nuevamente en Sanlúcar de Barrameda, al conseguir las dos orejas de su primer enemigo, de la ganadería de Manuel Camacho, como todo el encierro, y tener que escuchar un aviso de la presidencia en el restante de su lote. Le acompañaron en la arena aquella tarde Rafael Soto, Rafael de Paula, y el mencionado Muñoz. Actúa en otra función en el transcurso de tal campaña y no tengo datos de que lo llevara a cabo en las posteriores. No llegó, por supuesto, este espada a las cotas alcanzadas en los comienzos de su andadura taurina, pero puede asegurarse que siempre vistió el traje de raso y oro  con absoluta dignidad. En 1984, año en que interviene solamente en dos corridas de toros. Efectivamente, se retira en Sanlúcar de Barrameda, el 19 de agosto, con toros de don Diego Puerta Diánez, y Rafael de Paula y Paco Ojeda de compañeros. Reaparece el 25 de mayo de 1989, en Chiclana de la Frontera, en una corrida mixta con Emilio Oliva y el novillero Abel Oliva, Hermano de este último y que ese día se presenta con picadores. Los toros, y los novillos también, llevan el hierro de don Felipe Bartolomé Sanz. La primera parte de la temporada fue buena. La segunda y tercera tardes que torea en su reaparición lo hace en Sevilla. El día 2 de abril, de nuevo un paseíllo en la Maestranza, con Franco Cadena y Álvaro Amores y toros del señor conde de la Maza, da una vuelta al ruedo en el cuarto de la tarde, con petición de orejas tras una faena que en Sevilla califican de magistral. El domingo siguiente, con Manili y Espartaco, mata un toro de Herederos de don Atanasio Fernández Iglesias y otro de don Juan Antonio Romäo de Moura, al que corta una oreja. Es la cuarta corrida de la feria abrileña y asombra a los que no le vieron torear antes, y si no es por su defecto, que ya lo tenía antes, de no saber matar, el éxito en Sevilla hubiese sido de escándalo. Los titulares de algunas crónicas resumen su actuación: <<Lecciones de toreo puro>> (El País): <<Feliz resurrección del sanluqueño José Luis Parada. Hubo momentos en que puso a cavilar a Manili y Espartaco>> (ABC): <<Triunfo de un torero exquisito>> (Diario 16). Nueva oreja en Jerez de la Frontera de un Torrestrella, el 7 de mayo, y después de su actuación el 13 de mayo en Nimes, tres actuaciones consecutivas en Las Ventas, de Madrid, Donde está anunciado los días 17 y 21 de mayo, pero también entra en el cartel del 18 para sustituir a Miguel Báez, Litri.

La primera tarde alterna con Curro Vázquez y Roberto Domínguez y le corresponden dos toros muy deslucidos del hierro de la familia González, uno con cada hierro. Su actuación tiene el sabor de los tiempos antiguos, excepto a la hora de matar. En la segunda, la de la sustitución de Litri, con Curro Romero y Ortega Cano, le correspondió un lote que formaron un toro con la divisa de don Juan Andrés Garzón y otro con el hierro de Aldeanueva. Dice Barquerito <<La corrida la llenó José Luis Parada. La llenó con su valor, con su tenacidad, con su calma y con su gusto diferente. Un toreo de otro aroma en todo: en concepción, calado y plástica. Un toreo de otra época puede pensarse, pero de esta también. Perfeccionista y riguroso, pero toreo con alma, sensible y exquisito. Como una aparición. Una música distinta de tono bajo, pausado y solemne. Una expresión muy de fondo, sin forzar. Todo eso es ahora mismo nuevo y todo eso, que ya había aparecido en Sevilla en buen son con toro de Joao Moura el pasado abril, ha vuelto a aparecerse en San Isidro>>. Esta vez, al matar de una estocada, aunque desprendida, si consigue cortar la oreja. Al abandonar la plaza tiene que saludar ante la aclamación. La deslucida corrida de Peñajara, remendada con uno de doña Dolores Aguirre Ybarra, se lleva las ilusiones del torero y sus compañeros, José Antonio Campuzano y Emilio Oliva, en la tercera aparición en San Isidro. Solo puede brillar su coraje. Este buen comienzo, indudablemente, le acerca contratos y antes de que finalice mayo torea en Córdoba, Sevilla y Sanlúcar de Barrameda, su tierra. El 3 de junio sale en hombros de Haro, tras cortar dos orejas al cuarto de la tarde, que luce la divisa de los señores Peralta. Torea al día siguiente en Cáceres y el 8 en Madrid otra vez, ya que ha sido contratado para la Gran Corrida Extraordinaria de Beneficencia, con Rafael de Paula y Roberto Domínguez. El domingo día 11 torea una corrida mixta con Julio Aparicio, y tiene la mala fortuna de ser cogido por su segundo toro, del hierro de doña María del Carmen Camacho. Presentaba una herida en la región inguinal izquierda que penetraba en el abdomen y otra en el escroto. El pronóstico es Grave. Tuvo que hacerse cargo de la corrida el sobresaliente José Lara. Reaparece en Burgos, el 1 de julio. Luego torea en las ferias de Algeciras, Soria, Pamplona y Teruel, donde el 8 del mismo mes corta una oreja a un ejemplar de El Torreón. Vuelve a Barcelona, el 9 de ese mes, y se anuncia con Espartaco y Víctor Mendes. Otra vez en su primer toro, esta vez con el hierro de Herederos del Marqués de Albayda, es cogido y el pitón hace carne. De nuevo tiene que ser intervenido por el doctor Olsina y también llegó a la enfermería con dos cornadas. Una en el maxilar y otra en el tercio medio del muslo izquierdo. Su estado es calificado de grave. Estas dos cornadas marcan el resto de su temporada. Reaparece en Valencia, el 28 de julio, con toros de doña Concha Navarro y Espartaco y Joselito de compañeros, pero se le nota desanimado. A finales de la temporada reconocería que pasó <<un calvario tremendo para levantar cabeza>>.

Sigue actuando en todas las ferias importantes: Huelva, Huesca, Málaga, Almería, Bilbao y Colmenar Viejo, en agosto, y no llega ningún triunfo. En septiembre, Palencia, donde corta la única oreja, Guadalajara, Albacete, Salamanca, Valladolid, Logroño y Sevilla, sin que se materialice ninguna faena con el premio de las orejas. Final en Zaragoza, el 1 de octubre, con idéntica sequía. Ha toreado cincuenta corridas en su reaparición, tres de ellas en Francia, y la temporada quedó dividida en dos por las cogidas de Barcelona. En 1990 torea mucho menos: un total de dieciocho corridas, una de ellas en suelo francés. Comienza en Castellón, el 19 de marzo, donde corta una oreja, y alterna en Madrid el 8 de abril, en el segundo de sus paseíllos antes de volver a Barcelona, el coso donde fue herido dos veces el año anterior. Allí torea el 15 de abril, con Emilio Muñoz y Víctor Mendes, estoqueando dos toros de Peñajara. En Sevilla torea el 21 de abril, en la séptima del abono, con toros del hierro de don Gabriel Rojas Fernández, duros de patas poderosos, y es pitado en el primero y muy ovacionado en el cuarto. Completaban el cartel Julio Robles y Víctor Mendes. Su segunda comparecencia en el coso maestrante, el 26 siguiente, con Pepe Luis Vázquez y Fernando Cepeda, y toros de Herederos de don Carlos Núñez, no es mejor, a pesar de haber buscado las palmas con ahínco. En Madrid torea el 15 de mayo, con Paco Alcalde y Rafael de la Viña y toros portugueses de don José Samuel Pereira Lupi, y es pitado en ambos. Su segunda corrida se aplaza por la lluvia hasta el 5 de junio. Mientras, torea en Jerez de la Frontera. El Puerto de Santa María y Nimes, y cortando una oreja cada una de estas dos últimas tardes. En Madrid, en la aplazada, no tiene suerte con los toros y el viento. En junio hace solo un paseíllo más, en Sevilla, el día 9. Luego permanece inactivo hasta el 31 de julio, que torea en El Puerto de Santa María con José Luis Galloso, al que acompaña en su salida en hombros, e tarde en la que doctora a Juan Pedro Galán. Los toros del triunfo son de don Gabriel Rojas Fernández. Seis tardes torea en agosto. Triunfa en Palma de Mallorca, el día 15, cortando una oreja, y en su pueblo natal, el 19, tarde en la que corta una oreja de cada toro. Unos días después, el 26 de agosto, corta la temporada en Barcelona. Comienza su temporada de 1991 en Ayamonte, el 28 de febrero. Ahora le apodera Diego Robles, y luego torea en Castellón, el 4 de marzo. En Sevilla, en su única tarde, no está bien y el propio torero comenta: <<Ahora hay que esperar a San Isidro para arreglar esto>>.  Pero no hay San Isidro y nada se soluciona. Luego, sus esperanzas las pone en la corrida del día del Corpus Christi en la Maestranza, el 30 de mayo, corrida de la Prensa, pero de nuevo continúan las cosas igual. Como consecuencia de todo ello solamente torea dos tardes más, y cierra con siete corridas de toros su temporada.

Esta temporada se la <<hace>> Paco Dorado, pero solo consigue torear tres tardes, A finales del año se ve envuelto en un asunto relacionado con la droga y el 25 de octubre el juez Baltasar Garzón ordena su ingreso en prisión. Reaparece en los ruedos el 22 de agosto de 1993, en su pueblo natal, para alternar con Espartaco y Litri y toros con el hierro de Los Guateles. Su vuelta se salda con un éxito, ya que corta una oreja a cada uno de los ejemplares que le corresponden. Solamente se viste una vez más de luces, el 3 de octubre, en Antequera. Sin anunciar su retirada, la presencia de José Luis Parada en los ruedos es meramente testimonial, ya que solo se viste de luces tres tardes en 1994. Tampoco se viste de luces en muchas ocasiones en 1995, temporada que lo hace en solamente cinco ocasiones. Entre ellas, la tarde del 17 de abril, en la feria abrileña de Sevilla, con Fernando Cepeda y Martín Pareja-Obregón en el cartel y toros de Herederos de don José Cebada Gago. Era la segunda del abono sevillano. Tuvo una gran actuación este veterano espada. En el primero, un toro con mucha dificultades, estuvo muy animoso y valiente. En el cuarto, Dormilón se llamó, se quedó muy quieto durante toda la faena de muleta. Dormilón también presentó problemas. Cambió una oreja por una cornada, que el doctor don Ramón Vila calificó de grave, en la cara posterior del muslo derecho. Mala suerte la de este espada, que comenzó así la temporada de 1995. Desde entonces torea poco, aunque casi todos los años, hasta 1998, actúa en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. En el año 2000 se vio envuelto en un caso de tráfico de droga, del que resultó absuelto. La última vez que se viste de luces es la del 11 de octubre de 2003 en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), cuando corta una oreja a un toro de Zalduendo.

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