HISTORIA DEL TORERO

ENRIQUE GONZÁLEZ BERGOZPE (El Bayas)

Publicado el 12 de noviembre de 2022
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Matador de toros, nacido en Tarragona (Zaragoza) el 14 de febrero de 1959. Toma su apodo de su tercer apellido, Bayas. Ciñó su primer traje de alamares en el coso zaragozano el 6 de julio de 1974 en una corrida de noveles del ciclo titulado <<Aragón busca un torero>>. Durante tal temporada actuó en cinco funciones, cantidad que aumentó a quince en la siguiente, incluida la celebrada en Calatayud el 8 de mayo, en la que cortó una oreja de la única res que estoqueó, de la divisa de María Rodríguez, en presencia de Juan Mendoza y de la torera Ángela Hernández. Su presentación con picadores es en su localidad natal, el 30 de agosto de 1977, alternando con Luis Reina y el venezolano Morenito de Maracay y novillos de don Juan Luis Fraile, teniendo un rotundo éxito, al cortar cuatro orejas y un rabo. Posteriormente descienden sus ajustes, que en la campaña de 1978 no pasaron de cuatro, entre ellos el cumplimentado el 17 de septiembre en Cascante (Navarra), donde despachó ganado de Ana Carolina Díaz Mahou en unión de José Castilla y Pedro Ramírez, El Tabarreño. En tan reciente oportunidad hubo de recorrer el anillo entre ovaciones tras estoquear a cada uno de sus enemigos. Toma parte en tres funciones con caballos durante la campaña de 1979, cifra que asciende a nueve en la siguiente, en la que alcanza un gran triunfo el 30 de agosto en su natal Tarazona de Aragón, al cortar tres orejas y un rabo de astados de la ganadería de Félix Moreno de la Cova, ante sus compañeros de cartel José Cubero, Yiyo, y Miguel Ángel. Se presenta en el madrileño coso de Las Ventas el 5 de julio de 1981 para, junto a Ramón Lucero y Lucio Sandín, dar cuenta de un encierro de la vacada de David Ruiz Yagüe, remendado con un novillo de Arturo Gallego, sin que su labor tuviera destacables facetas. Vuelve a su Tarazona el posterior 30 de agosto para que le otorguen las cuatro orejas y un rabo de las reses de la divisa de Beca Belmonte que le correspondieron, hazaña que testificaron Manuel Martín y Juan Mora. Cumplimentó en la temporada dieciséis contratos, y el 10 de junio de 1982 alterna en Pamplona con José Aguilar, Granada, y Ramón Álvarez, el Porteño, en la lidia de bureles del hierro de Miguel Zaballos, cortando una oreja  de su primer oponente. Días más tarde, el 19, toma la alternativa en Zaragoza con Paco Alcalde de padrino y José Fuentes le cede la muerte del toro Garza, negro de capa, herrado con el número 54 y que pesó 541 kilos, de la ganadería de Antonio Pérez-Tabernero. Testificó el ceremonial Miguel Peropadre, Cincovilla, y el nuevo doctor daría una vuelta al ruedo en su primer enemigo para cortar una oreja del cornúpeta que cerró plaza. No Falta a su cita de Tarazona y allí obtendría las cuatro orejas y un rabo de ejemplares de la divisa de Martínez Uranga el 28 de agosto, delante de las primeras figuras Pedro Gutiérrez Moya, Niño de la Capea, y Juan Antonio Ruiz, Espartaco. En la Feria del Pilar de Zaragoza, el 11 de octubre, junto a Raúl Aranda y Tomás Rodríguez, Campuzano, da cuenta de ganado de Sayalero y Bandrés, llevándose las dos orejas de su segundo toro. Cinco novilladas y cuatro corridas de toros fueron su balance aquel año de 1982. Su confirmación de alternativa en Madrid tiene fecha del 1 de mayo de 1983, actuando Paco Alcalde y Pedro Castillo de padrino y testigo, respectivamente, del protocolo. El toro de la ceremonia de cesión de trastos se llamó Julepe, estaba herrado con el número 45, era de pinta negra y perteneció a la ganadería de don José Murube junto con cuatro astados y uno de la de Manuel García Fernández Palacios, y el confirmado logra un bonito éxito al recorrer el  anillo en su primer enemigo y cortar una oreja del restante de su lote. El 29 del mismo mes hace el paseíllo en Zaragoza junto a Antonio Chenel, Antoñete, y José María Dolls, Manzanares, y vuelve acortar las dos orejas de uno de sus astados, en esta coyuntura del hierro de Atanasio Fernández. El posterior 8 de julio es herido de gravedad en el muslo derecho al entrar a matar a un ejemplar de María Lourdes Martín, herida de la que tuvo que ser operado en un centro sanitario de Zaragoza. Le acompañaban en el ruedo aquella tarde José Antonio Rodríguez, Campuzano, y José Luis Palomar. Nuevamente sale en Hombros de la plaza de Tarazona el 29 de septiembre tras ganar cuatro orejas y un rabo de reses de la ganadería de Martínez Uranga, lo que presenciaron Julio Robles y Francisco Ojeda. Sumó quince ajustes ese año de 1983, y el 19 de agosto de la siguiente temporada obtiene un apéndice auditivo de un toro de Sánchez Arjona en Alfaro, delante de Dámaso González y José Antonio Campuzano. Otra cornada grave en un muslo recibe el 30 del mismo agosto en Calahorra cuando alternaba con Luis Francisco Espía y Vicente Ruiz, El Soro, en la lidia de cuatro morlacos de la vacada de Diego Puerta, uno de la de Puerta Hermanos y el restante de la de Dolores Aguirre. Diez corridas toreó en el transcurso en 1985. Durante la campaña de 1986 se viste de luces en un par de ocasiones para doblar la cifra en 1987. En la siguiente de 1988 tampoco supera la cifra de dos corridas de toros este pundonoroso matador de toros, ambas en su provincia de nacimiento, en Tarazona, el 29 de agosto, y Zaragoza, el 22 de octubre. No se desanima Enrique, a pesar de que en 1989 únicamente se viste de luces en una ocasión, en su localidad natal, circunstancias que se repite en 1990 y e 1991. La temporada siguiente, con escaso número de contratos, solamente torea tres tardes. En Tarazona tiene la cara y cruz de la moneda, ya que mientras le corta una oreja a un encastado ejemplar del señor Heredero del conde de la Corte que le corresponde en primer lugar, ve cómo el segundo, con el hierro de los señores Hermanos Santamaría López, vuelve vivo al corral. Solamente pisa vestido de luces dos tardes los ruedos, en Albarreal del Tajo y Ateca, en 1993, llevándose cada tarde un apéndice de uno de sus toros. No me consta que participase en la temporada de 1994 este matador de toros, excelente persona, al que la fortuna no le sonrió en momentos claves de su carrera. En carta autógrafa así lo reconoce, lamentando que no fuese en Madrid, donde <<la crítica siempre me trató bien>>, la plaza en la que cuajara los que hizo faenas importantes en lugares de poca repercusión taurina.

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