HISTORIA DEL TORERO

JUAN ANTONIO ESPLÁ MATEO

Publicado el 4 de septiembre de 2022
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Matador de toros, nacido en Alicante el 19 de septiembre de 1959, hermano de Luis Francisco, con quien alternó en festejos privados desde la niñez. La prensa publicó, en su momento, una elocuente fotografía en la que ambos encabezaban un paseíllo vestido con traje corto campero cuando este Juan Antonio contaba tan solo dos años de edad, suceso digno de ser citado por su infrecuencia. En 1974 toma parte, con pleno acierto, en un festival benéfico celebrado en el coso de su ciudad natal. En corridas picadas comienza a intervenir el 9 de mayo de 1976 en Palma de Mallorca y lo hizo en diecisiete ocasiones, que aumentaron a la treintena en la siguiente campaña. El 13 de marzo de 1977 se presentó en la Carabanchelera plaza de Vistalegre para alternar con Niño de Aranjuez y Jesús Márquez en la lidia de cuatro reses de la vacada de Torrestrella y dos de la de El Trébol. Sin cortar apéndice alguno deja muy buena impresión por sus finas maneras en los tres tercios. El 19 de agosto en Ciudad Real alcanza un triunfo completo al cortar las dos orejas de cada uno de los novillos de José Tomás Frías que le tocaron en suerte, en presencia de sus compañeros de terna Sánchez Puerto y Jairo Antonio. Tras tomar parte en la docena de novilladas en 1978 toma la alternativa el 3 de septiembre en Palma de Mallorca de manos de su hermano Luis Francisco, quien le cede, ante José Luis Palomar, la muerte de un toro de la divisa de Pilar Población del Castillo. Triunfa en tarde de tanto compromiso al cortar una oreja de cada uno de los astados de  su lote. Aún interviene en otras seis corridas de toros en tal año y queda como novedad de interés para su primera campaña de espada de alternativa. Como provechoso aperitivo es digno de mención que acaba de obtener el trofeo del Escapulario de Oro como triunfador de la feria taurina de Nuestro Señor de los Milagros, de Lima. Con su alternativa recién estrenada toma parte en diecisiete festejos durante la temporada de 1979 en nuestros lares, para pasar el invierno 1979-1980 toreando por tierras ecuatorianas. Corta tres orejas de reses de la vacada de Marín Marcos el 26 de agosto de 1980 en Belmonte de Cuenca, en presencia de José Nelo, Morenito de Maracay, y El Víctor. Participa en catorce corridas en 1980 y en diecisiete en 1981, marchando en la invernada de 1981-1982 a Hispanoamérica para actuar en ruedos de Perú y Venezuela. En la feria peruana de Trujillo le entregarían los trofeos destinados a la mejor faena de muleta y al más brillante par de banderillas. Confirma su alternativa en el recinto de Las Ventas, de Madrid, la tarde del 1 de agosto de 1982, al cederle José Fuente, delante del testigo Luis Reina, un astado, de nombre Bilbaíno de Campos Peña. Ni con este toro, ni con su segundo del hierro de José Escolar encontró el confirmado ocasión especial lucimiento, por lo que dejó pasar tan importante coyuntura. Por el contrario, no deja pasar en blanco la que se le ofrece el día 29 del mismo mes en Benidorm, al dar cuenta de pupilos de la divisa de Enrique García de la Serna junto a Arturo Blau Espada y el rejoneador Fermín Bohórquez ya que la cosecha lograda alcanzó las tres orejas. En Sonseca, el 9 de septiembre de ese 1982, le  ofrecen cuatro orejas de ejemplares de la vacada de Alonso Moreno de la Cova, ante su colega Francisco Alcalde y el caballero en plaza Joaquín Moreno Silva, para dos días más tarde, en Navacerrada, conseguir tres apéndices auditivos de astados de la ganadería del conde de Mayalde, con Carlos Escolar, Frascuelo, y Sánchez Puerto de compañeros de terna. La siguiente fecha, en Grau, recibe una doble cornada de una res del hierro de Francisco Galache, una en el muslo izquierdo y la otra en el escroto, de lo que dieron fe Juan Ramos y Lázaro Carmona.

Cerró esa temporada de 1982 con quince corridas en su haber y madruga en la siguiente al ceñir el terno de alamares el 30 de enero en Orihuela y ganar cuatro orejas de Bureles de la vacada de Higüero, lo que contemplaron su compañero Pepín Peña y el caballista portugués Somme de Andrade. Otros éxitos de esta temporada de 1983 a destacar fueron los del 7 de agosto en Benidorm, con cuatro orejas de pupilos de la ganadería de Sepúlveda 20 del mismo agosto en Tarazona de la Mancha, con tres orejas y un rabo de astados de Antonio Pérez-Tabernero, y 12 de octubre en Calanda con cuatro orejas y un rabo de ejemplares de Amelia Pérez-Tabernero. El 4 de agosto de  1984, en su tierra alicantina y ante sus paisanos José María Dolls, Manzanares, y su hermano Luis Francisco, se lleva tres orejas de toros de la divisa de Manuel San Román, y el inmediato día 18, en Socuéllanos, Participa en una corrida mixta junto a José Luis Palomar y el novillero Paco Villalta siéndole otorgadas las cuatro orejas de los ejemplares de Andrés Ramos que formaron su lote. El día siguiente, una vez más en la plaza de Benidorm, donde cuenta con buen número de seguidores, su triunfo se concreta en tres orejas de bureles de la ganadería de Román Sorando, con Palomar y Ortega Cano de compañeros de cartel.

Cierra su campaña de  1984 en Ávila, el 15 de octubre, en una corrida mano a mano con Ortega Cano en la que le haría entrega de un apéndice de cada uno de los bureles de diversas divisas al tratarse de una corrida-concurso. Con treinta y cuatro ajustes cumplidos acaba esa temporada de 1984, máximo que alcanzó en su vida torera, ya que en la de 1985 no pasaron de veintitrés, incluidas las del 18 de agosto en Guijuelo y la del 9 de septiembre en Laguna de Duero. En ambas circunstancias el botín se elevó a cuatro orejas y un rabo, la vez primera de astados de Justo Nieto, con el testimonio de Juan José García, Juan José, y Curro Vázquez, y en la restante de reses de Francisco Galache y el novillero Jorge Manrique de complemento de cartel. El mismo número de despojos le donan el 7 de septiembre de 1986 en Villena cuando competía con Antonio Rubio, Macandro, y Vicente Ruiz, El Soro, en la lidia de un encierro del hierro de Javier Molina. Toreó este último año catorce funciones, que debieron ser más si se considera que es un diestro perfecto para cualquier cartel en ferias de segundo orden, ya que llega fácilmente a los públicos, tanto por su fácil comunicación con el tendido, como por las cualidades de su toreo. Fácil y variado con el capote, vistoso banderillero y eficaz muletero, cumple perfectamente en buen número de ocasiones con su trabajo. Puede mantenerse en un más que discreto plano en el actual mundillo torero. En las siguientes se mantiene toreando un discreto número de corridas, no pasando de un segundo plano. La temporada de 1987, la que más toreó en los años que ahora se analizan, lo hizo en quince ocasiones. Comenzó en Valdemorillo, el 7 de febrero, alternando con José Antonio Carretero y Andrés Caballero, y tuvo la mala fortuna de ser volteado por el cuarto de don Francisco Martínez Benavides. Como consecuencia del golpe sufrió una luxación del hombro y rotura de ligamentos. Su siguiente paseíllo es en Santisteban del Puerto, el 7 de junio. Como todos los años, estuvo lo suficientemente bien en la feria de Alicante, donde el 24 de junio, acartelado con su hermano y El Soro, corta una oreja a un ejemplar de don Bernardino Píriz Carvallo. Este triunfo le vale su inclusión en el cartel de la Corrida de la Prensa de Alicante, el 5 de agosto, otra vez con su hermano y Víctor Mendes en el cartel. Los toros fueron esta vez de don José Ortega Sánchez y volvió a cortar otra oreja. Antes, el 2 de agosto, actuó en Madrid, sin que nada notable se pueda reseñar. Sin embargo, en Gijón, en la Feria de Nuestra Señora de Begoña, el 14 de agosto, con toros del señor marqués de Ruchena, volvió a tener una actuación muy lucida en su primero, que le valió el premio de la oreja de esa res. El resto de sus actuaciones fueron dignas, ya que se trata de un torero con un oficio muy bien enseñado y mejor aprendido. El año 1988 es muy escaso en contratos, pero muy abundante en triunfos, al menos de los que se refrendan con trofeos. Comenzó la temporada muy tarde, el 24 de junio, en Alicante, fiel a la cita con sus paisanos, cortando una oreja a un toro de los señores Peralta. En León, el 26 de junio, sale en hombros. En Las Ventas torea el 24 de julio y en Valencia el 31, en su tercer y cuarto paseíllo del año. Vuelve a Alicante, el 6 de agosto, y de nuevo corta una oreja. Dos, con salida en hombros, se lleva del coso de Tarragona al día siguiente, y otras dos, el 21 del mismo mes, en Benidorm. El 17 de septiembre, en Torralba  de Calatrava, termina la campaña, cortando cuatro orejas y dos rabos a dos toros de don Juan Pablo Jiménez Pasquau, al último de los cuales le conceden la vuelta al ruedo.

La temporada de 1989 es idéntica a la anterior, si exceptuamos que no torea en Madrid y Valencia. Como aquella se caracteriza por la regularidad, hasta el punto de haber cortado al menos una oreja en las once corridas que torea, lo que viene a corroborar lo ya reflejado de su buen oficio. Lástima que este torero no haya roto en alguna plaza muy importante con anterioridad. Puede parecer reiterado, pero su campaña de 1990, en la que alterna en nueve corridas de toros, vuelve a caracterizarse por la regularidad en el espectáculo que ofrece. No termina ninguna tarde sin haber conseguido al menos una oreja de los toros que estoquea, aunque las localidades en las que actúa cada vez son menos importantes. Hay que exceptuar su salida en hombros el 15 de agosto en Pontevedra. Al año siguiente, con diez corridas de toros, se rompe la regularidad. Comienza toreando en Sarria (Lugo), el 22 de junio, localidad en la que ya actuó el año anterior, cortando cuatro orejas y un rabo. Pero falla en Alicante y Madrid, y solo las dos orejas de Zalamea la Real y la de Carbonero el Mayor, lo que da idea de los lugares en los que torea, refrendan con trofeos sus actuaciones. En 1992 y 1993 solamente se viste una tarde de luces, en Alicante y Lanzahita, respectivamente, y en 1994 lo hace en ocho ocasiones, pero a excepción de Alicante, donde como casi siempre, el 7 de agosto, corta una oreja, el resto de las localidades en las que torea son de escasa importancia, aunque de nuevo su oficio le da la regularidad que había perdido. En 1995 desciende drásticamente el número de ajustes, que no supera la cifra de dos corridas de toros. Desde entonces continúa tomando parte en reducido número de festejos de forma intermitente, muchos de ellos en  tierras americanas, sobre todo en Ecuador y Colombia.

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