HISTORIA DEL TORERO

JOSÉ LUIS FERIA FERNÁNDEZ (Galloso)

Publicado el 11 de septiembre de 2022
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Matador de toros, nacido en El Puerto de Santa María (Cádiz) el 27 de agosto de 1953, que utiliza el segundo apellido materno como sobrenombre. Con el antecedente de que su abuelo Francisco Fernández actuara como modesto espada y más destacado banderillero, se prueba ante unas becerras en la finca Bolaños del ganadero jerezano José Luis Osborne tras haber estado empleado en modestas funciones en una destilería. El 5 de junio de 1969 ciñe su primer traje de alamares en la localidad gaditana de Puerto Real y torea buen número de festejos sin caballos, con gran éxito, en ruedos andaluces. En el de Córdoba recibió un puntazo en el vientre propinado por una res de José Luis Sánchez y Sánchez. Su triunfal presentación en Jerez de la Frontera tuvo lugar el 5 de abril de 1970 con corte de tres orejas y un rabo de astados de su querida divisa de José Luis Osborne. Le repiten el inmediato día 12 y le conceden igual número de trofeos de reses del marqués de Domecq.

Novilladas picadas estaba toreando a partir de la celebrada el 22  de marzo de tal año en la plaza Monumental de Barcelona, donde había alternado con Francisco Gabriel Pericás y Fernando Gracia en la lidia de ganado de los Campillones. Debuta en el albero sevillano de la Real Maestranza el siguiente 26 de abril y consigue un nuevo triunfo, con salida a hombros, en presencia de Alonso Morillo y Raúl Aranda. Pese a tener que interrumpir su brillantísima campaña por la cornada que una res del marqués de Albaserrada le infiere el 26 de julio, en Sanlúcar de Barrameda, torea tal año en setenta y una corridas poniéndose a la cabeza de la novillería. Pisa por primera vez el ruedo de la madrileña plaza de Las Ventas el 6 de junio de 1971 para dar muerte a un encierro de los herederos de Carlos Núñez en presencia de Juan Carlos Castro, Luguillano Chico, y José María Manzanares y le sacan a hombros por la puerta grande después de  haber cortado las dos orejas a cada uno de sus enemigos. Le repiten el siguiente día 10, con un lleno total, en un interesante mano a mano con el citado Manzanares y le conceden las dos orejas de su segundo oponente, del hierro del Marqués de Domecq.

Muy maduro para la alternativa, se la concede el veterano Antonio Mejías, Bienvenida, en El Puerto de Santa María, el 18 de julio de 1971 al cederle la muerte del toro Inclusero, negro listón, número 188, con 460 kilos de peso en vivo, de la citada divisa de los Herederos de Carlos Núñez. Actuó de testigo en el protocolo Palomo Linares y el toricantano cortó las cuatro orejas y los dos rabos de los cornúpetas de su lote, con la consiguiente salida a hombros de la plaza. Tras participar en cuarenta y una corridas de toros en  cosos españoles, marcha a Perú, Colombia y México, donde continuaría sin interrupción su actividad torera.

El 4 de diciembre, en Bogotá, le dieron una oreja de un astado de la vacada de Fuentelapeña, de Abraham Domínguez, y el 2 de marzo de 1972 resultó herido de gravedad en la ingle izquierda al lancear a un toro de Mariano Ramírez en corrida celebrada en la plaza México, de aquella capital, en la que se disputaba el trofeo Estoque de Oro que ganaría Curro Rivera. Nuevamente en España confirma su alternativa en Madrid la tarde del 17 de mayo, apadrinado por Paco Camino, quien, ante el mencionado Curro Rivera, le cambia muleta por capote. Se corrió en primer lugar a Colino, negro zaino, número 94, con 484 kilos de peso bruto, de la repetida divisa de José Luis Osborne, con el que no logró acoplarse. El posterior día 24, en el mismo serial de San Isidro, corta una oreja a Trabuquero, del hierro de Juan María Pérez-Tabernero. Su Campaña no es tan redonda como la anterior, pese a lo cual intervendría en sesenta y ocho festejos. Vuelve a Marchar a América para tomar parte en tres funciones en Lima (ganó allí el trofeo Escapulario de Oro), una en Quito y otra en Valencia (Venezuela). Su temporada de 1973 marca un  acusado descenso en contratos y éxitos.

Toreó treinta y seis corridas y se rompió la continuidad de sus tardes afortunadas aunque, naturalmente, en alguna ocasión las recordara como en Tarragona, donde ganó el trofeo César de Oro. En 1974 descendieron los ajustes a veinticuatro y a quince en 1975, incluido el del 12 de octubre en su Puerto natal donde dio muerte, como único espada, seis toros de Osborne Domecq Hermanos con el positivo de cortar un total de cinco orejas. En las campañas de 1976 y 1977 ha marcado un ascenso en el número de actuaciones con veintisiete y treinta y cuatro, respectivamente, lo que es destacable por lo infrecuente. Inicia, por tanto, una recuperación este José Luis Galloso, arrebatador en su magnífica etapa novilleril en  la que su toreo profundo y a la vez alado y pinturero a todos cautivaba a todos los públicos. Tal mejora se ve ampliamente confirmada en 1978, año en que actuó en cincuenta y tres funciones y en el que se anotó éxitos rotundos y frecuentes, incluso en los cosos de mayor categoría. Pueden servir de ejemplo el de Madrid con un toro de Samuel Flores o en Zaragoza con otro del conde de la Corte.

Acaba de marcha a Sudamérica, donde actuará en cosos de Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia. Durante la invernada de 1978-1979 torea en cosos colombianos para, más tarde, actuar en los hispanos en sesenta funciones con lo que se coloca en un lugar envidiable en su escalafón. Alcanza en el año muy bonitos triunfos, sobre todo en cosos del sur, como el obtenido en Jerez de la Frontera el 13 de mayo al conseguir las cuatro orejas y un rabo de reses de la vacada de Juan Pedro Domecq, en presencia de Rafael de Paula y Marismeño, o el 16 de junio en Algeciras, con idénticos número de trofeos de astados de Manuel González, o el del 8 de agosto en Ceuta, con cuatro orejas de ejemplares de la ganadería de Marcos Núñez. Vuelve aquel invierno a Hispanoamérica y participa en festejos celebrados en Colombia, y de regreso a sus lares interviene esa temporada de  1980 en cuarenta y una funciones, continuando la racha de éxitos, entre los que resalta el del 7 de septiembre en la plaza Monumental de Barcelona, donde alternó con Juan Ramos y Tomás Campuzano en la lidia de bureles del hierro de Martín Berrocal, con el positivo resultado de llevarse un apéndice de cada uno de sus enemigos, y el del siguiente día 16 del mismo mes en  Aranda de Duero, donde le otorgaron un total de tres orejas de pupilos del hierro de la Guadamilla, ante sus compañeros Luis Francisco Esplá y Nimeño II y del rejoneador João Moura.

Quede constancia de que el inmediatamente anterior 18 de mayo había sido herido de cierta consideración en el muslo izquierdo en su natal Puerto de Santa María por un toro de la ganadería del Marqués de Domecq, percance presenciado por Luis Francisco Esplá y Francisco Ojeda. Una vez más cruza el charco para intervenir en espectáculos que tuvieron lugar en coliseos peruanos y actuar seguidamente en España en veintiuna funciones en el transcurso de nuestra temporada de 1981. En la ciudad de Figueras, el 2 de mayo de 1982, Niño de la Capea, y Juan Antonio Ruiz, Espartaco, y gana la partida al cortar cuatro orejas de astados de la vacada de Martínez Uranga, y vuelve a su patria chica para que sus paisanos le hagan entrega, el 18 de julio, de dos orejas de un elemento de la divisa de Manuel Camacho en un mano amano que mantuvo con Curro Romero. El posterior 15 de agosto, en Algeciras, hace el paseíllo junto a Manuel Vázquez y  Francisco Rivera, Paquirri, para despachar reses del hierro de Marcos Núñez, y se lleva el esportón la dos orejas de cada uno de sus oponentes, mientras el 26 de septiembre, en la feria de Valladolid, corta las dos orejas de un toro de  la ganadería de Victorino Martín antes de que su segundo adversario le coja y produzca un fuerte varetazo, lo que testificaron Francisco Ruiz Miguel y Víctor Mendes. Cerró esta campaña de 1982 con veinticinco contratos cumplimentados, los que serían veintidós en la siguiente, para proseguir su rosario de jornadas sobresalientes, como la del 16 de julio en San Fernando con cosecha de  tres orejas de astados de la vacada de Carlos Núñez, o del día de Santiago una vez más en El Puerto de Santa María, donde gana en muy buena lid las dos orejas de una res de la ganadería de Fermín Bohórquez.

Madruga en la campaña de 1984 y ya el 14 de marzo se lleva dos orejas de un ejemplar de Jesús Trilla, en Elda, con los Curros Vázquez y Durán, de compañeros de terna. Prosiguen los éxitos, como el del 14 de agosto en Cenicientos donde le donan tres orejas y un rabo de astados de la divisa de Miguel Higueros ante Ruiz Miguel y Gallito de Zafra, o el del 22 de septiembre en Consuegra con tres orejas en sus manos de Pupilos del hierro de Francisco Galache, lo que atestiguaron Niño de la Capea y José Nelo, Morenito de Maracay, o el del 21 de octubre en Huércal-Overa, donde corta los máximos galardones a un toro de la ganadería de Gavira la tarde en que concedió la alternativa a El Aragüeno en presencia del José Antonio Rodríguez, Campuzano. Sumaron una treintena los ajustes suscritos este año de 1984, que se quedaron en dos menos en la siguiente campaña, en la que se cuentan muy redondas actuaciones, entre las que espigo la del 19 de marzo en su Puerto de Santa María (tres orejas de toros de Gabriel Rojas delante de Rafael de Paula y Emilio Oliva), la del 12 de abril en Andújar, televisada en directo (otras tres orejas de reses de la vacada de Alonso Moreno de la Cova con José Fuentes y Roberto Domínguez de complementos del cartel), la del 18 de agosto en Tafalla (cuatro orejas de ganado de la divisa de Lora Sangrán en presencia de Raúl Aranda y Fermín Vioque), la del inmediato día 25 en Sanlúcar de Barrameda (otros cuatro apéndices auditivos de morlacos del hierro de Manuel González, a la vera de Francisco Ojeda y Espartaco) y la del 22 de septiembre en Jerez de la Frontera (dos orejas de un elemento de la divisa de Gabriel Rojas, ante los ya citados Rafael de Paula y Espartaco). Tanta tarden feliz hacen que sus salidas a los ruedos en 1986 se eleven a treinta y seis, pese a comenzar su decimosexta temporada de matador de alternativa.

De tanto éxito logrados en este último año reseñaremos tres: el del 29 de mayo en Sanlúcar de Barrameda, cuando alternó con Manzanares y Ojeda en la lidia y muerte de un encierro de la vacada de Montalvo; el del 18 de julio en La línea de la Concepción, donde le obsequiaron con tres orejas de reses de la vacada de Carlos Núñez, ante Dámaso González y José Luis Vázquez, y la del 23 de agosto en Tarazona de la Mancha tras hacer el paseíllo junto a Dámaso González y José Miguel Arroyo, Joselito, para dar cuenta de elementos de la ganadería de Carmen Camacho, con la consecuencia de embolsarse un total de cuatro orejas. Continúa este destacado espada derrochando las cualidades de hombría, entusiasmo, pundonor y valentía de otra. Su popularidad en la afición taurina es de alta graduación, muy en especial en el rincón gaditano que le viera nacer. Pese a su ya evidente veteranía y de lo mucho que vienen empujando los elementos de las modernas generaciones, parece tener cuerda para rato este José Luis Galloso, que es como siempre apareció anunciado en los carteles. En 1987, este torero ha pasado de puntillas por las ferias y plazas importantes en las que ha actuado. Las dos tardes de Madrid, en abril y mayo, y la del 27 de septiembre en Sevilla, en la que dieron la vuelta al ruedo a su segundo toro, del hierro de los señores Hermanos Domínguez Camacho, poco aportan a su carrera. En el resto de las plazas tampoco hay más que contar, si se exceptúan, por un lado, sus actuaciones en Nimes, el 7 de junio, con Pablos Romeros, y de Dax, con Miuras, el 12 de julio, en los que sale a relucir el Galloso que puede con los toros, y por otro, dos de sus actuaciones en España. Una, la de Gijón, el 15 de agosto, donde corta dos orejas a un ejemplar de don Francisco Javier Arauz de Robles, en cartel que completan Ruiz Miguel y Sánchez Puerto.

Otra, la de Sanlúcar de Barrameda, el 23 del mismo mes, con un ejemplar de don Santiago Domecq Bohórquez, sobrero lidiado en sexto lugar y al que mandó al desolladero sin las dos orejas. Actuaban con él Marismeño y José María Manzanares. Termina la temporada sumando veintiuna corridas de toros, cinco de ellas en suelo francés. En 1988 torea muy poco. Solamente siete corridas de toros, incluyendo la tarde del 21 de julio en Montde-Marsan, coso en el que se anota un importante triunfo al cortar una oreja a su primer miura. Con él había hecho el paseíllo Ruiz Miguel y el francés Nimeño II. Había comenzado en Rojales (Murcia), el 27 de marzo, con salida en hombros tras desorejar al sexto de la tarde, Pedigüeño se llamó, con el hierro de don Luis Frías Piqueras, al que dieron una vuelta al anillo. Otra oreja, en Zalamea la Real, en su segunda corrida, el 10 de abril, esta vez a un ejemplar del hierro mexicano de San Marcos. Dos tardes más <<tocaría pelo>>, en El Puerto de Santa María, el 15 de agosto, y en Sanlúcar de Barrameda, el 21 siguiente. En Sangüesa pone fin, el 17 de septiembre, a su temporada. En 1989 descansa y no se viste de luces, regresando a los ruedos en 1990, en una temporada en la que hace dieciocho paseíllos, tres de ellos en Francia. Vuelve con ganas y justifica la devoción que por él sienten en la localidad en que nació.

Comenzó la temporada el 17 de abril, en Sevilla, y el primer triunfo llega un mes más tarde, el 27 de mayo, en cartel que completaban Emilio Muñoz y Julio Aparicio. Corta una oreja al primero con el hierro de Manolo González y las dos de Barbilampiño, número 22, negro mulato, chorreado y salpicado, que luce la misma divisa y que por su extraordinaria bravura, resaltada, por las manos de José Luis, le conceden la vuelta al ruedo. Pero será en El Puerto de Santa María donde llegará la apoteosis. Torea tres tardes consecutivas: el 31 de julio y el 5 y 12 de agosto, y las tres tardes sale en hombros. La primera alterna con José Luis Parada y Juan Pedro Galán, que tomaba ese día la alternativa, de manos de Parada. Los toros que se corren son de don Gabriel Rojas Fernández. El primero vuelve sin las orejas al desolladero. En el segundo tiene que dar la vuelta al ruedo. La segunda, con Espartaco y Litri, se lleva una oreja de su primero y las dos del cuarto, ambos con el mismo hierro del día anterior. Y la tercera, corrida mixta en la que alternan con él José Luis Parada y el novillero Jesulín de Ubrique, de nuevo corta dos orejas, esta vez a un bravo ejemplar con la divisa de toros de El Torero. Y aún quedan otros triunfos. Salida en hombros de Castro-Urdiales, el 15 de agosto, y orejas en Cazalla de la Sierra, San Sebastián de los Reyes y Andújar. Termina la temporada en Zalamea la Real, el 10 de septiembre. Sorprendentemente no torea nada más que dos corridas en 1991. Una en Sevilla, el 22 de abril, y otra en su localidad natal, el 12 de mayo, cortando de nuevo dos orejas a un toro sobrero con el hierro de Jandilla.

El resto de los lidiados llevaron la divisa de los señores herederos de Don Bernardino Píriz Carvallo. Alternaron él Emilio Muñoz y Julio Aparicio. Pocos días después anuncia: <<Me  voy de los toros sin resentimiento, con la cabeza bien alta>>. Se marcha cuando  quedan pocos meses para que se cumplan veinte años de su alternativa y después de torear la corrida número cien en El Puerto de Santa María. Se Marcha, pero no se retira. De momento extraña que traspase esas puertas abiertas tan pronto, ya que en 1992, el 10 de mayo, en Ales (Francia), vuelve a enfundarse un terno de seda y oro para comenzar una temporada en la que torea cinco corridas más. No puede faltar su triunfo en El Puerto de Santa María, donde el 17 de mayo, con dos toros de don Gabriel Rojas Fernández, vuelve a salir en hombros. Continúa en activo en 1993 y 1994, toreando cinco y seis corridas respectivamente, sin que deje de faltar a su cita con la plaza de  sus grandes triunfos, pero sin que se le vea en las plazas importantes. En 1995 solamente se viste de luces en dos ocasiones, siendo esta última etapa en activo muy pobre en contrataciones. La retirada definitiva se produce en la plaza de su ciudad natal el 8 de agosto de 1996, alternando con Emilio Muñoz y Litri en la lidia de toros de Sayalero y Bandrés y, desde entonces, ha seguido ligado al mundo del toro actuando en festivales y ayudando y asesorando a toreros.

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