HISTORIA DEL TORERO

VÍCTOR MANUEL VALENTÍN MENDES (Víctor Mendez)

Publicado el 21 de mayo de 2023
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Matador de toros portugués, nacido en Vila Franca de Xira el 14 de febrero de 1959. Presente en las plazas españolas desde 1978, hizo su primer paseíllo en la madrileña plaza Monumental de Las Ventas el primer día de mayo de 1980, fecha en la que alternó con Ramón Fernández MartínSacromonte«) y Manuel Rodríguezel Mangui«) en la lidia de novillos de la ganadería portuguesa de Branco Nuncio.

Tras destacar durante esta etapa novilleril como un excelente banderillero y un hábil ejecutor de lances de capa, ingresó en el escalafón superior de los matadores de reses bravas el día 13 de septiembre de 1981, después de haber atravesado la arena de la plaza Monumental de Barcelona en compañía de su padrino, el afamado espada jiennense Sebastián Palomo Martínez («Palomo Linares«); el cual, bajo la atenta mirada del coletudo alicantino José María Dols Abellán («José Mari Manzanares«), que hacía las veces de testigo, le facultó para dar lidia y muerte a estoque a un toro procedente de la vacada de Carlos Núñez, que atendía a la voz de Chaqueto. Este burel fue arrastrado por las mulillas con una oreja de menos, trofeo que había ido a parar a las manos del toricantano, quien redondeó la tarde de su alternativa con una espléndida faena realizada a su segundo enemigo, por la que fue premiado con dos apéndices auriculares.

El día 16 de mayo del año siguiente, sobre el redondel taurino de la Villa y Corte, el diestro lusitano confirmó ante la primera afición del mundo la validez de su título de doctor en Tauromaquia. Actuaron en aquella ocasión como padrino y testigo -respectivamente- el alicantino Luis Francisco Esplá Mateo y el venezolano José Nelo Almidiciana («Morenito de Maracay»), con los que habría de formar cartel en otras muchas ocasiones Víctor Mendes, merced a la portentosa habilidad de los tres en la ejecución del segundo tercio de la lidia (corrían, a la sazón, tiempos en los que estaba de moda la inclusión en todos los abonos feriales de carteles constituidos por tres matadores-banderilleros). Ermitaño, el toro de la confirmación, lucía en su lomo la divisa de Pablo Romero.

Los mayores éxitos profesionales de Víctor Mendes tuvieron por escenario el coliseo taurino de la Villa y Corte, del que salió a hombros de la afición el día 16 de septiembre de 1984, después de haber cortado una oreja a cada uno de sus dos enemigos, marcados con el hierro de Victorino Martín, en presencia del gaditano Francisco Ruiz Miguel y del sevillano Tomás Rodríguez Pérez («Tomás Campuzano«). Tres años después (concretamente, el 23 de mayo de 1987), el espada luso volvió a cautivar a la afición capitalina, esta vez después de haber cortado tres orejas a un lote de Baltasar Ibán, en un cartel de matadores-banderilleros en el que también figuraban el ya citado Luis Francisco Esplá y el torero valenciano Vicente Ruiz Soro. Víctor Mendes se mantuvo con éxito en los puestos intermedios del escalafón hasta finales del siglo XX. Tras un breve período de inactividad, volvió a los ruedos en la campaña de 2001, pero ya bastante mermado de facultades, por lo que esta segunda etapa de su trayectoria profesional no deja de ser anecdótica.

FUENTE: Texto estraido de Portada » MCNBiografias.com

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