HISTORIA DEL TORERO

FRANCISCO CAMINO SÁNCHEZ (Paco Camino)

Publicado el 12 de marzo de 2022
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El elogio presta a las cosas comunes y corrientes cordialidad y calor humano, pero en aras de este principio no debemos ocultar a la persona que elogiamos los defectos que tiene y callar las censuras que éstos merecen.

Paco Camino es, cuando esto escribimos, uno de los mejores toreros con que contamos, acaso el primero; sabe cantar romanzas de toreo clásico, de toreo puro; hay ritmo, hondura y armonía en lo que hace; entretiene y convence a la vez lo mismo a la masa que a la cátedra… ¿Qué le falta, pues? Le falta consecuencía, la que correspode a su responsabilidad, y eso que en la temporada de 1969 han sido muchos menos sus abandonos.

Cuando quiere, tiene el valor necesario para hacer embestir a un toro a fuerza de arte y dominio, llevándolo toreado al giro de su muleta, con la que manda tan superiormente como los que han pasado a la historia en concepto de figuras cumbres. En el año 1969 realizó faenas admirables que hicieron que aficionados a quienes tenía recelosos por su negligencia le rindieran su admiración y su entusiasmo. De haber mantenido siempre el coraje, el dominio, el arte y la maestría que ha demostrado durante dicha temporada, no hubieran medrado ciertos ídolos de barro venerados solamente por los estultos. ¡Qué galanura tan perfecta y armoniosa la de su estilo!

Nació en Camas (Sevilla) el 21 de septiembre de 1941, y sin pisar el ruedo de Madrid se puso a la cabeza de los matadores de novillos en el año 1959, durante cuya temporada toreó 45 veces, que pudieron ser más sin una cogida grave que sufrió en Alcañiz (Teruel), el 11 de igual mes; tomó la alternativa en Valencia el 17 de abril de 1960, de manos de Jaime Ostos, mediante cesión del toro Mandarín, negro, de don Antonio Urquijo, y actuando Mondeño de segundo matador; escaló rápidamente la primera fila, y con fecha 12 de mayo de 1961 se presentó en la plaza de Madrid para confirmar el referido ascenso, de cuyo acto se encargó Julio Aparicio, con toros de don Antonio Pérez y figurando como testigo José María Clavel.

Desde entonces, y sin contar sus campañas en diversos países americanos, ha venido toreando las siguientes corridas: 71 en 1960, 68 en 1961; 70 en 1962, 63 en 1963, 74 en 1964, 89 en 1965, 95 en 1966, 66 en 1967; 59 en 1968, y 80 en 1969, que pudieron ser más sin percance al final. También pudieron ser 80, lo menos, las de 1968 sin la grave cogida que sufrió en Salamanca el día 13 de septiembre.

Retirada

Se retiró definitivamente de los ruedos en Valladolid el 23 de septiembre de 1983, se vistió por última vez de luces en Nimes en 1987 para dar la alternativa a su hijo Rafael.

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