HISTORIA DEL TORERO

DOMINGO VALDERRAMA ROMÁN

Publicado el 7 de marzo de 2024
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Matador de toros. Nace en Sevilla el 18 de febrero de 1971. Su padre, que se inició en el mundo del toreo como novillero, trabaja en la finca El Torviscal, cerca de Utrera, y es además un excelente fotógrafo taurino. Allí en la finca crece Domingo, por lo que se le considera utrerano. Desde muy pequeño está inmerso en el mundo del toro, ya que no le son extrañas las piaras de toros de la casa Guardiola. Ya en esta época, en la que se aprecian sus buenas maneras en una nocturna en la Maestranza de Sevilla, le empieza a llevar el que fuera excelente banderillero Andrés Luque Gago. Procedente de la Escuela Taurina de Guillena, que todavía en la niñez, tomó parte en un festejo celebrado en la citada localidad sevillana en noviembre de 1982, donde se lució ante una res de la vacada de Retamar. En el siguiente junio le concedieron las dos orejas y el rabo de un astado de la ganadería de Manuel González Sánchez-Dalp en Aracena y poco más tarde, el revés de la medalla, escuchó los tres avisos reglamentarios al no poder dar muerte a un ejemplar, de tamaño desproporcionado, en la plaza de Utrera.

Volviendo atrás, Domingo había matado su primera res en un festival celebrado el año 1984 en Aracena (Huelva), y vestido su primer terno de luces en agosto de 1985, en Huelva. Interviene en la corrida celebrada el 9 de marzo de 1985 en Alcalá de Guadaira (Sevilla), donde le concederían las dos orejas y el rabo del novillo de Carmen Villadiego que le correspondió. En julio de 1986 se anota un gran triunfo en Jabugo (Huelva), al llevarse en el esportón las cuatro orejas de los astados del hierro de Manuel Camacho que le tocaron en suerte, lo que atestiguaron Manuel Salas y Manuel Rodríguez, Campuzano, sus compañeros de terna. Torea por vez primera en Francia el 4 de julio de 1987, en Eauze, en una serie de novilladas de promoción, que tienen continuidad en ese festejo nocturno, en julio, en Sevilla al que más arriba hacía referencia. Se presenta con picadores el 6 de febrero de 1988, en Motril (Granada), para lidiar novillos de don Diego Romero Gallego y con Cayetano de Julia y Juan Carlos Caro como compañeros de cartel, cortando tres orejas y un rabo. Repite en la misma localidad, volviendo a triunfar, el 2 de abril, al cortar tres orejas. Su tercera novillada con picadores es en Sevilla, para presentarse, el 29 de mayo, ante la enterada afición andaluza. Alterna con El Boni y Gonzalo González. Los novillos pertenecen al hierro de don Félix Hernández Barrera, cortando una oreja al novillo que cerró plaza. Repite, se gana el puesto, el 12 de junio, esta vez con José María Plaza y Antonio Manuel Punta de compañeros, y de nuevo en el sexto novillo es cuando llega el triunfo. Esta vez se lleva las dos orejas del ejemplar de don José Murube. Cortó las dos orejas de su novillo y se ganó una nueva repetición.

Quinta novillada de su carrera y tercer paseíllo consecutivo, el 19 de junio, en la Maestranza. Alternó con Juan Pedro Galán y Antonio Manuel Punta y novillos de Jandilla. Cuando dobla el tercero se pide la oreja, que el presidente no concede, y Domingo debe dar tres vueltas al ruedo. Su siguiente salida a los ruedos es en Eauze (Francia), presentándose como novillero con picadores en este país el 3 de julio, matando en solitario dos novillos de los señores Hijos de don Pablo Martínez Elizondo. También actuó el becerrista Marsalito, que con el tiempo se anunciaría con su nombre de pila, Gilles Marsal. Fue un festejo matinal. Torea fundamentalmente por plazas del sur de España y todavía volvería a pisar la Maestranza sevillana el 18 de septiembre, coso en el que vuelve a cortar una oreja. Se presenta en Bilbao, el 25 de ese mes, y en Madrid, el 1 de octubre, alternando con Antonio Manuel Punta y Enrique Ponce, que también debutaba, en la lidia de reses de la ganadería de don José Samuel Pereira Lupi. El que le corresponde en primer lugar se llama Negrero, tiene el número 47 y es negro de capa. Vistió Domingo de grosella y oro, siendo ovacionado en su primero y silenciada su labor cuando dobló el segundo de su lote y causando buena impresión. Ha terminado su temporada el 12 de octubre en Sevilla, en corrida mixta, con Curro Romero y Rafael de Paula. Mata dos novillos de don Ramón Sánchez Recio, dando una vuelta al ruedo en el primero que estoquea. Cuando llega el momento de las estadísticas, a Domingo le tengo anotadas veinte novilladas, una en Francia, pero también ha intervenido en tres sin picadores y en tres festivales. La temporada de 1989 la comienza en Francia, toreando allí sus tres primeras novilladas, en Nimes, Bayona y Arlés, cortando cada tarde una oreja. Luego hace dos paseíllo consecutivos en Sevilla, el 30 de abril y el 1 de mayo, sin que reverdezcan los laureles de la pasada temporada, pero dejando intacyas sus enormes posibilidades. Una salida al ruedo de Las Ventas y otra tarde en Sevilla son las únicas actuaciones en plazas importantes en una temporada en la que interviene en dieciséis novilladas, seis de ellas en Francia.

La temporada siguiente la realiza fundamentalmente en Francia, ya que de sus diecisiete novilladas, once son en aquel país. En España hace un paseíllo en Bilbao y otro en Sevilla y los otros tres en cosos de menos importancia. Se consolida Domingo Valderrama como un novillero artista, con gracia, pero al mismo tiempo con poder y un valor a prueba, ya que su baja estatura no es impedimento, ni lo será luego, para meter la espada por arriba. De características muy parecidas es la temporada de 1992, que la centra en Francia, donde hace doce de los dieciséis paseíllos que suma al final de la temporada. Allí es un novillero de la máxima consideración y por eso decide torear en el país vecino con más asiduidad. Continúa una temporada más de novillero, la de 1992, aunque cambia el balance de sus actuaciones e interviene en diez novilladas en suelo español y cuatro en Francia. Hay que lamentar su cornada grave del 5 de junio en Santisteban del Puerto (Jaén). Se despide de novillero en Cazorla (Jaén), el 19 de septiembre, alternando con Niño del Tentadero y Adolfo de los Reyes, cortando una oreja al último novillo que estoquea, que lleva el hierro de los señores Herederos de Flores Albarrán. Pocos días después, el 4 de octubre, este valiente novillero se doctora en Tauromaquia en la ciudad francesa de Floirac, vestido de rosa claro y oro. Es su padrino Richard Milian, y Paquiro el testigo de la ceremonia. El toro se llamó Tejedor, estaba herrado con el número 14, era cárdeno y coletero de pinta y de 565 kilos de peso. Perteneció a la ganadería de Guadaira. Completaba el cartel la rejoneadora María Sara. Con esta actuación finaliza su campaña de 1992.

Comienza la temporada de 1993, la primera completa de espada de alternativa, en Aignan (Francia), el 11 de abril. No vuelve a torear hasta el 9 de mayo en Ales, sin que ninguna de las tardes diera ni siquiera una vuelta al ruedo. Unos días después, el 15 de mayo, en Dos Hermanas (Sevilla), en su tercera salida a los ruedos, se lleva las dos orejas y el rabo de un ejemplar de los señores Herederos de don José Escobar, hecho que no trasciende por el marco en el que tiene lugar. Luego hace el paseíllo en Santisteban del Puerto (Jaén) en su quinta corrida como matador de toros. Pero será el 30 de mayo, en Nimes, en donde está hecho un coloso frente a un enorme toro de don Eduardo Miura Fernández, cuando público y crítica reparen en él. Asombra a toros el enorme contraste entre su estatura –mide 1,62 metros– y la enorme alzada del Miura. Ha alternado con José Antonio Campuzano y Pepe Luis Martín. Su temporada se para y no vuelve a vestir de luces hasta el 10 de julio, en Pamplona, y de nuevo con Miura. Empieza a encasillarse en corridas duras, pero al torero no le importa.

Hace el paseíllo en San Fermín con José Antonio Campuzano y Óscar Higares. <<Valderrama triunfa con la de Miura y se convierte en el nuevo héroe de San Fermín. Con dos toros más altos que él, el pequeño torero creó un espectáculo imponente>>. Así titulaba la crónica Barquerito, al día siguiente, en Diario 16. Domingo reconoce que <<cuando hay necesidad, se torea lo que sea, aunque pese 700 kilos. Llegué a Pamplona sin que me conocieran; ahora, todos me paran en la calle>>. Pero él no quiere que le encasillen en este tipo de corridas. Ya no torea hasta el 15 de agosto, en su primera actuación como espada de alternativa en Sevilla. Alterna con Antonio Manuel Punta y Joaquín Díaz y mata dos toros de don José Ortega Sánchez, al segundo de los cuales corta una oreja. De nuevo, en su siguiente salida a un coso se debe enfrentar a los Miuras. Pero esta vez la fortuna no le sonríe y ve cómo el segundo de su lote vuelve vivo a los corrales, el 28 de agosto, en Nimes. Todavía le quedan varias corridas. En Cintruénigo (Navarra) sale a hombros con toros de don Alfonso Navalón Grande, lo mismo que en Utrera con ejemplares de don Félix Hernández Barrera. Con tres festejos más pone fin a su primera temporada completa de matador de toros, en la que ha hecho trece paseíllos, cinco de ellos en Francia, y en la que se ha consolidado como un torero que hay que tener en cuenta. Pero ya se le ha encasillado como un espada para las corridas duras. La temporada siguiente lo comprobará. Torea veinticinco corridas en 1994, ocho en Francia, y del total siete son con toros de don Eduardo Miura Fernández. También las mata de Valverde, de don Isaías y don Tulio Vázquez, don Juan Luis Fraile, don José Escolar, doña Dolores Aguirre y don Calestino Cuadri Vides. Ha tenido que Cambiar necesariamente su toreo. Ese toreo alegre, sevillano, ha debido dejarlo latente, para pelear con esas corridas y hacerse un hueco en el escalafón con una gesta cada tarde.

Tres corridas de Miura seguidas, en Castellón, Arles y Sevilla, es el aperitivo de esa temporada. En Sevilla, el 24 de abril, con José Antonio Campuzano y El Fundi, se lleva una oreja de Olivarero, un colorado ojo de perdiz, herrado con el número 90, el más pequeño de la corrida, con <<solo>> 580 kilos de peso. Descansa de miuras en la cuarta corrida y le sirven valverdes en Ales y debe ser cómodo para él matar una corrida de don Carlos Núñez en Floirac. Pero poco le dura la comodidad, ya que su sexta corrida, el 9 de junio, en Madrid, para confirmar su doctorado francés, y ha de ser con los toros de Zahariche. José Antonio Campuzano, en presencia de El Fundi, le cede la muerte del astado Bandolero, número 34, cárdeno bragado y de 614 kilos. Es la vigésima corrida de San Isidro y viste Domingo de azul turquesa y oro. Dice Vicente Zabala en ABC: <<… vino a Madrid a confirmar la alternativa con una decisión asombrosa. Maneja sus cortos brazos con una gran soltura. Ya decíamos en Sevilla que a este torero hay que verlo con corridas más potables y que el enorme error sería encasillarlo con la miuradas. El Público estuvo en todo momento a su lado>>. Pero todavía los pitones que se crían en Zahariche en Mont-de-Marsan (Francia), de los que se lleva una oreja, y en Bilbao, coso del que se lleva una de cada uno de su lote, saliendo en hombros. Finaliza la temporada toreando en Madrid, el 2 de octubre, en la sexta de la Feria de Otoño, con Miguel Rodríguez y Luis de Pauloba. Mata un toro de don Félix Hernández Barrera, del que corta una oreja, y otro de doña Dolores Aguirre Ybarra. Y por último, en Zaragoza, el 9 de octubre, con Óscar Higares y El Molinero y toros de los señores Herederos de don Celestino Cuatri Vides. También actuó en el festejo el rejoneador José Andrés Montero. Después de terminar la temporada se puede asegurar que le será difícil salir de las corridas duras. No es lo que él quiere y desde luego no es tampoco lo que merece, pero hay que reconocer que estas gestas suyas, estas peleas serenas con toros difíciles, en los que ha puesto todo el arte que ha sido posible, lo han sacado de un anonimato en el que se encontraba inmerso en su primer año de matador de toros. Veinticinco paseíllos hace en 1995 el valiente Domingo Valderrama. El Primero en la Feria de la Magdalena de Castellón, el 23 de marzo, y toros de don Victoriano Martín Andrés, una corrida dura, cinqueña, difícil de dominar, un plato no deseado para comenzar una campaña.

Su segundo paseíllo, el 9 de abril, lo hace en Las Ventas, con Manuel Caballero y Mariano Jiménez, para matar una gran corrida de los señores Herederos de don Gabriel Hernández Pla. <<Casta y valor>>, titula Joaquín Vidal su crónica del siario El País. Y es que a la que demostraron los astados jugados se opuso la valentía de este matador sevillano. Este triunfo, nada menos que puerta grande en Madrid, otrora hubiera puesto en mejor posición a un torero, pero a pesar de la que la capital sigue siendo el coso que más da a los toreros, en esta ocasión Domingo no se ve tan recompensado como merece y debe continuar su pelea con las ganaderías duras, aunque en menor cuantía que otros años. Mata la corrida de Miura en Sevilla, aunque en su lote entra un de Peralta; en Bilbao, el 27 de agosto, ovacionándosele cuando doblan sus dos toros, y en la feria de Palencia, en la que la presentación del ganado de Zahariche no es del agrado del público. También estoquea dos lotes del hierro portugués de Palha. Una en su tercera corrida del año, el 16 de abril, en Arlés (Francia), pocos días después del éxito de Madrid, pero se le pita y se le abronca, respectivamente, tras sus dos faenas. La otra, también en suelo galo, ahora en Vic-Fézensac, el 5 de junio, y esta vez sí consigue que se le ovacione en los dos de su lote. En Ales, de nuevo en Francia, el 28 de mayo, se enfrenta con la corrida de Valverde, y en Madrid, el 8 de junio, en su segundo paseíllo en la Feria de San Isidro se le ovaciona con el primer toro de doña Dolores Aguirre Ybarra. Mata dos corridas seguidas, el 29 de junio y el 7 de julio, de los señores Hijos de don Celestino Cuadri Vides, en Algeciras y Pamplona, respectivamente, y en ambas le premian con una merecida oreja. También estoquea una corrida de don José Escolar, en Daimiel (Ciudad Real), el 2 de septiembre, acabando con la de Pablo Romero en Haro (La Rioja), el 10 del mismo mes, el capítulo de las corridas de mayor riesgo. Participa en veinticinco corridas de toros, en las que hay que incluir cuatro en Francia y una en las Islas Azores, sin grandes éxitos, ya que el ganado que ha lidiado no lo permite generalmente, e irremediablemente catalogado como torero para corridas duras, clasificación de la que va a ser muy difícil que salga. Sus actuaciones, como se ha visto en parte, son en cosos importantes, y prueba de ello son sus cuatro paseíllos en Las Ventas, coso en el que cierra su campaña el 1 de octubre, en la sexta corrida de la Feria de Otoño, matando toros de la Cardenilla. En el año 1996 participa en quince corridas de toros y corta una oreja en La Maestranza el 28 de abril a un toro de Miura, al igual que al año siguiente, temporada en la que suma casi una veintena de paseíllos. Ese año dio la vuelta al ruedo frente a una corrida de Pablo Romero en Las Ventas de Madrid. Hace tres paseíllo en tres ocasiones en 1998 en Sevilla, donde da una vuelta al ruedo la tarde del 11 de junio. Resulta cogido de gravedad el 25 de abril en La Maestranza con una corrida de Miura. En el año 2000 suma cinco paseíllos, el primero de ellos en Sevilla, donde escucha sendas ovaciones, otro en Soustons (Francia) y los demás en ruedos americanos. Tres festejos torea en 2001 y siete en el 2002. Ese año participa en la feria francesa de Ceret. Corta dos orejas el 19 de junio en Sevilla, a una corrida de Los Bayones y se ve anunciado en Las Ventas la tarde del 7 de septiembre, que salda con poca fortuna. Ese año hace el paseíllo en doce ocasiones. En el 2004 se anuncia con un encierro de Cebada Gago para la Feria de Abril y finaliza la temporada con seis corridas en su haber, el doble que en 2005.

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