HISTORIA DEL TORERO

MARIANO JIMÉNEZ SÁNCHEZ

Publicado el 22 de diciembre de 2022
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Matador de toros. Nació en Madrid, el 22 de marzo de 1970, en el barrio de Ventas. Se viste de luces por primera vez en 1986 en la localidad soriana de San Esteban de Gormaz. Intervino en el festejo sin caballos celebrado el 3 de septiembre de 1986 en Cuéllar, en el que, ante Julio Campano, El Madrileño y Carlos Aurelio Beila, se llevó una oreja de una res de la divisa de José Luis Rodríguez. Debuta con picadores el 14 de junio de 1987, en Sotillo de La adrada (Ávila), para lidiar novillos de don Víctor Huertas Vega. Le concedieron una oreja de cada uno de los astados de su lote cuando competía, el 26 de julio de 1987, en Nombela, con Ignacio Martín en la lidia de ganado del hierro de Samuel de Paz. Cuando finaliza la temporada solo ha intervenido en cuatro festejos con participación de las plazas montadas. En 1988 torea nueve novilladas, sin acercarse a plazas de primera y segunda categorías, pero interviniendo en las ferias de Villa del Prado y Arnedo. La siguiente campaña no se diferencia de la anterior, haciéndola casi toda en los pueblos de la Comunidad de Madrid y sus proximidades y alcanzando la cifra de diez novilladas picadas cuando finaliza el año 1989. La temporada de 1990 es la de su lanzamiento. Interviene en 28 novilladas, tres de ellas en Francia, y acaba en el decimotercer puesto del escalafón por el número de novilladas en las que interviene. Comienza su campaña en Valdemorillo el 6 de febrero, y su segunda salida a los ruedos vestidos de luces es para hacer su presentación en Madrid, el 18 de marzo ante reses de doña Calidad Cobaleda Galache. Su primer novillo se llamó Langostillo, número 23 y negro. Dio la vuelta al ruedo en el cuarto de la tarde. Repite en el coso venteño el 29 de abril en la primera novillada de la denominada feria de la Comunidad de Madrid, encabezando la terna con Manuel Caballero y El Andujano. El 27 de mayo toreó en Sevilla novillos de El Torero y tuvo que matar tres por cogida de Chiquilín. El 26 de julio cortó su primera oreja en las Ventas a un novillo de Alcurrucén. Su siguiente salida a los ruedos es en suelo francés y constituye su presentación en aquel país. Alterna en Arles, el 5 de agosto, con San Guillén y con Francisco Javier Martínez, El Javi. Se lidiaron reses de Las Cañadas señores Marcos López Hermanos y Laurent Gauthier. Torea en plazas próximas a Madrid, exceptuando sus otras dos comparecencias francesas y la tarde de Ampuero. En 1991 torea cuarenta novilladas con picadores, seis de ellas en Francia, y termina en el cuarto puesto del escalafón. Como en el anterior, ha empezado en Valdemorillo, el 7 de febrero, y después de intervenir en tres novilladas en los alrededores de Madrid hace su presentación en Bilbao, el 14 de abril. Alternó con José Ramón Martín y Paco Senda en la lidia de novillos de Carriquiri.

Una semana más tarde, el 21 del mismo mes, torea por primera vez en Barcelona con Manuel Caballero y Chamaco, y mata un novillo de don Enrique Martín Arranz y otro con la divisa de Montalvo. Su primera actuación en Madrid, de  las tres que tendría este año, es el 3 de de mayo, y la última coincidiría con el final de su campaña, el 13 de octubre, sin que en ninguna se produzca el apetecido éxito rotundo, aunque siempre deja constancia de su valor y entrega. El resto de la temporada es en plazas de tercera y cuarta categoría, pero estando presente en las que, en los alrededores de Madrid, sale el novillo grande y en puntas y en las tres importantes ferias de novilladas de Arganda del Rey, Villa del Prado y Algemesí. Destacan sus actuaciones en Sigüenza (Guadalajara), Galapagar (Madrid) y Cenicientos (Madrid), Por las que recibe trofeos de las peñas y entidades locales. Una sola novillada torea en 1992, la de su despedida del escalafón, el 5 de febrero, en Valdemorillo. Hace el paseíllo con Paquiro y Ángel de la Rosa para lidiar una novillada con el hierro portugués de don José Samuel Pereira Lupi. No vuelve a vestirse de luces hasta el 19 de abril, en Madrid, para tomar la alternativa. Es padrino de la ceremonia Dámaso González y completa la terna Fernando Cámara. Se corrió en primer lugar y le fue cedido el turno para que lo estoquease el toro llamado Enrejado, herrado con el número 7, negro de capa, que pesó 535 kilos y perteneció al hierro andaluz de Toros de El Torero. Aunque mató mal de estocada tendida y trasera en su primero y de un bajonazo en el que cerró plaza la oreja de este. De las siete primeras corridas como matador de toros, cinco son en Las Ventas, y las tres primeras de ellas consecutivamente: la del doctorado y las otras dos los días 9 y 12 de mayo. En esta tercera es herido por el tercero de la tarde. La cornada fue de 15 centímetros en la cara posterior del hemitórax derecho y sobrevino en un derrote de Peleón de Doña María del Carmen Camacho. No pudo completar la vuelta al ruedo. Torea en Cuenca y el 8 de junio en Vic-Fezensac, plaza en la que torea por vez primera en Francia como espada de alternativa, y el siguiente paseíllo es de nuevo en el albero madrileño, el 14 de junio. Le acompañan Curro Romero y Curro Vázquez y le corresponde matar un ejemplar con el hierro de don Juan Antonio Romão de Moura y otro con la divisa de Torrealta, que se van al desolladero sin una oreja cada uno y permiten al joven espada abrir la puerta grande y meterse en el cartel de la Corrida de la Prensa de Madrid del 23 del mismo mes de junio.

La crítica es unánime al elogiar la actuación de Mariano Jiménez, la confianza en sí mismo, el valor, la entrega, aunque también reconoce que está muy nuevo. Por encima de otras virtudes, en su actuación han destacado el sentido de la colocación, el temple y lo que aguanta en las, a veces, inciertas embestidas de sus toros. Badajoz, Burgos, de donde sale a hombros; Vitoria y Tarragona, cosos en los que corta una oreja; Santander, Barcelona, Alicante, Huesca son algunas de las plazas en las que interviene antes de la cogida de carácter grave, el día 17 de agosto, en Cenicientos (Madrid). Allí torea con Niño de la Taurina y Miguel Rodríguez y al hacer un quite por chicuelinas a su primer toro, del hierro de los señores Hermanos Ramajo de Villoria, es corneado. La herida, calificada de grave, presentaba dos trayectorias, una de 40 centímetros y otra de 15 que rompe la safena. El percance le obliga a permanecer inactivo hasta el 7 de septiembre, que reaparece en El Casar de Talamanca (Guadalajara). Todavía torea nueve corridas más antes de finalizar su temporada en Madrid, el 4 de octubre, con muy poca suerte en el sorteo, ya que no puede matar ningún toro del hierro titular de Peñajara, que se sustituyen en el ruedo por dos sobreros de la Sociedad Agrícola Couto de Fornilhos, en la que ha sido su sexta comparecencia en el coso de Las ventas en la temporada. La campaña ha sido dura. Se ha entregado y se ha librado, excepto en Cenicientos, de la cornada, a pesar de lo que ha arriesgado. Se ha hecho acreedor a mejores oportunidades en la temporada que viene. Ha toreado al final de la campaña 34 corridas de toros, dos de ellas en Francia. Pero de nuevo centra su temporada, ahora la de 1993, en Madrid. No le ruedan bien las cosas al principio y ve cómo el número de contratos desciende respecto de 1992 hasta 22, sin que se haya ajustado ninguna tarde en Francia. Comienza tarde la campaña, ya que hasta el 24 de abril no se viste de luces, en Casas Ibáñez, localidad de la que se lleva tres orejas a cambio de ser herido leve. Dos tardes más hace el paseíllo antes de visitar por vez primera la plaza de su ciudad natal, el 14 de mayo, en la séptima de la feria, con Jesulín de Ubrique y Luis Francisco Esplá. Le correspondieron los dos toros más grandes del encierro de Puerto de San Lorenzo y estuvo valiente con los dos, pero no redondeó las faenas en ninguno de ellos. No interviene en ninguna corrida de toros hasta el siguiente día 30, otra vez en Las ventas, con Mariano Ramos y Pepín Jiménez en el paseíllo, para lidiar una excelente corrida de los señores Herederos de don Celestino Cuadri Vides. Mariano quedó inédito, ya que pagó con sangre su empeño al  ser cogido aparatosamente por el tercero de la tarde, el primero de su lote, en los primeros pases de una faena que pensábamos que iba a ser vibrante dado el carácter del torero y el galope del toro en el segundo tercio. Zalameño, que así se llamaba el bravo ejemplar, le corneó en la pantorrilla izquierda al embarcarle en un muletazo. Ya no torea hasta el 11 de julio en Pamplona, y tras otra corrida en Collado-Villalba, de nuevo Las Ventas, el 25 de julio, con Miguel Rodríguez, mano a mano, sin que el balance respectivo en sus toros de La Laguna pasase de silencio, palmas y silencio.

Interviene después en una serie de corridas en plazas de tercera y cuarta categorías y termina su temporada alternando los días 19 y 21 de septiembre en Valladolid y Salamanca. Una oreja en la primera de ellas y aplausos tras la muerte de sus dos toros en la segunda son valores que ya no puede ofrecer, dado lo avanzado de la temporada a laque pone fin el 12 de octubre, en Boadilla del Monte (Madrid). La temporada de 1994 es decisiva para este joven matador de toros. Comienza toreando en Cuenca, el 2 de abril, y después de intervenir en cuatro corridas de toros se enfrenta con su compromiso más importante, el 29 de mayo, en  Madrid, en la decimosexta de la Feria de San Isidro. El Público le espera después de su actuación del año anterior, pero no  tiene suerte esa tarde clave en su carreara. Alterna con Luis de Pauloba y el portugués José Luis Gonçalves, al que confirma la alternativa. Los toros del  también portugués don Joaquín Manuel Murteira Grave no le facilitaron las cosas, ya que en conjunto la corrida tuvo mucho que torear. Estuvo muy bien con el capote y magnífico en banderillas con el primer ejemplar de su lote, pero no se acopló en las dos faenas de muleta. El público, comprensivo, silenció su labor en el primero, pero en el segundo el silencio fue roto con algunos pitos. Se fue de Madrid bastante devaluado en su cotización, y aunque contrata una tarde en Barcelona y otra en Albacete, el resto de la campaña se desarrolla en cosos de escasa importancia, aunque, como en Cenicientos, tiene que ver la cara a las corridas más duras y astifinas del año taurino. Logra meterse en dieciséis carteles, uno de ellos en Francia. Su primera corrida del año 1995 es en Las ventas, el 9 de abril. Alterna, vestido de  negro y oro, con Manuel Caballero y Domingo Valderrama, con toros de los señores Herederos de don Gabriel Hernández Pla. Con su primero estuvo bien con el capote y en banderillas, sobre todo en el tercer par, que coloca por dentro, arriesga muchísimo y se le aplaude. Pero con la muleta se suceden los enganchones y se guarda un respetuoso silencio cuando acaba con su toro. El quinto de la tarde, el segundo de su lote, se llama Mosquitero, tiene el número 31, es cárdeno lucero, pesa 556 kilos y no dio mal juego. Mariano probó demasiado. No veía clara la faena, pero en algunas fases dio algunos pases largos con mando, templados, quizá faltos de remate, por lo que tenía que rectificar su posición. Tampoco era extraño en un torero que ha toreado poco y que esa tarde tenía que triunfar para enderezar definitivamente su carrera. Entró a matar y dejó media estocada, que sobró para que Mosquitero doblara.

 Solamente Mariano sabrá lo que en esos momentos pasó por su cabeza, pero los que se dirigía al centro del ruedo y con un gesto mezcla de dolor y rabia, con el llanto en su rostro, se arrancaba el añadido. Decía adiós a una carrera recién iniciada. A una trayectoria de novillero y matador honrado que rubricó con un gesto de hombre y torero. Tras dos temporadas ausente de los ruedos, Mariano Jiménez vuelve a vestirse de luces en la temporada de 1998. En esta segunda etapa de su carrera, que se extiende hasta el año 2003, apenas llega a la quincena de festejos por temporada, campañas que tienen como plaza clave Las ventas –excepto los años 2000 y 2003, en que no pisa la Monumental madrileña–. Cabe destacar el año 2001, en el que Mariano Jiménez vivió la cara y la cruz de la fiesta: dos buenas actuaciones en el verano venteño –una de ellas, con un triunfo en forma de oreja que cortó de un toro de Ramón Flores, el 26 de agosto—le sirven para verse anunciado en la Feria de Otoño, el 12 de octubre, acartelado con Luis Miguel Encabo y Alfonso Romero en la lidia de toros de Núñez del Cuvillo. Precisamente este día sufrirá una de las cornadas más dramáticas de su vida. Al banderillear al primero de la tarde, un remiendo del hierro de Valdeolivas, resultó corneado de gravedad. El parte médico rezaba así: <<Herida por asta de toro en la región inguinal izquierda, con trayectoria hacia arriba y adentro de 30 cm. Penetrante en cavidad peritoneal, que causa destrozos en mesocolon izquierdo y perforaciones intestinales múltiple. Gran Hematoma retroperitoneal, que precisa transfusión de dos unidades de sangre. Puntazo corrido en región torácica izquierda. Contusión en cara con erosiones nasales y en labio superior, y herida de mucosa en labio inferior. Pronóstico grave, que le impide continuar la lidia>>. Tres años más tardes, Mariano Jiménez decide corgar de nuevo el chispeante, pero sigue vinculado a la profesión desde ese 2004 ejerciendo labores de apoderamiento del matador de toros burgalés José Ignacio Ramos.

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