HISTORIA DEL TORERO

ANTONIO SÁNCHEZ FERNÁNDEZ (Sánchez Puerto)

Publicado el 7 de enero de 2024
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Matador de toros nacido en Cabeza rubias del Puerto (Ciudad Real) el 10 de mayo de 1952, que utiliza en los carteles el nombre artístico de Sánchez Puerto. En la toledana localidad de Borox viste su primer traje con caireles el 10 de mayo de 1970, para actuar como sobresaliente de espada en un modesto festejo en el que figuraban como matadores su hermano Víctor y Fernando Cacho. No interviene en novilladas con picadores hasta el 30 de abril de 1972 en Talavera de la Reina (Toledo), donde alternaría con Angelete y Alfredo Herrero. El siguiente 3 de septiembre en San Sebastián de los Reyes (Madrid) es herido de gravedad en la axila izquierda por una res de José González Sillero, tras haber obtenido un señalado éxito el anterior 18 de julio, en función televisada en directo, al cortar las dos orejas y el rabo a un novillo de Salvador Galache. Participa entonces en muy corto número de festejos taurinos y en 1976 lo hace en ocho oportunidades, incluida la de su presentación en la madrileña plaza de Las ventas el 2 de mayo para despachar un encierro de Juan Pablo Jiménez Pasquau en unión de Fernando Domínguez y Manuel Prado. Agrada su labor en tan importante ocasión, y le es otorgada una oreja de su primer oponente. Ya había pisado el albero de tal ruedo madrileño en una función sin caballos celebrada el 20 de abril de 1974 y mostró, ante otros cinco nuevos valores, buenas maneras con capote y muleta y cierta inseguridad con el estoque. El 23 de mayo de 1976 debuta en el coso de la Real Maestranza sevillana, con aceptable resultado, donde junto a Alfonso Martín y Antonio Rubio, Macandro, se enfrentó a astados de José Luis y Pablo Martín Berrocal. Durante la temporada de 1977 participa en siete corridas y el 7 de marzo de la siguiente actúa, como único espada, en el Carabanchelero ruedo de Vistalegre para dar cuenta de seis novillos (en realidad fueron siete al regalar el sobrero) de la divisa de Juan María Pérez-Tabernero. Se mostró variado y artista con el capote, acertado con la flámula y poco seguro con el acero, pese a lo cual cortó las dos orejas de la res que cerró plaza. Tal resultado le anima a tomar la alternativa, lo que llevó a cabo el posterior 21 de mayo, en tal coso, apadrinado por Antonio José Galán, con Luis Francisco Esplá de testigo del protocolo. Se corrieron toros de la vacada de Román Sorando, con uno de la ganadería de La Jarilla, y el toricantano cortó una oreja del que abrió plaza, mientras dio una vuelta al anillo en el corrido en último lugar.

Y con otra corrida de toros en su haber se pone término, hasta dicho año, al que hacer torero de este nuevo matador de toros manchego. Aunque no participa durante la temporada de 1979 más que en media docena de festejos, no deja de anotarse actuaciones notables, como la del 26 de agosto en Almagro, donde, ante Francisco Ruiz Miguel y José Ortega Cano, le conceden las dos orejas de una res del hierro del conde de Mayalde, o la del 9 de septiembre en Villarrubia de los Ojos, donde recibe idéntico número de trofeos, ahora de un astado de la divisa de Bernardino Jiménez, en presencia de Lorenzo Manuel Villalta. Confirma su alternativa en el coso madrileño de Las Ventas la tarde del 14 de septiembre de 1980, al cederle Gregorio Tébar, El Inclusero, con José Ruiz, Calatraveño, de testigo del protocolo, la muerte de un toro de la vacada de Tulio e Isaías Vázquez. La crítica reconoció lo acertado y voluntarioso de su labor, derrochada en jornada de tanta responsabilidad. Cerró esta campaña con nueve corridas en su haber, que no pasaron de cinco –una de ellas toreada en Portugal—en 1981. Logra los máximos trofeos de un ejemplar de la ganadería ya mencionada del conde de Mayalde el 11 de septiembre de 1982 en Navacerrada, cuando competía con Carlos Escolar, Frascuelo, y Juan Antonio Esplá. En el transcurso de este año únicamente se vistió de luces en un par de coyunturas. El 26 de agosto de 1983 lo hizo en Robledo de Chavela, junto a José María Dols, Manzanares, y Julio Robles para llevarse un total de tres orejas de astados de la vacada de Sánchez Arjona. Cumplimentó nueve contratos en esta temporada y seis en la siguiente, y destacó la labor que llevó a cabo en Alcorcón el 8 de septiembre del último año citado, al ganar tres apéndices auditivos de reses de la divisa de Gavira, con José Luis feria, Galloso, y José Luis Palomar de compañeros de terna. Tras intervenir en dos funciones en 1985 llega su gran campaña de 1986, no por la cantidad de corridas despachadas, que no pasaron de cinco, sino por la importancia de sus triunfos, muy especial el logrado en Madrid el 15 de agosto –festividad de la Virgen de la Paloma—cuando alternó con Manuel Ruiz, Manili, y Fernando Galindo en la lidia de cuatro bureles del hierro de los hermanos Domínguez Camacho y dos del de José Murube. Corta una oreja de cada uno de los toros que formaron su lote y sale en hombros de la plaza de Las Ventas calle de Alcalá arriba, ante el entusiasmo de los espectadores. El posterior 11 de septiembre, en el ruedo portugués de Nazaré, ha de dar tres vueltas al ruedo al enfrentarse a ganado de la divisa de Vila Vidal, y retorna a Madrid para tomar parte en su feria de Otoño, el inmediato día 14 del mismo mes, para demostrar que su éxito anterior no fue fruto de la casualidad, pues corta un apéndice a un cornúpeta de la vacada de Manuel González, delante de sus compañeros de cartel Christian Montcouquiol, Nimeño II, y José Nelo, Morenito de Maracay. Queda, por tanto, su nombre muy en candelero y, a poco que le ayude la fortuna, debería colocarse en un nivel mucho más elevado que el obtenido hasta ahora.

Tiene, ciertamente, condiciones para ello. Todavía hay que dejar constancia de que el 15 de agosto de 1987 fue corneado de gravedad en el muslo derecho por una res de la divisa de Araúz de Robles El Percance se produjo en Gijón, al estoquear a su segundo enemigo. Presenciaron el hecho Francisco Ruiz Miguel y José Luis feria, Galloso, y el éxito acompañó al herido al cortar una oreja de cada uno de sus enemigos. Se ha vestido de luces en esta campaña en un total de doce corridas. En 1988 se viste de luces en diez ocasiones, todas ellas en España. Comenzó en Jaén, el 27 de marzo, cortando una oreja a un ejemplar de don Juan Pablo Jiménez Pasquau alternando con Curro Vázquez y Ortega Cano. También su segundo paseíllo del año es en Jaén, pero ya dentro del mes de junio, el día 12, en una corrida concurso de ganaderías. Una tarde más, en Zamora, el 26 de este mes, y otra el 7 de agosto, en Soto del Real, dan paso a su participación en la feria de Gijón. En ella interviene el 12 de agosto, en la corrida que conmemora el centenario del coso del Bibio, con Ruiz Miguel y Julio Robles, y corta una oreja a un toro de don Manuel San Román Valdés. También el día 15, en la misma feria, corta otra oreja, esta vez a un toro de don José Ortega Sánchez, en cartel que comparte con Curro Vázquez y Manili. Muy seguro con la espada, la Federación Asturiana Taurina le distingue con el trofeo a la mejor estocada de la feria, premio que se repite en Ciudad Real, donde su club taurino le otorga el denominado Domingo Ortega. Había actuado allí el 20 de este mes de agosto. Con otra gran faena en Cuenca, el día 21, a un ejemplar de don Román Sorando Herranz, y otra en Daimiel, el 4 de septiembre, cierra su temporada. En 1989, sus dos primeras corridas son en Madrid. La primera es el 5 de marzo y la segunda el 5 de junio, en San Isidro, con toros de don Victorino Martín Andrés y Ruiz Miguel y Luis Francisco Esplá de compañeros, y consigue dar la vuelta a la muerte de cada uno de sus oponentes. Pero fue sobre todo en el último toro de su lote, también el que cerraba la corrida y la feria, en el que, según cuenta Barquerito, se produce la afirmación de un toreo de extraordinaria calidad, repartido desigual pero generosamente en una faena aduendada, calmosa y, sobre todo, inspirada.

Faena con, más que altibajos, vaivenes, porque a Sánchez Puerto le costó cruzarse, estar definitivamente a gusto. Pero cuando lo estuvo y se cruzó con decisión, cuajó al ralentí dos tandas de naturales de las que se recuerdan. Mientras el toro fue y vino casi a solas, la faena tuvo buen dibujo y mejor gusto. La cosa rompió cuando Sánchez Puerto se decidió a sentir el escándalo de dejarse oír y soltarse. El trazo de estos últimos muletazos finales harían memorable esta feria, que terminó precisamente ahí. Después, en los contratos que todavía tiene pendientes, la mayoría en localidades próximas a su lugar de nacimiento, llegarían las salidas en hombros. Lo hace en Valdepeñas, el 5 de agosto, en corrida mixta; en Ciudad Real, el 20 del mismo mes; en Daimiel, el 2 de septiembre, y en Alcázar de San Juan, al día siguiente, en el festejo que cerrará su temporada. A partir de este año se viste muy poco de luces. Concretamente en 1990 se contrata en cuatro corridas, dos en Madrid, una de ellas en San Isidro, y otras dos en Ciudad Real. Igual número de corridas mata en 1991 y en las mismas plazas, sin otro cambio que haber toreado una sola en Ciudad Real, ya que madrugó mucho y su primer paseíllo fue el 8 de febrero, en Valdemorillo. Una tarde pisa los ruedos vestido de luces en 1992, el 24 de mayo, en San Isidro, y el mismo número se repite en 1993, pero esta vez el coso es el manchego de Ciudad Real, el 18 de agosto, de donde sale en hombros al cortar tres orejas a los ejemplares de su lote, que lucen el hierro de don Gabriel Rojas Fernández. Puede ser su última corrida de toros, en la que le acompañaron Ortega Cano y Finito de Córdoba, ya que en 1994 no se vistió de luces. En 1995 le anoté un solitario paseíllo. En 1999 torea en Santander, el 24 de julio, y da una vuelta al ruedo en el último toro. Ese año suma tan sólo dos festejos. Participa posteriormente y de forma muy esporádica en festivales y corridas de toros.

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