HISTORIA DEL TORERO

FERMÍN VIOQUE RUIZ

Publicado el 5 de abril de 2024
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Matador de toros cordobés natural de Dos Torres (Córdoba) que nació el 12 de febrero de 1961. Vistió de luces por vez primera, con un terno lila y oro que le regalara Paco Ortega, en la plaza de Chiclana de la Frontera (Cádiz), el 25 de junio de 1977. Fue en una modesta novillada que organizó el matador de toros Emilio Oliva, junto a Victoriano Garrido, Manuel Martín, Marianín Ramos y Sebastián Pérez, El Campesino. Cortó las dos orejas de un novillo llamado Alpargatero, herrado con el número 42, negro de pinta, que le había regalado con anterioridad don Álvaro Domecq. Triunfa en Valencia el 8 de julio de 1979 en un festejo promocional, en el que se enfrentó a una res de la ganadería de Pilar Martínez y logra el mismo resultado cuando le repitieron en el citado coso tanto el siguiente día 22 del mismo mes como el posterior 4 de agosto, en ambas ocasiones con astados de la vacada de Martínez Pedrés. Resultó cogido el 11 de mayo de 1980, en Córdoba, siendo su presentación, por un novillo de la divisa de Blanca Belmonte, en presencia de Maribel Atiénzar y Antonio Tejero, y se presenta en el madrileño coliseo de Las Ventas el 7 de septiembre de ese 1980, para completar una corrida mixta en la que participaron los matadores de toros Juan José García, Juan José y Curro Méndez. Los novillos que le correspondieron llevaron el hierro del señor Marqués de Villamarta, actuando como sobresaliente Manolo González, siendo cogido nuevamente al estoquear a su primer enemigo, tras haberle muleteado convincentemente, por lo que su cuadrilla hubo de dar una vuelta al ruedo. El toro se llamaba Jureto, estaba herrado con el número 18, era negro zaino de pinta y pesó 533 kilos. En el transcurso de la temporada de 1981 interviene en once novilladas, incluida la del 17 de mayo, en Córdoba, donde cortaría un apéndice a un ejemplar del hierro de Mariano Sanz Jiménez, delante de Andrés Blanco y Cayetano. Inaugura la plaza de toros de su pueblo de 1982, actuando, en solitario, en la lidia de cuatro elementos de la vacada de Víctor y Marín, llevándose las dos orejas del salido en segundo lugar, y al día siguiente, en Puente Genil, se lleva dos orejas y un rabo de un burel que le cogió sin mayores consecuencias, percance y triunfo presenciado por Antonio Ramón Jiménez y Jordán Díaz. El 23 de septiembre, en Algemesí, le otorgan un total de tres orejas de astados de la ganadería de Benítez Cubero, lo que pudo atestiguar Carlos Ávila y el rejoneador Manuel Vidrié. Cierra la campaña con diecinueve contratos cumplidos, los que ascendieron a veintisiete durante 1983, entre los que deben entresacarse sus triunfos el 3 de abril en Olivenza, con corte de tres orejas de reses de Bernardino Piri; del 15 de agosto en Pradoluengo, con los máximos trofeos de un ejemplar del conde de Mayalde; del 4 de septiembre en San Martín de la Vega, con cuatro orejas de una res de la divisa de Juan Jiménez, y del día 10 del mismo mes en Valdemoro, con tres orejas de un pupilo de Juan Valdemoro.

Por contra, no debe olvidarse de que el 28 de ese septiembre resultó herido de gravedad en Armedo por un novillo del hierro portugués de Branco Nuncio, ante sus compañeros de terna Luis Miguel Campano y Álvaro Amores. El 24 de mayo de 1984, en la feria cordobesa, es nominado doctor en Tauromaquia por José Cubero, Yiyo, quien en presencia de Vicente Ruiz, El Soro, le cedió la muerte de un toro de la ganadería de Los Guateles, al que el neófito le cortaría las dos orejas, mientras se llevaría otro apéndice de la res de la divisa del marqués de Domecq que e cerró plaza. Al término de esta feria de Nuestra Señora de la Salud le fueron entregados tanto el trofeo Manolete, destinado al triunfador del serial, como el Machaquito, instituido para premiar la mejor estocada. Confirma este doctorado en Madrid la tarde del posterior 15 de agosto, actuando Luis Miguel Campano y Yestera como padrino y testigo, respectivamente, de la ceremonia. Su padrino, Vicente Yestera, había sido confirmado en el primero que saltó al ruedo. Se dio la circunstancia de tener que celebrar un sorteo para determinar si Luis Miguel Campano era más o menos antiguo que Fermín, ya que tomaron la alternativa el mismo día y en corridas que comenzaron a la misma hora. El sorteo favoreció al cordobés, que por ello lidió el quinto de la tarde. Se corrieron en tal coyuntura cuatro astados de la vacada del conde de Mayalde y los dos restantes de la de Fernández Palacios y mostró el confirmado muy buenas maneras, reconocidas por el público en una vuelta al ruedo que hubo de dar al término de la función. El segundo toro de la tarde, Buzonero I de nombre, herrado con el número 5, negro zaino de capa y de 476 kilos de peso, del hierro que se indicaba en las páginas citadas. El 3 de septiembre del mismo año, nuevamente en Córdoba, le otorgan las dos orejas y el rabo de un toro del hierro de Guardiola Domecq, cuando competía con Tomás Rodríguez, Campuzano y Juan Antonio Ruiz, Espartaco. Participó en una docena de corridas de toros en tal campaña, reduciéndose tal cifra a la mitad en la de 1985, en cuyo 18 de agosto se anota un brillante éxito en Tafalla, al cortar tres orejas de ejemplares de la vacada de Lora Sangrán, ante Raúl Aranda y José Luis Feria, Galloso. Marcha aquel invierno a México y en aquella Guadalajara le conceden una oreja de una res de la ganadería de Santacilia, en presencia de Alfonso Hernández, El Algabeño, Roberto Miguel y Manuel Tirado. En España únicamente se ciño el traje de luces en un par de ocasiones en 1986, cifra muy por bajo de los méritos de este pundonoroso diestro cordobés. En 1987, Fermín tampoco se viste de luces tantas veces como se merece, haciéndolo solamente una vez, en Córdoba, en la feria de mayo, cortando una oreja en el primero de su lote, con el hierro de doña Ana Romero. Siempre en el ámbito de su provincia, en 1988, torea tres tardes, en Córdoba, el 28 de mayo; Priego de Córdoba, el 3 de septiembre, plaza de la que sale en hombros después de cortar dos orejas a un excelente toro de los señores Herederos de don Salvador Guardiola Fantoni al que le dieron la vuelta al ruedo, y en Pozoblanco, el 25 de septiembre, cortando también una oreja a cada toro del hierro de Jiménez Prieto. Estos éxitos no le sirven para aumentar excesivamente el número de ajustes de 1089, ya que solo se viste de luces en seis ocasiones. Comenzó su andadura en Valdemorillo, en busca de un éxito que le permitiera entrar en los carteles de las ferias importantes. Una sola vuelta en el primero supo a poco y ya no torea hasta el 6 de junio en Pozoblanco, abriéndose de nuevo un paréntesis de inactividad hasta el 6 de agosto, en Madrid. Alterna esa tarde con Abelardo Granada y Pascual Gómez Jaén, en un cartel característico del verano madrileño, y le arranca una oreja a un ejemplar de don José Escolar Gil de excelente trapío. Salió Fermín dispuesto al triunfo. Se notó la falta de contratos, pero se ganó merecidamente la oreja de su primero, sobre todo después de la gran estocada que le dio. Su entrega la valió una cornadita y la repetición el 20 de agosto, la que sería su última actuación del año. En 1990 se viste de luces cinco tardes únicamente, y 1991 no es mejor, ya que, olvidado de las empresas, solo logra hacer tres paseíllos, dos en Córdoba y uno en Madrid. No se viste de luces en España en 1992, mientras que en 1993 lo hace en once ocasiones, con éxitos continuados, de lo que da idea las veintidós orejas que cortó en los veintidós toros que estoqueó, una de ellas, el 12 de septiembre, en la plaza de Los Califas, de Córdoba. El 24 de mayo en Córdoba, alterna por vez primera en corrida de toros en el año 1994, siendo ovacionado cuando dobla sus dos toros, del hierro de don José Ortega Sánchez. Se le anuncia infumables de Valverde, lo que algunos proclaman como una oportunidad. Creemos que será su retirada, o al menos su despedida de la afición madrileña, y con sus amigos Pepe Toscano y el fotógrafo Ladis comentamos esta posibilidad. Fermín, tranquilo, es el único que sabe qué decisión va a tomar. Alterna con Antonio Modéjar y Fernando José Plaza, al que confirma su alternativa. Sus dos oportunidades, manso y probón el primero y parado hasta la desesperación el segundo, impidieron todo lucimiento. El respetuoso silencio del público fue el mudo homenaje de despedida de este cordobés, que siempre se entregó en Madrid. El 28 de septiembre, en Pozoblanco, dice adiós a los toros. Alterna con Litri y Jesulín de Ubrique, sustituyendo a Julio Aparicio, lo que confirma la creencia de que la anterior de Madrid era su última corrida. Los toros que se lidian son del hierro cordobés de don Ramón Sánchez, cortando la oreja al último de su vida en activo. Poco después, el banderillero El Puri le cortaba simbólicamente la coleta. Atrás queda la carrera de un torero honrado, que se entregó todas las tardes y en todas las plazas, pero al que llegó muy poco del reparto de beneficios. Tiene, eso sí el reconocimiento y el respeto de los aficionados. Tras su retirada sigue ligado al mundo del toro como empresario.

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