
Matador de toros que nació el 20 de abril de 1964 en La Algaba (Sevilla). Se presentó ante sus paisanos en función económica el 23 de septiembre de 1974 y actuó bien poco después en un festival con picadores, en la misma plaza, el siguiente 13 de octubre. Está, por tanto, en las primeras letras de la carrera elegida. Agrada su labor el 7 de septiembre de 1980 en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla y es obligado a dar una vuelta al anillo tras la muerte de su primer enemigo y dos vueltas más en su segundo, ambos de la ganadería del marqués de Albaserrada, lo que pudieron contemplar Curro Caro y Fernando Rivera. El día 28 del mismo mes es herido de gravedad en el escroto, en el coso de Algeciras, por un astado de la vacada de Joaquín Buendía, percance presenciado por José Cadenas. Exactamente un año después de esta fecha vuelve a Sevilla para alternar con José Sánchez, Hipólito, y Roberto Bermejo en la lidia de un encierro nuevamente de Albaserrada, teniendo que escuchar un recado de la presidencia al fallar a espadas. También que se presentó con picadores el 16 de agosto de 1980, en Valverde del Camino, con Juan Mora de compañero en festejo en el que también actuó el rejoneador Álvaro Domecq. Los novillos que se corrieron pertenecieron al hierro del señor Conde de la Corte. Continuó, efectivamente, su carrera en suelo mexicano y de allí me llegan noticias de sus escasas actuaciones. Debuta en el recinto de Las Ventas madrileño el 25 de julio de 1983, para despachar ganado del hierro del Marqués de Villagodio en unión de Gómez Jaén y Porteño, si que le sonriera la fortuna y no acertando tampoco con los aceros. Marcha aquel invierno a México para pisar el 29 de enero de 1984 la arena de la plaza capitalina, junto a Guillermo Ibarra y Alberto Ortega, Mostrándose acertado en la lidia de bureles de la divisa de Gregorio Fuentes. Regresa a su patria y el 10 de septiembre del mismo año torea en Cartagena reses de la vacada de María Jesús Ruiz Álvarez, en presencia de El Vinagre y Currillo de Orihuela, consiguiendo un premio de tres orejas, pese a lesionarse el menisco. De nuevo en tierras mexicanas allí tomaría la alternativa, el 25 de diciembre de ese mismo 1984, en Uriangató, al cederle Antonio Lomelín, en acto testificado por Curro Rivera, la muerte de un ejemplar de la ganadería de Santa Marta, al que cortaría un apéndice, contra los dos que se llevó del toro que cerró el festejo. Y creo que por aquella nación hermana continúa su actividad torera. Cuatro corridas le anotaron en 1985, pero hasta 1989 no vuelvo a ver su nombre en el escalafón mexicano, y solamente con una corrida. Otro año en blanco, el de 1990, y luego una solitaria actuación en 1001 y cuatro en 1992, para no volver a figurar su nombre en las clasificaciones de México.

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