HISTORIA DEL TORERO

JULIO PEDRO REBAQUE MENDAÑA (Julio Norte)

Publicado el 22 de octubre de 2023
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Matador de toros que nació en Astorga el 4 de octubre de 1965. El 15 de agosto de 1983, en Iscar, le conceden los máximos trofeos de cada uno de los astados de la ganadería de Arturo Sánchez Cobaleda que formaron su lote, lo que pudieron testificar sus compañeros de cartel y rejoneadores Manuel de Córdoba y Fernando San Martín. En su ciudad natal alterna, el 28 de agosto de 1984, con los hermanos Jorge y Daniel Castro, Luguillano, en la lidia de un encierro de la divisa de El Refugio, concediéndole sus paisanos un total de tres orejas. Interviene en la corrida celebrada el 1 de noviembre de 1985 en Alicante, en la que se disputó la final de la liga de Escuelas Taurinas, en la que compitió con Roberto Serrano y Manuel Molina, cuando salieron por los toriles reses del hierro de Juan Pedro Domecq: fue su presentación con picadores. Tras llevarse un apéndice de cada uno de sus novillos, fue proclamado triunfador del certamen. La ceremonia se transmitió en directo por televisión. En el transcurso de la campaña de 1986 participó en cinco funciones con picadores. Su presentación en el madrileño coliseo de Las ventas tuvo lugar el 2 de mayo de 1987, para competir con José Andrés González y Francisco Ribas en la lidia y muerte de un encierro de la ganadería de Carmen Villadiego, sorprendiendo sus buenas maneras y premiando su labor con una oreja de su primer enemigo. Interviene en un total de trece novilladas en dicha campaña entre las de su presentación en Francia, en Barcelona y en Sevilla. En el país vecino torea por vez primera el 29 de marzo, en Arlés, alternando en corrida mixta con Roberto Piles y los rejoneadores Luc Jalabert y Gerard Pellen y Lidiando dos novillos de la divisa de Hubert Yonnet. En Barcelona alterna por vez primera el 11 de mayo, con José Luis Ramos, que también toreaba allí por vez primera, y Miguel Marcos. Los novillos son de los señores de don Baltasar Ibán Valdés. Por último, en Sevilla lo hace el 8 de junio, con Carlos Mora y Fernando Cepeda de compañeros, que se las entendieron con novillos de la ganadería portuguesa de don Luis Jorge Ortigäo Costa.

Ninguna de las tardes corta orejas. En 1987 comienza la temporada toreando en Salamanca, el 12 de abril, y finaliza en Valencia, el 11 de octubre. Entre ambas tardes, quiero destacar su primera actuación en el coso de Las Ventas, el 2 de mayo, vestido de salmón y oro, en compañía de José Andrés González y el mexicano Paco Rivas, que también se presentaban en Madrid. Los novillos que lidiaron pertenecieron al hierro de doña Carmen Villadiego. El primero de su lote, al que corta una oreja, se llama Dorado, está herrado con el número 10, es negro bragado y meano de pinta y le hace una gran faena. Ve cumplido su sueño de torear en Las ventas a un novillo que colabore y triunfar. Dorado fue un novillo encastado, bravo y noble, que embestía con el morro por el suelo, y Julio supo aprovechar y encauzar esta embestida. Desgranó pases, en la faena de muleta, con arte y relajación y gustó de verdad. La oreja que cortó fue muy justa. Con el quinto pudo haber repetido el éxito, pero la escasez de fuerzas del novillo no se lo permitió. Dos tardes más torea en Madrid, el 20 de septiembre y el 4 de octubre, manteniendo su cartel. Suma, cuando finaliza la campaña de 1987, un total de trece novilladas, una de ellas en Francia. Este alumno, fundador de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, apunta en su toreo matices de toreo de arte, lo que en algún momento le da una apariencia frágil. Permanece una temporada más en el escalafón de novilleros, la de 1988, y vuelve a intervenir al final de la misma en un número parecido de novilladas, catorce en total, de las que dos son en Francia. No faltan dos tardes en Madrid, una en Bilbao, y su paso por Arganda del Rey y Villa del Prado, importantes ferias próximas a la capital, todo ello de la mano de su apoderado, Tomás Redondo. Una novillada en Madrid, el 12 de marzo de 1989, y otra en Palma de Mallorca dan paso a su última intervención como novillero. También es en Palma de Mallorca, el 2 de julio, alternando con Maravillas y Gabriel Nadal, estoqueando dos ejemplares de don Miguel Mateo Salcedo.

En la localidad vallisoletana de Íscar, el 5 de agosto, recibe la alternativa de manos de Julio Robles, en presencia de Jorge Manrique. Su padrino le cede la muerte del toro Tejerillo, número 48, negro bragado, de 500 kilos, con el hierro de doña Ángela Rodríguez de Arce García, al que corta las dos orejas. Ha vestido de azul celeste y oro con remates negros y parece el comienzo de una prometedora carrera. Una corrida más, el 15 de agosto, en Fuentelapeña, cierra su primera campaña, aunque incompleta, de matador de toros. No torea casi nada en 1990. Sus salidas suelen ser además en cosos regionales próximos a su lugar de origen. Así, hace el paseíllo dos tardes en Astorga, la primera el 16 de junio, también primer paseíllo del año, y una en Valmaseda, Bóveda de Toro y Pedrajas de San Esteban, localidad en la que el 28 de agosto torea su último festejo de la primera campaña completa de matador de toros. En total, cinco tardes se viste de luces, escaso número en una profesión en la que debe verse con asiduidad al toro para coger sitio. Le apodera en 1991 el que fuera extraordinario banderillero y excelente conversador Enrique Bernedo, Bojilla, que le ha preparado una temporada basada en lo que pueda ocurrir en Madrid y en un viaje a América en el invierno de aquel continente, esperando que 1992 sea el año de su definitivo lanzamiento. Comienza la temporada de 1991 un poco tarde, en Esquivias (Toledo), el 4 de mayo, toreando después en Rivas-Vaciamadrid, Sahagún de Campos y El Tiemblo, antes de venir a Madrid a confirmar su alternativa, tarde que se presenta, como para tantos toreros, decisiva en su carrera. La tarde del 4 de agosto, vestido de purísima y oro, este leonés afincado en Salamanca se dispone a realizar el paseíllo. Le acompañarán Juan Ramos y Raúl Galindo. En toriles se han encerrado seis ejemplares del hierro francés de Hubert Yonnet, que ese día adquiriría antigüedad en Madrid, único caso en un ganado galo. La corrida tiene, por esta circunstancia, por la confirmación de Julio Norte y por la grave herida que sufrió Juan Ramos, una historia más rica que otras. Juan Ramos, su padrino de ceremonia, le cede la muerte del primer astado francés que se ha picado en el albero madrileño. Se llama Beauduc, está herrado con el número 717, es castaño de capa y pesa 566 kilos. Tuvieron presencia los toros franceses, pero decepcionó el juego que dieron, aunque el Beauduc fue más manejable que sus compañeros y Julio, sobre todo por el pitón derecho, logró, en la faena de muleta, algunos pases estimables. Tuvo que matar también el cuarto por cogida, como he dicho, de su padrino, que dejó menos y con el que estuvo muy decidido y aseado.

Con el que cerró plaza, muy manso, estuvo en torero, muy decidido, obstinado hasta sacar algún pase suerto, pero las  condiciones del toro no permitían otra cosa. Se ganó una repetición con un ganado de mayor garantía. La presencia y las afiladas defensas no son suficiente garantía y solo deslucieron los toros de Yonnet. Torea después en Tábara, Guijuelo y Astorga y dos tardes en la plaza de Colmenar Viejo. Una en la feria, el 30 de agosto, con una incómoda corrida de Los Eulogios, en la que está francamente bien, cortando una oreja al segundo de su lote, con Morenito de Maracay y Andrés Caballero de compañeros. La otra, el 21 de septiembre, una corrida a beneficio de la Asociación de Empleados de Iberia, padres de minusválidos, con Armillita Chico y José Luis Bote y toros de los señores Herederos de don Gabriel Hernández Pla sin que pueda rivalidad su triunfo anterior. Torea por vez primera de matador de toros en Barcelona al día siguiente, para conceder la alternativa a Manolo Porcel,  en presencia del francés Denis Loré, alcanzando un importante éxito, al dar una vuelta en su primero y cortar una oreja del segundo de su lote. Y de nuevo en Madrid, plaza en la que, el 12 de octubre, despide su temporada bajo la lluvia. Viste, como la tarde, de gris perla y oro con remates negros y alterna con Carlos Escolar, Frascuelo, y Pedro Castillo y le corresponden en su lote un ejemplar de don Diego Garrido y otro de don Luis Jorge Ortigäo Costa que reemplazó al devuelto por flojedad de remos. Tuvo, en conjunto, una buena actuación, revalidando su triunfo de la tarde de la confirmación de alternativa. Protestaron la oreja que cortó en el primero y quizá por ello se jugó la vida en el sexto, que, al final, le cogió espectacularmente, sin que sufriera heridas, pero consiguiendo el reconocimiento de los espectadores.

Había cimentado Julio Norte su reconocimiento por parte de la afición de Madrid, que  siempre, desde entonces, le verá con buenos ojos. Torea muy poco en 1992 y sus actuaciones, cinco en total, menos una en Gijón, el resto de sus paseíllos se reparten por partes iguales entre Madrid y Astorga. No hay triunfos destacables con orejas en Madrid, ya que se silencia su labor tras la muerte de tres de los astados que le corresponden y se ovaciona la que realizó con un toro de don Antonio Pérez de San Fernando. Sin embargo, en Gijón sí que corta una a un ejemplar de Moreno Domínguez y en Astorga corta en las dos tardes cuatro orejas y un rabo. Sin embargo, la temporada de 1993 es más abundante en contratos y triunfos. Comienza pronto, el 7 de febrero, en Valdemorillo, y cierra su campaña en Madrid, el 17 de octubre, en tarde en la que se aplauden sus dos actuaciones. También ha toreado en Madrid el 27 de junio, logrando dar la vuelta al ruedo tras la muerte de un burel de don José Escolar Gil. En Colmenar Viejo, el 31 de agosto, tiene una gran actuación con un toro de El Pizarral, el primero de su lote, y le premian con una oreja. Le acompañaban en el cartel Mariano Jiménez y Óscar Higares. La faena tuvo mucho mérito, ya que se hizo a un toro muy manso, muy peligroso en los dos tercios primeros, pero luego, templándolo mucho, sobre todo con la mano diestra, le dio unas series muy bien rematadas con los de pecho. Esta oreja le vale la sustitución del siguiente día, ya que Litri se cae del cartel. Este se queda en una terna compuesta por Julio Norte, Manuel Caballero y Antonio Borrero, Chamaco, que han de despachar un encierro de don Francisco Javier Araúz de Robles, con uno de don Antonio Pérez de San Fernando. Tiene que matar tres por cogida de Chamaco y se estrella con una corrida seria, muy astifina, variada en su juego, pero con la que no le vi acoplado a pesar de sus deseos. Algete, Girándote (Toledo), Almendralejo y, por último, Madrid, como dije, son los festejos que torea antes de cerrar una temporada en la que ha intervenido en nueve festejos mayores. Pocos para un torero de clásico, capaz de enfrentarse con técnica a toros con problemas, muy del gusto del aficionado cabal, pero que no tiene la continuidad suficiente en los contratos para mostrar cuanto puede llegar a realizar. Ocho contratos suma en 1994, sin nada reseñable en sus dos tardes madrileña, en las que solo mata tres toros a causa del percance en su segunda actuación. Sus triunfos llegan en cosos de menor importancia, lo que no le permita ampliar su horizonte en 1995, campaña que cierra con cinco ajustes. En sucesivas campañas sigue sumando un corto número de festejos, hasta que finalmente decide dejar el traje de luces para seguir vinculado al mundo taurino como empresario y apoderado.

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