HISTORIA DEL TORERO

ANTONIO BORRERO BORRERO (Chamaco)

Publicado el 11 de junio de 2022
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros nacido en Sevilla el 28 de julio de 1972. Es hijo del espada de alternativa Antonio Borrero. Chamaco, y de Carmen Borrero. Es, pues, un torero de los llamados de dinastía. Durante algunos años estudia en el Saint Edmund College, en Hertfordshire, al norte de Londres, alejado de toda referencia taurina. Un verano, de regreso de Londres, con idea de olvidar su exilio taurino, con ganas de reencontrarse con el ambiente cargado de tauromaquia de su casa y de dar algún pase, habló con su padre de sus intenciones. Este accedió a que toreara, posiblemente para desterrar las dudas que tenía sobre las aficiones de su hijo. La prueba fue en una de sus fincas, en la que iba a matar un toro Emilio Silvera. No torea sin picadores como la mayoría de los que empiezan y su presentación en público es en Santa Ana la Real (Huelva), en un festival celebrado el 26 de julio de 1988. Un año después hace su debut con picadores en La Carolina (Jaén), el 25 de junio de 1989, para lidiar, junto con Julio Aparicio y José Rubén, novillos de la ganadería de Lora Sangrán, al primero de los cuales corta las dos orejas. Su campaña es triunfal, ya que en los veintiún festejos en los que interviene, excepto en tres, logra llevarse al menos una oreja de los novillos que estoquea. En 1990 torea sesenta y siete novilladas, quince de ellas en Francia, quedando el tercero en el escalafón por el número de corridas en el que ha participado. Comienza muy temprano, presentándose en Francia, el 24 de febrero, en el coso de Nimes, apoderado por Pedro Balañá, alternando con Denis Loré y Finito de Córdoba, con reses de Jandilla, a las que cortó tres orejas. Se muestra el nuevo Chamaco como un novillero con una fuerte personalidad, con una faceta de corte tremendista, con el pase del fusil, los cambios de rodillas y otros alardes de valor, pero con un sorprendente aguante y un enorme sentido de las distancias. En Nimes, sin embargo, dio un recital de toreo clásico, exponiendo la otra cara de su toreo, asombrando al público francés, al que desde ese momento cautivó. Larga es, como he dicho, la nómina de novilladas en las que interviene en 1990, pero hay que aludir a su paso por las dos primera ferias importantes de la temporada: Valencia, plaza en la que se presenta el 10 de marzo, y Castellón, y sus presentaciones en algunas de las plazas de primera. En Zaragoza, el 12 de mayo, y en Barcelona, el 18 de julio, la plaza en la que tantas tardes triunfara su padre. Vistió de azul marino y oro en esta ocasión e hizo terna con Finito de Córdoba y Jesulín de Ubrique. Los toros fueron de Jandilla. Reivindicó en Nimes su triunfo de febrero, cortando siete orejas y un rabo en dos tardes, los días 2 y 4 de junio, y en general dio la cara en plazas y ferias de responsabilidad. Se acercó a Madrid, ya que toreó en Colmenar Viejo, en la importante feria de novilladas de Arganda del Rey y en Ciempozuelos, pero no se presentó en Las Ventas. En 1991 vuelve a torear mucho. Comienza muy temprano, interviniendo dos tardes consecutivas en la feria de Valdemorillo. Luego, Nimes, coso en el que, como en Valdemorillo, vuelve a triunfar. Se presenta en Sevilla, el 20 de abril, vestido de verde botella y oro, en novillada matinal, alternando con Manuel Caballero y Finito de Córdoba. Los novillos son del hierro jerezano de Torrestrella y al primero de su lote le corta la oreja. Dos tardes más torea en Sevilla y otras cuatro en Nimes, despidiendo la temporada en Arnedo, después de torear en las ferias de novilladas de Arganda del Rey y algemes. Comienza la temporada de 1992 en Nimes. Está presente en las ferias de Valencia y Cadtellón alterna en Barcelona y Sevilla y en la undécima salida a los ruedos, el 24 de mayo, en Sevilla, sedespide de novillero. Alterna con Luis de Pauloba y Marcos Sánchez-Mejías y lidia novillos de Jandilla. La moda de la alternativa fuera de España se impone y sin haberse presentado en Madrid como novillero se doctora en la francesa ciudad de Nimes, el 6 de junio, actuando como padrino Paco Ojeda, en presencia de Fernando Cepeda. El toro de la cesión estaba marcado con el número 76, se llamaba Canalla, era negro de capa y perteneció a la ganadería de don Juan Pedro Domecq. Vistió un traje especialmente diseñado para la ocasión, que en su momento algunos denominamos cariñosamente arlequín y oro, ante la imposibilidad de catalogarlo entre los tradicionales. Estuvo mejor al día siguiente, en la misma plaza, con un toro de Manolo González, aunque no se llevara ningún apéndice. Sus mentores no lo lanzaron a plazas de excesiva responsabilidad en este primer año de alternativa, haciendo una temporada de conservador rodaje. Estuvo bien en Barcelona, el 19 de julio, con un toro de don José Luis Marca, y con el segundo de su lote, de don Domingo Hernández. El 1 de agosto, en Azpeitia (Guipúzcoa), está arrollador, y lo mismo el 15 siguiente, en Olivenza (Badajoz), con Peraltas. También tuvo una gran tarde en Beziers (Francia) con ejemplares de los señores Herederos de don José Cebada Gago. el 30 de agosto corta una meritoria oreja a un torrestrella en Linares y otra el 6 de septiembre, en Barcelona, a un animal de don José Luis Pereda. Remata su primera temporada de alternativa en Zaragoza, el 9 de octubre, habiendo intervenido en treinta y una corridas de toros. Arrancó su temporada de 1993 en Arlés, el 10 de abril, y estuvo bien en Sevilla con una vibrante faena bajo la lluvia a un toro de don Juan Pedro Domecq, aunque a los pocos días no refrendara, en el mismo coso, el éxito apuntado. El 11 de mayo se presenta en Madrid, ya que no lo ha hecho de novillero, para confirmar su alternativa de manos de Niño de la Capea, con Litri como terce espada. El primer toro era de la ganadería de Alcurrucén, se llamaba Favorito, estaba marcado con el número 43, era negro de capa y dio en la báscula u peso de 579 kilos. Vistió en esta ocasión de champán y oro. También tuvo que lidiar toros grandes en Pamplona y Bilbao, y en ambas plazas sus actuaciones fueron dignas. El 1 de septiembre, en Colmenar Viejo, fue herido por un toro de don Francisco Javier Araúz de Robles durante la faena de muleta y tuvo que cortar la temporada. Reapareció, quizá antes de tiempo, en Albacete, el 13 de septiembre, y la herida se le abrió, por lo que decidió cortar la temporada. No ha sido en general una buena campaña. Tampoco lo fue la de 1994, que comenzó para él en Girona, el 1 de abril, y se extendió hasta el 23 de octubre, en Palma de Mallorca, con sendas salidas en hombros. Pero entre ambas, la temporada tiene untono menos. Ni en Castellón ni en Valencia está presente y probablemente la influencia de la casa Balañá lo coloca en dos tardes de la feria sevillana, con buenas ganaderías —Juan Pedro Domecq y Jandilla— y figuras del toreo —Curro Romero, Espartaco, Litri y Jesulín de Ubrique–, pero no es capaz de dar ni una sola vuelta al ruedo. Tampoco en Madrid, donde de nuevo se anuncia en un par de ocasiones, consigue el más minimo triunfo, ya que tras la muerte de sus cuatro toros el silencio del público es cómplice de sus poco vibrante actuaciones. Sin duda, estas actuaciones condicionan el resto de su temporada, en la que solamente Barcelona ciudad en la que reside, le abre las puertas en repetidas, tres en total, pero tampoco allí consigue una sola oreja. En cosos importantes o en ferias de renombre si se exceptúa Pamplona, con torrestrellas, sin nada que destacar; Huelva, con toros de la casa, y Bayona, donde obtiene el triunfo mayor de la temporada, no vuelve a actuar. Ha sido la plaza francesa, el 14 de agosto, el coso en el que ha tenido el triunfo de más eco en el orbe taurino. Ha hecho el paseíllo con Joselito y Enrique Ponce para estoquear una corrida de don Gabriel Rojas Fernández, enviando al que cerró el festejo al dezolladero sin sus orejas. El resto de la temporada, aun con salidas en hombros, ha transcurrido por plazas de tercera, y ya se sabe que allí los éxitos no tienen la misma trascendencia. Ha sido una temporada que puede calificarse de poco afortunada de cara a su proyección en la siguiente, en la que no podrá poner en la mesa de los despachos los mismos avales que en su etapa de novillero, lo que probablemente tenga sus consecuencias. Ha sumado un total de treinta y seis corridas de toros, de las cuales cuatro han sido ajustadas en Francia. La temporada de 1995 de Chamaco viene marcada por su ruptura con la casa Balañá, que lo ha apoderado hasta este momento. Cuando rompe con ella ya ha toreado en Sevilla dos tardes y en Madrid otras dos, con un balance muy pobre, que no arroja más éxito que una ovación en la Maestranza, el 18 de abril con su primer toro, de la divisa de don Gabriel Rojas Fernández. También ha participado en una corrida en Fitero, el 12 de marzo, su primer paseíllo del año; otra en Palma de Mallorca y una más en Nimes con guardiolas. De la mano de su nuevo apoderado, José Luis Segura, en lo que queda de temporada escasean los paseíllos en cosos de importancia. Torea la feria de Burgos, en julio en Málaga y, antes de que termine el mes, en Barcelona. En agosto visita Bayona, Huesca y Gijón, saliendo en hombros, tras cortar una oreja a cada ejemplar de don Pedro y doña Verónica Gutiérrez, del coso de El Bibio. Es el 12 de agosto, en la tradicional Feria de Nuestra Señora de Begoña. Antes, en Huesca, había cortado una oreja, y en las siguientes actuaciones en Gijón, en El Puerto de Santa María, Beziers y Bayona, esta última el 15 de agosto, consigue idéntico trofeo. Después, excepto un paseíllo en Ciudad Real, el 19 de agosto, y otro en Bayona, el 2 de septiembre, con ibanes, en los que se le ovaciona, no pisa ningún coso de categoría. Sus triunfos, que los tienes, quedan ahogados por el escaso relieve taurino de las localidades en las que se viste de luces. Finaliza fuera de todas las ferias septembrinas, el 2 de octubre, en Las Rozas, en la que es su trigésima sexta corrida de toros, a las que hay que sumar una actuación en Portugal en el mes de junio´La misma tónica sigue en 1996, cuando incluso desciende la cifra de corridas toreadas superando levemente la veintena. Poco a poco su estrella se va apagando y en 1997 actúa en veinte corridas de toros, destacando en Sevilla el 21 de abril, cuando corta una oreja, pues su paso por Las Ventas es gris. Treinta y tres corridas en 1998 dan paso aun bajón en 1999, cuando se viste de luces en solo cuatro ocasiones. Aún torearía dos corridas de toros más en 2000, ambas en Benalmádena (Málaga).

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