HISTORIA DEL TORERO

JOSÉ IGNACIO SÁNCHEZ SANTIAGO

Publicado el 21 de enero de 2024
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Matador de toros nacido en Salamanca el 29 de agosto de 1971. Sin duda, el ambiente taurino de la ciudad en la que nace influye en su decisión de emprender esta difícil carrera. En una lección práctica como alumno de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca se presenta en público por primera vez, en Peñaranda de Bracamonte, el 31 de mayo de 1987. Se viste de luces por vez primera en Ávila el 20 de julio de 1988 y estoquea allí su primera res, y un año más tarde se proclama ganador del Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo. De la mano de Francisco Gil comienza a intervenir en los tentaderos que se celebran en las ganaderías de la zona. Su primera novillada con picadores es en la plaza Vista Alegre, de Bilbao, el 12 de mayo de 1991. Alterna con Pedro Carra y Paquiro y juntos lidian un lote de El Pilar, al primero de los cuales corta una oreja. Finaliza la temporada después de intervenir en una decena de novilladas picadas, tras actuar, entre otras, en la plazas de Santander y Salamanca, en donde se presenta el 12 de septiembre, con novillos de Hijos de don Pablo Martínez Elizondo, al primero de los cuales le corta una oreja, y Manuel Montoya y Juan Carlos Belmonte de compañeros. Quince paseíllos, tres de ellos en Francia, realiza en 1992. Entre ellos hay que destacar la tarde del 17 de mayo, en su ciudad natal, en que se lleva otra oreja de otro ejemplar de Hijos de don Pablo Martínez Elizondo.

Su presentación en Zaragoza es el 31 de mayo, y su primera actuación en suelo francés es el 6 de junio, en Nimes. Alterna en esta ocasión, en novillada nocturna, con el venezolano Erick Cortez y el francés Gilles Roux. Los novillos son del hierro jerezano de Torrestrella. El final de la temporada pasa por su presencia en las importantes ferias de novilladas de villa del Prado, de donde sale en hombros; Algemesí y Arnedo. Su  temporada más completa de novillero es la de 1993, que comienza el 4 de febrero, en Valdemorillo. El 12 de marzo se presenta en Valencia, donde es muy aplaudido frente a novillos de doña María del Carmen Camacho García. El 30 de abril lo hace en Madrid, vestido de malva y oro, en compañía del portugués José Luis Gonçalves y el valenciano Manolo Carrión, que también hacía su debut en Las ventas, para lidiar un encierro de El Torreón. El primero de su lote se llama Ermitaño, tiene el número 31 en su piel, es negro de manto y pesa 441 kilos. Gustó el salmantino en esta novillada, segunda de la feria de la Comunidad de Madrid. Luis García, en ABC, corrobora la impresión que en Valdemorillo le produjo el novillero al afirmar que lleva la etiqueta del más puro estilo castellano. Solamente el deficiente uso de la espada privó de mayor triunfo al salmantino. Siete días más tarde también se presenta ante la siempre entendida afición sevillana. El 9 de mayo, con novillos de Torrestrella, alterna con Joaquín Díaz y Javier Conde y da la vuelta al ruedo en su primero. Su actuación en Madrid le vale su inclusión en el ferial del santo patrón. El 18 de  mayo alterna con El Madrileño, que resultaría herido, y José Luis Gonçalves. Le corresponde en suerte un novillo con el hierro de Buenavista y otro de Palomo Linares, por este orden. Al primero le dio cinco naturales para recuerdo, presagio de una faena un año después. Su temporada se desarrolla a partir de Madrid con regularidad, y alterna sus actuaciones en plazas importantes y en otras de menos resonancia, pero finaliza con actuaciones en Arganda del Rey, Villa del Prado, Algemesí y Arnedo, las cuatro ferias más importantes para los que empiezan.

A la hora de los balances tengo anotados treinta y nueve paseíllo, todos ellos en España. Como novillero, la temporada de 1994 viene marcada por su actuación en Madrid el 30 de mayo, en la decimoséptima corrida de San Isidro. Alterna con Víctor Puerto y Uceda Leal, que se presentaba en Madrid, y su faena a Leguleyo, con el hierro de El Torreón, del que le conceden la oreja, inspira a Barquerito el siguiente titular en Diario 16: <<José Ignacio Sánchez, izquierda de Dios>>. Por un momento creí ver en el ruedo las sombras maduras de El Viti y Julio Robles en este joven torero que venía, prácticamente, a despedirse de novillero. Pueden ser los mejores naturales que he visto en las últimas temporadas en Madrid, no solo de los novilleros, sino de los espadas consagrados. Fueron magníficos, puros, muy próximos a la perfección absoluta, y grabados quedaron en la aficionada memoria del coso de Las Ventas. Es en Valencia, el 22 de julio, con Javier Rodríguez de compañeros, y matando un novillo con el hierro de don Francisco Medina y otro con el de Viento Verde, donde se despide de novillero, en su decimoctavo paseíllo. Toma la alternativa en la plaza de toros de Santander, el 29 de julio siguiente, de manos de su padrino, el madrileño Joselito. Presencia la ceremonia de cesión de trebejos de matar el valenciano Enrique Ponce. El primer toro de la tarde, cuya muerte le es cedido, se llama Quitaluna, tiene el número 73, es negro chorreado de capa y pesa 460 kilos. Pertenece al hierro de Zalduendo y le cortó una oreja. Escuchó palmas en el que cerró la tarde. Vistió de verde muy oscuro y oro en tan importante ocasión. Solamente torea doce corridas más, Destaca, además de sus actuaciones en Santander, donde repitió después de la alternativa, su primera tarde en la feria de Salamanca, en la que cortó una oreja a su primer toro, de la divisa de don Joaquín Núñez del Cuvillo.

Comenzó la temporada de 1995 este joven matador de toros salmantino en la localidad de La Puebla de Montalbán (Toledo), el 22 de enero, con una corrida de toros del Ganadero portugués don Joaquín Manuel Murteira Grave. Un festejo atípico, al menos en el tiempo, pero que le depara el primer triunfo, al cortar dos orejas del astado inicial de su lote. No vuelve a vestirse de luces hasta el 8 de abril, en Fuente de San esteban (Salamanca), y torea en el mes otras cuatro corridas. Tres festejos suma en mayo. El primero en Valladolid, el día 14, y los otros dos en Madrid, en San Isidro, en lo que yo creo que constituyó una dura prueba para este todavía poco rodado espada de alternativa. La primera tarde en Las ventas fue el 17 de mayo, para confirmar su doctorado. Fue padrino de la ceremonia el colombiano César Rincón, quien, en presencia del madrileño José Miguel Arroyo, Joselito, le cedió la muerte del toro Peluquito, marcado con el número 39, negro bragado de pinta, de 503 kilos de peso, con el hierro de Herederos de don Baltasar Ibán Valdés. Viste el confirmado de gris perla y oro. Se le aplaudió en este toro y dio la vuelta en el que cerró el festejo. La segunda de sus actuaciones en San Isidro, la tarde del día 25, estuvo menos afortunado. Au primer toro fue devuelto y en su sustitución saltó al ruedo un gravo ejemplar con el hierro de Palomo Linares. El viento le molestó muchísimo y la lógica falta de corridas hizo el resto para que no pudiese sacarle la faena que en otras circunstancias sí hubiera hecho. Ya no torea más hasta el 21 de julio, en Málaga. Cuatro días más tarde, en la feria de Santander, se le ovaciona con otro iban, y el día 30, en el mismo coso, corta una oreja a un Juampedro. Actúa de forma más continuada en agosto, haciendo paseíllos en los cosos de La Coruña, Gijón y Bilbao, entre otros, y en su segunda corrida del mes de septiembre llega el triunfo más importante de su temporada. Es en el coso de La Glorieta de la capital charra, el día 15, en que alterna en la cuarta corrida de la feria con Enrique Ponce y Francisco Rivera Ordóñez. A su primer toro, con el hierro de don Manuel San Román Valdés, lo envía al desolladero sin las orejas. Su faena, plena de pureza, estuvo impregnada de ligazón, lo que hizo valorar aún más este toreo clásico y profundo que ya de novillero apuntó en más de una ocasión. No puede repetir el triunfo el siguiente día 20. La espada, como tantas tardes, le hace perder los trofeos que ya tenía ganados. Hasta su despedida en Madrid, el 27 de septiembre. En la segunda de la feria de Otoño, sustituyendo a Curro Romero, ha toreado solamente en cosos de compromiso. Se asomó a Valladolid, Oviedo, Logroño y Talavera de la Reina, con actuaciones muy dignas y haciendo brillar el toreo al natural, modalidad en la que él se encuentra muy a gusto.

En la temporada de 1997 lidia un total de 21 corridas de toros. Ese año torea en México, en la plaza de Tlaxcoapan, en un mano a mano con Guillermo González Chilolo. Al año siguiente, suma tan solo 7 paseíllos y poco después su nombre desaparece del escalafón de matadores. Su mala utilización de la espada fue su mayor defecto y obstáculo. Tras su retirada colabora activamente con la Escuela Taurina de Salamanca.

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