HISTORIA DEL TORERO

CARLOS COLLADO GARCÍA (Niño de la Taurina)

Publicado el 18 de julio de 2022
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Matador de toros nacido en Santa Olalla (Toledo) el 27 de enero de 1970. Toma el apodo del nombre del bar que su padre tiene en su pueblo natal. Su aprendizaje se realizó fundamentalmente en la Escuela de Tauromaquia de Madrid, bajo la atenta y efectiva mirada del maestro Gregorio Sánchez. Después de varios triunfos en localidades toledanas y madrileñas, se presentó en el capitalino coliseo de Las Ventas el 1 de mayo de 1986 para alternar con Rafael Valencia e Ignacio Martín en la lidia de un encierro de la vacada de Nicolás Mateo, y logra una muy aceptable actuación premiada con una vuelta al ruedo tras dar cuenta de cada uno de los novillos de su lote. Se trataba de una función sin picadores organizada por la Federación de Escuelas Taurinas. Su presentación con picadores es el 26 de julio de 1986, en la localidad de la sierra madrileña de Collado-Villalba. Alterna, mano a mano en la lidia de cuatro novillos de Los Bayones con el hoy excelente banderillero Carmelo. En Francia actúa por vez primera con las plazas montadas el 4 de agosto de ese año, en Hagetmau, con José Luis Ramos y Juan Carlos Boué, El Galo, para dar cuenta de dos ejemplares de Aldeaquemada, al primero de los cuales le corta una oreja. Termina su primera temporada en el escalafón de novilleros con dos festejos picados. Un triunfo rotundo le llega la tarde del siguiente 19 de agosto en Almorox al cortar, ante su compañero de cartel Carlos Leiva, un total de cuatro orejas y un rabo de los bureles que formaron su lote. Su presentación con picadores en la plaza de Las Ventas se efectuó el 26 de abril de 1987 para competir con Raúl Galindo y Fernando Cepeda en la lidia y muerte de un encierro de la divisa de Martínez Uranga, y su labor produce grata sorpresa y es obligado a dar una vuelta al anillo tras la muerte de cada uno de sus enemigos. Ratifica su valor en el citado coso y comienza a torear con frecuencia por ferias importantes. Se ha unido, por tanto, al grupo muy interesante. De jóvenes valores. Cerró su brillante campaña de 1987 con el gesto de encerrarse en solitario con seis astados de distintas ganaderías en la plaza Monumental de Madrid. Expuesta gesta que cumplió satisfactoriamente al cortar un total tres orejas, una de un cornúpeta de la divisa de Juan Pedro Domecq y dos de otro de la de María Montalvo, con la consiguiente salida a hombros por la puerta grande. Toreó 36 novilladas esa campaña en España y cisco en Francia, colocándose en el cuarto puesto de la clasificación de los de su categoría. Se ha presentado, además de en Madrid, en Valencia, el 3 de mayo; en Barcelona, el 7 de junio; en Zaragoza, el 3 de octubre, y en Bilbao, al día siguiente. Ha recibido diferentes premios y ha sido incluido en el cartel ideal de novilleros que ofrece una conocida discoteca de Madrid en su gala taurina anual. Comienza muy fuerte, sin rehusar ningún coso, la temporada de 1988. Torea el 4 de febrero la primera novillada, en la invernal feria de Valdemorillo, y tras participar en las ferias de Castellón y Valencia, en la que varios jurados le proclaman triunfador de los novilleros, viaja hasta Algeciras, plaza en la que debe torear el día 9 de abril. Corresponde al festejo que por lluvia se suspendió el domingo de Resurrección, que se da con el mismo cartel: novillos de don Manuel Álvarez Gómez, para el portuense Celso Ortega, el toledano Niño de la Taurina y el jerezano Juan Pedro Galán. Al entrar a matar a su primero, una banderilla destroza el párpado izquierdo del joven Carlos y a punto está de costarle la pérdida del ojo Según el doctor Ramos Argüelles, cirujano jefe de la enfermería de la plaza, el golpe fue brutal y de lleno, el torero salió rebotado y la hemorragia inmediata en la cuenca ocular fue tan aparatosa que los testigos más próximos, entre ellos el propio cirujano, temieron lo peor. Comprobada la facultad de visión del torero, el parte que se emitió fue de pronóstico reservado, pero Niño de la Taurina tiene que permanecer inactivo hasta el 18 de mayo en Nimes, a pesar de que el diestro, cuando llega a Madrid, declara que quiere reaparecer el 1 de mayo en Las Ventas. En la capital es atendido por el doctor Andrés García Onduvilla, en la clínica Nuestra Señora de Loreto, que descarta la aparición de lesiones internas. Tras intervenir en las ferias importantes, Granada, Alicante, Pamplona, Valencia en junio, y en plazas de compromiso, se despide de novillero en Ciudad Real, el 19 de agosto, en el tercer festejo de la feria. Su actuación no fue brillante, pesando en ánimo, seguramente, el hecho de tomar la alternativa al día siguiente. En la capital de la provincia que le vio nacer, en Toledo, el 20 de agosto, de manos de Antonio Chenel, Antoñete, se hace matador de toros. Se lidió una corrida muy bien presentada de don Luis Algarra Polera, que sustituía a otra de don Joaquín Buendía Peña, y dio poco juego, tuvo poca fuerza y poco recorrido en las embestidas. Vestido de blanco y oro recibió del maestro madrileño los trastos de matar para que lidiara y estoqueara el astado que había saltado al ruedo toledano en primer lugar. Se llamó Peliculero, fue negro de capa, estaba herrado con el número 84 y pesó 483 kilos. Se mostró sobrado con él, evidenciando que sus promesas de novillero pueden cumplirse como matador de toros. Corta una oreja en cada uno de sus dos ejemplares y en resumen pudo hablarse, en tarde en la que sería corneado Ortega Cano, segundo espada del cartel, de una alterativa, en primer lugar, justificada, y en segundo, digna y muy esperanzadora. A pesar de estar mediada la temporada, logra torear un buen número de festejos. Ha intervenido en 33 novilladas, cuatro en Francia, y ha ajustado 23 corridas de toros, todas, excepto la del 16 de septiembre, en Nimes, en España. La temporada de 1989 la comienza en Barcelona, el 26 de marzo. Sus primeras actuaciones se apartan, lógicamente, de sus éxitos novilleriles. No triunfa ni en Sevilla ni en Madrid, plazas en las que sus cuatro toros se han parado mucho y no han permitido el lucimiento de Carlos. La Actuación en Madrid es la primera en ese caso desde que tomara la alternativa en Toledo, y debe, por tanto, confirmarla. Viste Carlos para esta ocasión de oro viejo y oro, y con José María Manzanares, que será su padrino de confirmación, y Julio Robles, el 19 de mayo, hace el paseíllo en Las Ventas para lidiar un encierro de Los Guateles, aunque Carlos deberá matar, en segundo lugar de su lote, un ejemplar de la divisa de don Joaquín Barral Rodríguez. El primer toro que salta a la arena venteña se llama Jareto II; tiene el número 14 en su piel negra berrenda y ha pesado 546. Kilos. Como ya he dicho, no tiene suerte con sus lotes. Estos tropiezos de Madrid y Sevilla le perjudican y solamente cuando empieza a declinar la temporada comienza a encontrarse consigo mismo este joven torero que tras la alternativa pensamos que sería, justo a Litri, Camino y Lozano, el relevo esperado de los veteranos. Inexplicablemente no ha toreado en Valencia, ni en la Feria de Fallas ni en la de San Jaime, una plaza en la que de novillero tuvo importantes actuaciones, pero su apoderado y Andrés Hernando, representante de la empresa valenciana, no llegan a un acuerdo y solamente puede hacer el paseíllo, sin suerte, en el mes de octubre. Cuando termina el mes de agosto, en la feria jienense de Linares, parece que en su actuación con un sobrero de don José Benítez Cubero, lidiado en sexto lugar, invierte la tendencia de la temporada. Ha alternado con Víctor Méndez y El Soro, en un cartel de espadas banderilleros, que con esos u otros compañeros está siendo repetido y que no creo que al final beneficiara a ninguno, ya que el ganado que para ellos se elige no es de garantía en una proporción elevada de los celebrados. Le cortó la oreja después de una faena en la que anduvo fácil, toreando muy despacio de capote y con excelente pinturería, no exenta de esa reciedumbre que su origen castellano y la influencia de su paisano Gregorio han impregnado a su forma de torear. Por el pitón derecho, con la franela, sacó seis u ocho muletazos muy templados, pero el toro se acabó demasiado pronto. El recuerdo de este triunfo le influirá en sus actuaciones posteriores y se vería consolidado en la de Salamanca, el 15 de septiembre, quizá la más completa del año, aunque no pudiera coronarla con la espada, con la que él mismo reconoce que estuvo mal. Su actuación fue comentada muy favorablemente entre la entendida afición salmantina. Torea dos festejos más y con el aludido del 8 de octubre en Valencia remata una temporada, la segunda de matador de toros, en la que ha intervenido en 34 corridas de toros, una de ellas en suelos francés. Viaja a Perú, Ecuador y Colombia, países en los que interviene en las ferias y cosos más importantes como continuación de su campaña europea. Comienza la temporada de 1990 en Arenas de San Pedro (Ávila), alternando con Julio Robles y Litri, y se lleva la primera oreja de la campaña en el segundo astado de su lote, que pertenece a la divisa de La Laguna. Ha participado también en la corrida el rejoneador Javier Mayoral, con un toro de don Pablo Mayoral Benito. Al día siguiente, domingo de Ramos, está anunciado en Madrid. Se van a lidiar cinco toros de don Alonso Moreno de la Cova y uno de los señores Herederos del Conde de Ruiseñada. Por delante van José Luis Parada y Rafael de la Viña. Carlos no ha estado en las ferias de Castellón y Valencia, que este año ha comenzado antes que la de la Magdalena, y no ha entrado en los planes del señor Canorea en Sevilla. De su actuación en Madrid depende la temporada. Cuando dobla su primer toro es aplaudido. Pero Carlos Collado es consciente de que no es suficiente, ya que ese día, mas que nunca, tenía que triunfar. Napolillo, negro chorreado, herrado con el número 41 y de 577 kilos, perteneciente al hierro de don Alonso, salta a la arena en sexto lugar. Niño de la Taurina recibió al toro con buenas verónicas y lo banderilleó de forma espectacular. El toro estaba bronco, había volteado y herido al gran banderillero Curro Álvarez, y Carlos se dobló muy bien con él al comenzar la faena. Con la izquierda toreó con hondura y temple, rematando con excelentes pases de pecho las tandas de naturales en los que había cargado la suerte. Vinieron después series de idéntico corte con la derecha y otras citando de frente, de nuevo al natural, y como en los primeros, abrochando con magníficos pases de pecho. A mi juicio, la faena ya estaba conclusa y el triunfo casi asegurado, pero se empeñó en seguir toreando. En uno de los pases fue corneado en el hipocondrio. No quiso ir a la enfermería y al ejecutar el volapié con el que quiso acabar su actuación, de nuevo fue herido en el muslo, y ya en el suelo, otra vez fue alcanzado por Napolillo. La oreja se la llevarían a la enfermería. Fue un triunfo dramático. Una gesta así, un gesto, como dicen los toreros, no puede quedar en el olvido. Podía haber ido a la enfermería con la primera cornada, pero con una mueca de dolor, sabiendo que estaba herido, se fue por la espada de verdad para matar su toro. Tanto él como su apoderado creen que ha demostrado, en su primera cogida, al margen de su percance en el ojo, que es capaz de jugarse, sensatamente, la vida para triunfar, y eso debe hacerlo valer en su futuro más inmediato, no en vano el editorial del número 9 de la revista El Toreo, dedicado a él, se titula: <<Oficio de héroe>>. Tarda en reaparecer. No lo hará hasta el 20 de mayo en Calanda, como paso previo a su reaparición, el 1 de junio, en Madrid, en el abono de San Isidro, con Julio Robles y Ortega Cano de compañeros. Los toros serán del señor marqués de Domecq y se remendará el lote con uno de La Castilleja, que no corresponde a Niño de la Taurina. Cuando iba a salir el primero de los suyos al asomar el toledano por la tronera del burladero, el público le dedicó, espontáneamente, una rotunda ovación. Luego, no pudo ser. Las reses se cargaron el festejo. Brilló en banderillas, ganando siempre la cara a su primer morlaco. Después brindó la faena a don Agustín Rodríguez Sahagún, alcalde de Madrid. Comenzó presentando la muleta muy plana con la mano derecha, engarzando unos pases con otros y cerrando con gran pase de pecho. Con la mano zurda aguantó los parones del toro, que se quedaba en la barriga del torero, que no pestañeó. Entró a matar en corto y por derecho, y dejó una gran estocada. Se le ovacionó mucho. Y en el sexto, un toro muy listo, no pudo sacar faena. No la tenía. Pero vi a un espada joven con la ilusión y la afición intactas, y con un enorme valor. Torea desde ese momento bastante, para un torero que está empezando, en plazas de importancia: Granada y Badajoz, en junio; Barcelona, en julio, donde corta una oreja a un toro de don Francisco Galache de Hernandinos; diez tardes hace el paseíllo en agosto, con triunfos en Pontevedra, Palma de Mallorca, Miraflores de la Sierra, Tarazona de la Mancha y el Puerto de Santa María; el 1 de septiembre sale a hombros en Alcalá de Henares, alternando mano a mano con José Luis Palomar, el 14 del mismo mes, en la feria de Albacete, se lleva otra oreja del tercer ejemplar de la divisa de Toros de El Torero. Termina la temporada, que tan mal empezó, cortando cuatro orejas a dos toros del hierro de La Herguijuela, alternando con los hermanos Esplá en la plaza de Arenas de San Pedro (Ávila).  Ha sumado 34 corridas de toros estoqueadas, ninguna de ellas en Francia. Parecido número de festejos suma en la temporada española de 1991, campaña que comienza el 30 de marzo en Tarragona. Su primer compromiso serio, ya que no se contrata en Castellón, ni Valencia, ni Sevilla, es Madrid. Es el 13 de mayo, con el mexicano Armillita Chico y Enrique Ponce y una deslucida corrida de don Joaquín Núñez del Cuvillo, que ese día adquiría antigüedad. Por si fuera poco, un sobrero de don José Vázquez, los antiguos Aleas, un pajarraco peligroso, le corresponde en primer lugar de su lote. En este toro se silencia su labor y en el del hierro titular le pintan. No vuelve a enfundarse en el traje de luces hasta el 27 de mayo, de nuevo en Madrid. Se lidian cuatro toros de doña Concha Navarro, <<tullidos y fofos>>, dice la crónica de ABC, de los que no le corresponde ninguno, y dos de Alcurrucén. En el tercero de la tarde, al que no entendió, perdió una oportunidad y se le pitó con justicia, y en el sexto, un toro muy peligroso, estuvo muy valiente, algo que reconocieron los aficionados aplaudiéndole. Sumó un total de 26 festejos, dos de ellos en Francia. Terminada la temporada española viaja a México para confirmar allí su alternativa española en su primera corrida de toros en suelo mexicano. Es el 25 de noviembre y vestido de fucsia y oro hace el paseíllo en la monumental plaza México para que Guillermo Capetillo le confirme su doctorado. En presencia de su paisano Jorge Gutiérrez le cede la muerte del primer astado de la tarde, de nombre Soberano, número 369, negro entrepelado, bragado y listón, de 496 kilos de peso y que pertenece, como el resto de los lidiados, a la ganadería de La Venta del Refugio. No entendió al toro mexicano. Repite al domingo siguiente, el 2 de diciembre, esta vez con César Pastor y Francisco Dóddoli, a los que acompañaba el rejoneador Luis Covalles. A juicio del mismo crítico, Carlos sigue sin acoplarse, pero la vuelta que da en el segundo de su lote dice que le ha de valer en México, aunque la realidad es que no volverá a torear allí ese año. De nuevo se viste de luces en Madrid, esta vez el 3 de junio, en la vigésima quinta corrida de la feria. Mata uno de don Fermín Bohórquez y un sobrero de Don Joaquín Barral Rodríguez, imposible para la muleta. Se va de la feria en peor posición de la que tenía antes de comenzar esta. Torea en la quinta de San Jaime, de Valencia, en compañía de Armillita Chico y Morenito de Maracay, dos ejemplares de doña María Palma. Banderilleó con mucha exposición al sexto del festejo, un astifino ejemplar que llegaría con la cara muy alta al último tercio. Como tantas tardes, estuvo muy valiente, arriesgo sin cuento y de ello se dieron cuenta en los tendidos, a los que transmitió la emoción del peligro. Entró a matar derecho como una vela, y aunque la estocada resultara un poco baja, esto no restó importancia a la forma de realizar la suerte y, por tanto, a la merecida oreja que cortó. En agosto hace el paseíllo en ocho ocasiones, cortando siete orejas y un rabo, este último en Alcalá de Henares, plaza que le da suerte, a un toro de la señora viuda de Martínez Benavides. Cinco en septiembre, con triunfo en Villaviciosa de Odón, y dos en octubre, la última de ellas en Zaragoza, con Roberto Domínguez y Roberto Bermejo de compañeros y toros de don Joaquín Núñez del Cuvillo. Ha toreado este año 26 corridas de toros, dos de ellas en Francia, y en mi opinión ha perdido parte de sus posibilidades para ser figura del toreo. En la temporada de 1992 desciende notablemente el número de sus actuaciones y, además, la categoría de los casos en los que hace el paseíllo Comienza en Bargas (Toledo), el 18 de abril, y excepto su actuación al día siguiente en Palma de Mallorca y las dos en Madrid. El 21 de mayo y el 3 de junio, las demás son en plazas de tercera categoría o portátiles. Antes de su primer compromiso en la feria de Madrid anuncia su decisión de dejar de banderillear. Pero esta postura, justa en su planteamiento, no podrá mantenerla mucho tiempo y tendrá que ceder y seguir banderilleando. Su amplio repertorio con el capote parece estar oculto tras el segundo tercio y en mi opinión la entrada en estos carteles de toreros banderilleros, a él y a sus compañeros, no les ayuda a crearse o mantener un cartel. Si a los números he de referirme en esta ocasión, cuando acaba 1992 ha participado en 13 corridas de toros, en las que ha cortado 18 orejas y un rabo. El 19 de julio ha toreado en Quito (Ecuador), país en el que gusta su forma de interpretar el toreo, en la corrida de la Hispanidad, junto al mexicano Manolo Arruza y el ecuatoriano Rodrigo Marín. Tuvo la mala fortuna de ser corneado por el toro Risado, del señor Campuzano Núñez, que le produjo una herida con dos trayectorias, de nueve y veinte centímetros. La asta había disecado limpiamente el músculo sartorio del paquete femoral, sin que por fortuna la cogida revistiera más gravedad. Probablemente por esta cornada y su aceptación por los aficionados quiteños se vea incluido en la feria de este año, de la que además resulta triunfador. Las características de la siguiente campaña. la que inicia el 4 de abril de 1993, en Toledo, con Litri y Óscar Higares de compañeros, para dar cuenta de un encierro de don Román Sorando Herranz, son similares a las de la anterior. de nuevo, si se exceptúa Madrid, sus comparecencias son en cosos de escasa importancia, aunque este año la tendencia no es tan marcada, ya que torea en la feria de Julio de Santander, en la de Huesca, en Gijón, donde corta dos orejas, una a cada uno de los toros que le corresponden de doña Antonia Julia de Marca, y en Nimes, cuando ya finaliza agosto. En Madrid ha tenido que matar las corridas de doña Dolores Aguirre Ybarra, en la feria, y la de don Victorino Andrés, que el día 13 de junio regresó con sus toros a Las Ventas, soprendiendo con una corrida noble, sin demasiada casta, que debió de lucir más en otras manos, pero que ni José Antonio Campuzano ni Victor Mendes, que dio la única vuelta de la tarde, ni el toledano entendieron. Sin embargo, el final de temporada no puede ser más esperanzador. Zaragoza, en su Feria del Pilar, irá siempre unida a la historia de este torero. El 14 de octubre, primero de sus paseíllos en el coso de Pignatelli, dio su primera llamada de atención. Se habían rechazado los toros de doña Dolores Aguirre Ybarra, que había triunfado por su escrupulosidad en la Feria de Otoño madrileña. Fueron sustituidos por una corrida del ganadero jerezano don Fermín Bohórquez. Al corrido en último lugar le corta una oreja después de una faena valiente. Pero el día 17, el mismo coso, en la última corrida de su temporada, se llevaría tres orejas de los toros de Jandilla. Entre en el cartel sustituyendo a Finito de Córdoba y hace el paseillo junto Ortega Cano y Litri. Su actuación mereció que se le distinguiera como torero triunfador de la feria de este año. Fimaliza la temporada con este sonoro triunfo y el cartel de torero recuperado, que probablemente le hará entrar en las primeras ferias importantes del año venidero. Ha terminado con 23 corridas en total, una de ellas en Francia, y espera con ilusión su temporada de 1994. Viaja de nuevo a Ecuador para participar en su Feria de Jesús del Gran Poder, pero no puede alzarse, como en 1992, con el triunfo. Un encierro en solitario con seis toros en Toledo, el 20 de marzo, da principio a una temporada que tiene, en un segundo acto, el premio de una oreja en Madrid el 3 de abril. Después llega una sequía de triunfos, ya que hasta agosto, en su duodécima corrida, no vuelve a tocar pelo. Es en Huesca, el día 11, con salida en hombros incluida. Toreando en plazas de escaso renombre, si se exceptúa Gijón, Barcelona, Almería y Zaragoza, logra sumar un total de 30 corridas, dos de ellas en Francia; pero las expectativas del año anterior no se consolidan. prueba de ello es el descenso en el número de contratos en 1995, temporada en que no logra superar la cifra de ocho corridas de toros. Unas cifras que desgraciadamente fueron descendiendo paulatinamente, aun probando suerte en Alguna corrida veraniega en la plaza de toros de Las Ventas que pudiera enderezar su carrera sin que la fortuna le acompañase. Figura de la novillería en su momento, no pudo mantenerse en los primeros lugares del escalafón superior.

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