HISTORIA DEL TORERO

CARLOS GERARDO RODRÍGUEZ VÁZQUEZ (El Mito)

Publicado el 22 de noviembre de 2023
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros nacido en Maracay (Venezuela) el 3 de octubre de 1951, hijo de un empleado del matadero de tal ciudad, lo que le proporcionó ocasiones de enfrentarse con ganado criollo de alguna bravura. En su patria chica ciñe su primera taleguilla bordada el 28 de enero de 1968 y después de tomar parte en una treintena de festejos llega a España al término de 1969 para continuar su actividad torera. Se presenta en nuestros cosos, concretamente en el de San Fernando (Cádiz), en función económica, y aquí comienza a intervenir en corridas picadas a partir del 6 de septiembre de 1970 al participar en Valdepeñas (Ciudad Real) en la allí celebrada, en la que estoqueó tres reses de Víctor y Marín –hubo de dar muerte a una que correspondía al cogido Francisco Gabriel Pericás—  y su triunfo es total, ya que le concedieron nada menos que seis orejas y dos rabos. En la siguiente temporada cumplimenta veintiún contratos, cinco de ellos en ruedos franceses, y debuta en el madrileño de Vistalegre el 2 de mayo para despachar un encierro de Eugenio Martín Marcos en unión de Víctor Martín, Vitor, y Andrés Ortiz, y corta una oreja de cada uno de sus enemigos. Su presentación en la plaza de Las Ventas, de Madrid, tuvo lugar el 15 de agosto de 1972 con ganado de El Jaral de la Mira y Ángel Rodríguez, Angelete, y Pedro Castañeda de compañeros de terna. Gusta su labor en los tres tercios y, aunque flojeara en el manejo del estoque, el público agradeció su voluntad y valentía al ovacionarle en dos vueltas al ruedo tras matar a su primer oponente y en otra vuelta al anillo al término del festejo. Bajo de estatura y bullidor en todo momento, se ganó las simpatías del respetable. Tras intervenir tal año en quince novilladas, toma la alternativa el 24 de septiembre en el madrileño coso de Vistalegre al cederle Jaime Ostos, ante el testigo Gregorio Lalanda, la muerte  del toro Minerito, del hierro de Victorino Martín, al que cortaría una oreja, igual trofeo que le sería concedido en su segundo enemigo, por lo que le sacaron a hombros del Coliseo.

De poco le sirve tal éxito, pues en la siguiente campaña tan solo tomaría parte en otra corrida. Continúa su quehacer taurino en su país y resultando herido lejos de aquellas arenas, el 28 de diciembre de 1974, en accidente de tráfico registrado en las cercanías de su ciudad natal. El 21 de enero de 1977 consigue un señalado triunfo en la feria venezolana de San  Cristóbal al cortar tres orejas de las reses de su lote, del hierro mexicano de Zoltepec, en presencia de Sebastián Palomo, Linares, Agustín Parra, Parrita, y Cruz Flores. Desde la indicada corrida de 1973 no ha toreado en ruedos españoles. Continúa toreando en cosos de su Venezuela natal, como el 20 de enero de 1982, en el de aquella Mérida, donde en presencia de Gabriel de la Casa y Tomás Rodríguez, Campuzano, le echaron un toro al corral, de la ganadería de Terapió, tras sonar los tres avisos de la presidencia. Corta las dos orejas y el rabo, simbólicamente, de un bravo toro de la vacada de Tierra Blanca que sería indultado, el 23 de enero de 1983 en Maracay, ante José Nelo, Morenito de Maracay, y Jorge Gutiérrez. Vuelve a fallar con el acero y escucharía nuevamente los tres recados presidenciales el 24 de enero de 1984 en San Cristóbal, cuando alternaba con el citado Campuzano y Francisco Ojeda en la lidia de astados del hierro de Félix Rodríguez, y una vez más, ve salir los cabestros, por idéntico motivo, el inmediato 5 de febrero –ahora la res luciría la divisa de Piedras Blancas—en la corrida a beneficio de la Asociación de Toreros. El siguiente día 8, de igual mes y año, su labor en Valle de Pascua es por demás desigual, pues tras cortar una oreja al primer toro de su lote, de la ganadería de Hugo Domingo, fallaría a espada en su segundo enemigo, por lo que oiría dos avisos del usía. Le acompañaron en el cartel aquella tarde Bernardo Valencia y el mencionado Morenito de Maracay. Permanece en activo hasta 1993 este espada de alternativa, toreando en su nación un escaso número de corridas cada año. A efectos estadísticos únicamente, los festejos en los que intervino cada año fueron: tres en 1986, cinco en 1987, uno en 1988  y 1989, tres en 1990 y seis en 1991, año en que toreó más que los restantes. Con una corrida en 1992 y otra en 1993 pone fin a su carrera, ya que en 1994 no vistió de luces.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 + catorce =