HISTORIA DEL TORERO

LUIS MIGUEL ZAPICO ALONSO

Publicado el 13 de abril de 2024
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Matador de toros natural de León nacido el 26 de febrero de 1961. Es hijo del novillero, y posteriormente banderillero, Felipe Zapico, del que hereda la afición al mundo de los toros. El 20 de junio de 1981 sufre un serio descalabro el Logroño al escuchar, ante Ramón Tirado y Luis Miguel Campano, los tres avisos en una de sus reses y otros dos en la restante de su lote, ambas de la ganadería de Martínez Jareño. Durante la temporada de 1983 interviene en un par de corridas picadas, incluida la del 28 de agosto en Gerona, donde, en presencia de su compañero Antonio Modéjar y del rejoneador Luis Miguel Echevarry, cortó una oreja de un ejemplar de la vacada del marqués de Domecq. Hace la presentación con picadores en su ciudad natal, el 25 de junio de 1983, alternando con Marcos Valverde y Morenito de Jaén, con novillos de doña María del Carmen García Cobaleda. Aumentan sus contratos a ocho en 1984, destacando su labor del 7 de octubre en El Vellón, donde gana un total de tres orejas de reses de José Escobar, cuando competía con Gregorio Moreno, Moreno Cruz. Nuevo aumento en el número de sus ajustes que llegaron a catorce en 1985, sobresaliendo el gran número de trofeos cortados, que se elevaron a las tres docenas. Merecen mención los triunfos que se apuntó el 16 de junio en La Cabrera, donde alternó con Miguel Ángel y José Maregil en la lidia de novillos del hierro de Martín Peñato, de donde se llevó tres orejas y un rabo, y el del posterior 14 de agosto en Almansa, con cuatro orejas y un rabo de premios obtenidos, de astados de la divisa de Salamanca, y Leonardo Muñoz de testigo de la hazaña. El 16 de marzo de 1986 le entregan en Orense las dos orejas y el rabo de una res de la ganadería de Santiago Muñoz y el 20 de abril del mismo año se presenta en la plaza de Las ventas, de Madrid, para junto a José Luis Martín, Seseña, y Pedro Lara dar cuenta de cinco bureles de Miguel Zaballos y uno de Francisco Javier Osborne Domecq. El primer novillo que lidió se llamó Lucero, estaba herrado con el número 9 y era negro bragado de pinta. Poco acertado toda la tarde ante cornúpetas poco propicios al lucimiento, sus desventuras llegaron al máximo al sonar los tres avisos presidenciales en su segundo enemigo. La oportunidad buscada con tanto afán se derrumbaba en pocos minutos. La temporada de 1986, última de la que se da cuenta en la página citada, torea una sola novillada con picadores, la de su presentación en Madrid, que final sería la de su despedida de novillero, cifra no superada en 1987, campaña en la que no se viste de luces, al menos en festejos picados. Tampoco lo hace en 1988 y 1989. En 1990, inesperadamente, decide tomar la alternativa. En la tarde del 24 de junio, en León, de manos de Roberto Domínguez, quien en presencia de Fernando Lozano le cede la muerte del toro Mulero, herrado con el número 30, colorado de pinta y perteneciente a la ganadería de los señores Molero Hermanos. No tengo noticias de que volviera a vestirse de luces.

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