HISTORIA DEL TORERO

JOSÉ RAÚL GRACIA HERRERA (El Tato)

Publicado el 21 de noviembre de 2022
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros, nacido en Zaragoza el 3 de noviembre de 1972. Es hijo y nieto de banderilleros. Su padre era el conserje de la plaza de toros de Zaragoza. La amistad con el matador de toros hecho en esa capital, Raúl Aranda, lo llevó a apadrinarlo en su bautizo. Se viste de luces por primera vez en público el 7 de agosto de 1989, en la localidad de Escucha (Teruel). Debuta con picadores en la plaza de Illueca (Zaragoza) el 27 de enero de 1990, en compañía de Gregorio de Jesús, para lidiar novillos de doña Carmen Tremor Arróspide y de los señores Hermanos Ramajo de Villoria. Interviene esa temporada en veintidós novilladas, una de ellas en Francia, la de su presentación, en Magescq, el 4 de noviembre, alternado con Luis de Pauloba y matando dos novillos del hierro portugués de don Antonio Cabral de Ascensão, en la que sería la novillada que cerrera su primera campaña con los del castoreño. En medio, cabe destacar su presentación en Valencia, el 23 de agosto; su participación en las ferias de Ampuero y Arnedo y su presentación en el coso zaragozano, el 7 de octubre, alternando con Finito de Córdoba y Chamaco y cortando una oreja de su primer astado, que, como el resto, llevaba el hierro de El Torreón. La temporada de 1991 la comienza muy temprano, toreando, el 5 de enero, en su plaza de Zaragoza y apostando decididamente por Madrid, coso en el que hace cuatro paseíllos. El primero de ellos para presentarse, el 17 de marzo, con reses de don Santiago Domecq Bohórquez, de las que la primera que estoquea se llama Chivato, está marcada con el número 53 y es castaña de capa, y con Vicente Bejarano y Miguel Martín como compañeros de cartel. Vistió de azul turquesa y oro. Tuvo un prometedor debut y dio la vuelta después de ver morir al segundo de su lote. En el primero, cuando comenzaba su faena de muleta, empezó a llover y esto quizá le impidió acoplarse con la encastada embestida de Chivato. Hay que destacar en este día de su presentación su excelente manejo del capote en el quinto, cuando de nuevo empieza a llover en tarde de chubascos intermitentes. Aunque es volteado al entrar a dar una chicuelina, se levanta enrabietado y remata con una revolera. Repite el 17 de abril, con menor acierto que el día anterior, y el 1 de mayo, en el que sin cortar orejas revalidó su buen cartel en Madrid. El 19 de mayo se presenta en Barcelona, con Manuel Montoya y Paquiro, y novillos de don Luis Passanha. Tiene una destacada actuación y se le repite el día 26 en el mismo coso Monumental.  Cuando declina la temporada hace su primer paseíllo en Sevilla. Es la tarde del 5 de septiembre, con novillos del señor marqués de Albaserrada, y Enrique Molina y El Choni de Castilleja, que debutaba con los del castoreño, en el cartel. Cierra su campaña en Zaragoza, el 6 de octubre, después de haber intervenido en veintiuna novilladas, cinco de las cuales fueron en suelo francés. En la campaña de 1992 también empieza pronto. Interviniendo, el 6 de febrero, en la Feria de San Blas de Valdemorillo, de la que se lleva la primera oreja de la temporada. Aparte de sus apariciones en Madrid, Zaragoza y Barcelona, el resto de sus actuaciones son en plazas de menor resonancia, aunque, eso sí, está presente en la dura feria de Villa del Prado (Madrid) y Arnedo (La Rioja). Se despide de novillero el 3 de octubre, en Azuqueca de Henares (Madrid), con Regino Ortés y Jesús Romero de compañeros. Las reses son de los señores Hijos de don Bernardino Giménez Indarte. Ha toreado antes del doctorado dieciocho novilladas, dos de ellas en Francia. En Zaragoza, el 7 de octubre, recibe la alternativa de manos de Niño de la Capea, quien, en presencia de Ortega Cano, le cede la muerte del toro Camarito, herrado con el número 13, colorado de capa y con 517 kilos de peso, perteneciente a la ganadería de los señores Herederos de don Baltasar Ibán Valdés. La muerte de Camarito se la brindó a su padre, entre una gran ovación de los aficionados maños.

El Ibán fue un gran toro, embistió con codicia, repitió los viajes con bravura y el toricantano supo aprovechar sus calidades. No se asustó ni le traicionaron los nervios en ningún momento. Poco a poco, según transcurría la faena, se fue centrando más, logrando largos y lentos naturales, con la mano muy baja. Mató de media estocada y fue justa la oreja que se llevó de Camarito. Fue esta la única corrida de toros en la que participó, dado lo avanzado de la temporada. La campaña de 1993 se circunscribe a la región aragonesa, en la que torea ocho  de las nueve corridas en las que interviene. Solamente su actuación del 1 de mayo en Dos Torres (Córdoba), tarde que corta tres orejas, es fuera de aquella comarca. De las tres tardes que actuó en su ciudad natal, la segunda de ellas cortó una oreja a un ejemplar de la divisa de Castillejo de Huebra. Ha sido la clásica temporada primera del paso a matador de toros, en la que con pocos festejos se ha ido afianzando su personalidad ante el toro y compañeros más curtidos. Queda, a juicio de los que más lo han visto, en inmejorables condiciones para emprender su segunda temporada completa de espada de alternativa. La campaña de 1994 tiene dos partes bien diferenciadas en la trayectoria de este último torero aragonés, por el momento. Una, la que transcurre desde el 18 de marzo en Benicarló, primero de sus paseíllos, hasta el 17 de julio en Las Ventas. Y otra, la que arranca el día de su confirmación de alternativa en Madrid y se extiende hasta el final de la campaña. En Madrid, como he apuntado, confirma el 17 de julio. Viste Raúl de blanco y oro y es padrino de la misma Pedro Lara, quien le cede, en presencia de Julio Norte, la muerte de primer burel que ha saltado al ruedo. Se  llama este Pintarroxo, está marcado con el número 31, es negro de capa, pesa 549 kilos y pertenece a la divisa portuguesa de Palha, que después de muchos años vuelve a lidiar en Madrid. Se ganó la repetición, ya que estuvo a punto de llevarse la oreja de Cardino, el segundo que estoqueó, si no es por el desacierto en el manejo del descabello. Él hizo las mejores cosas de la tarde, de la que hay que destacar, precisamente en este toro, algunas series con la mano derecha con mucho recorrido que provocaron la ovación más grande del festejo. Era su tercera corrida del año. Torea el 30 de julio en Porzuna y se lleva el rabo de un ejemplar de los señores Herederos de  don Miguel Zaballos Casado. Otra oreja se lleva en Gijón, el 10 de agosto, de un toro de doña Mercedes Pérez-Tabernero Montalvo, y tiene una actuación espléndida, aun sin cortar trofeos, el 13 de agosto, en Huesca, con una corrida de don Victorino Martín Andrés. Lo acompañan en el cartel el veterano Dámaso González y Manolo Sánchez. La espada estropeó las dos faenas, pero estas fuero lo mejor de la feria oscense del 94. Vuelve a Madrid, en la merecida repetición que apunté más arriba, el 15 de agosto, con Juan Cuéllar y Cristo González, que confirmaba la alternativa, para matar una corrida de don Julio A. de la Puerta y Castro. Mata uno de este hierro y otro de Alcurrucén. Lidió muy bien al primero y el conjunto de su actuación fue bueno, pero de nuevo estropeó lo realizado con la espada y el descabello.

Anduvo suelto y fácil y dejó intacta la opinión que de él tenia la afición de Madrid. Excepto dos actuaciones en Barcelona, la primera el 21 de agosto, en la que corta una oreja a un ejemplar del hierro portugués de Palha, la otra el 4 de septiembre, en la que también se lleva una oreja, esta vez de un toro de los señores herederos de Domínguez Camacho, el resto de sus paseíllos son en cosos de la región aragonesa o muy próximos. En casi todos ellos consigue triunfar y refrendarlo con el corte de trofeos. Finaliza su temporada en la Feria del Pilar de Zaragoza, el 15 de octubre, cortando una oreja a un toro del señor marqués de Domecq, el primero de su lote, y siendo muy ovacionado en el último que mata esta temporada. Se ha mostrado Raúl como un torero, sobre todo muy serio, muy seguro, que no mueve los pies y con una profundidad que se aprecia en cada uno de sus pases. Su carrera la ha llevado Diego Robles, pero cuando finaliza 1994 se habla de la posibilidad de entrar en la casa Balañá. Ha intervenido en diecisiete corridas de toros, todas ellas en España. Comenzó 1995 acudiendo a citas muy importantes. Sus seis primeros paseíllos fueron en Madrid, tres tardes; Arles, Nimes y Zaragoza. En su segunda tarde en Madrid, en San Isidro, un toro de don Román Sorando Herranz, al recibirlo a porta gayola, en el segundo de su lote, le envió a la enfermería con una fortísima conmoción cerebral. La oportuna intervención de su compañero de cartel, El Madrileño, evitó la posible cornada cuando yacía inmóvil en la arena. Era el 4 de junio. Algunos días más tarde, el 25 del mismo mes, se desquitó cortando una oreja a un ejemplar de don Juan Luis Fraile. Alternó con Víctor Manuel Blázquez, que confirmaba su alternativa, y Manuel Caballero. Fue en el primero de su lote. La faena tuvo importancia. También en Zaragoza, el 2 de julio, pasea otra oreja, esta vez de un astado de la divisa de El Torreón, que estoquea en segundo lugar de su lote, compartiendo cartel con Juan Mora y Joselito. Después, en su séptimo ajuste desde que comienza la campaña, en coso de menos fuste, la plaza de Teruel afronta el siempre difícil compromiso de lidiar toros de don Victoriano Martín Andrés. Es el 8 de julio y esta vez hace el paseíllo con César Rincón y Enrique Ponce. Se alza con un importante triunfo, ya que si a su primero lo arrastran sin una oreja, el segundo lleva al desolladero sin las dos. Toma un respiro toreando el 9 de julio en Ceret y el siguiente compromiso adquirido es de nuevo en Madrid. Cuarta salida al ruedo venteño, el 16 siguiente, y segundo éxito cuantitativo,  ya que de nuevo corta oreja. Para el recuerdo, en tarde que alterna con Rafael Camino y Rodolfo Núñez, que ese día le hacen matador de toros, sus pases con la derecha al astado de la divisa portuguesa de Sociedad Agrícola Couto de Fornilhos, que mata en segundo lugar. Fueron series muy lentas, corriendo muy bien la mano, que llevó muy baja, y abrochándolos con magníficos pases de pecho. Como remató con un gran volapié, el premio fue justo.

Y continúan los triunfos de este joven torero, que cuajó su mejor campaña en 1995. En Barcelona, en su primera actuación del mes de agosto, abandona el coso en hombros tras cortar una oreja a cada ejemplar de la divisa de El Sierro que le corresponden, y en Huesca, otra vez con victorianos, nuevo éxito, está vez con rabo incluido, el 13 de agosto. Ha cortado las dos orejas del primero y el rabo del segundo de su lote, con Niño de la Taurina y Manolo Sánchez en el cartel. Estas dos tardes con los victorinos son sus mejores armas en los despachos, en los que hace prevalecer sus legítimos triunfos con ganaderías duras y junto a figuras del toreo. Muy seria es la temporada de Raúl, a la que todavía añade hitos reseñables. Mata tres corridas de Pablo Romero, en Santander, Tafalla y Cenicientos, la primera antes del triunfo oscense. Nueva oreja en Barcelona, el 3 de septiembre, coso al que vuelve una vez más antes de finalizar el año taurino; otra de victorianos en Logroño; una actuación más en Madrid, en la Feria de Otoño, y dos paseíllos en la feria de su tierra, con los que pone fin a su temporada. Sumó un total de treinta y cuatro corridas, cinco de ellas en Francia, dejando una estela de torero con capacidad para enfrentarse a corridas duras, pero al mismo tiempo con aroma para degustar el toreo de arte. En 1996  toreó 78 corridas en Europa. Teniendo como cenit de la temporada los dos triunfos de Sevilla; uno de ellos con salida en hombros por la puerta del Príncipe, suceso que no ocurría desde el año 1952 con un matador no andaluz. Ese año lo consiguió Luis Miguel Dominguín. Fue la tarde del 27 de abril, alternado junto a Miguel Báez, Litri, y Pepín Liria. Días antes había cuajado una gran tarde en el ruedo del Baratillo ante un encierro de Victoriano Martín, realizando una primorosa faena que no remató con los aceros.

La cosa había quedado en una oreja y una aclamada vuelta al ruedo. En el invierno entre 1996 y 1997 va a América y torea 10 corridas, incluida la triunfal confirmación de alternativa en la plaza México el 17 de noviembre de 1996. Cortó una oreja y salió a hombros. Fue el triunfador absoluto de las ferias de Quito y Cali. La temporada de 1997 suma 88 corridas en Europa, saliendo de nuevo en hombros de la Maestranza sevillana. Fue el día 11 de abril ante otro encierro de Victorino. Completaban la terna Jesulín de Ubrique y Pepín Liria. Gracia cuajó una excelente faena a un gran quinto toro del ganadero de Galapagar. El periodista Zabala de la Serna describió así el trasteo: <<El quinto de la tarde dejó el refrán pequeño y resultó extraordinario, aunque un poquito tardo. Pero ahí estuvo El Tato, que supo esperarlo y embarcarlo en su muleta en unos derechazos eternos, que empezaban a la vera del Guadalquivir y concluían en la rivera del Ebro, a los pies de la basílica del Pilar. La plaza se volvió del revés, enloquecida con el recio y templado torero de El Tato. Si los derechazos se los llevaba detrás de la cadera con una cadencia insuperable, los naturales le hicieron crujir no pocas veces la cintura, que ya no daba más de sí, Los dos pilares que son sus piernas se hundían en el albero enlazando pases interminables. Las series, compactas, carecían de principio, parecían no tener fin. Sensacional. El final, por bajo, con la rodilla genuflexa, pasándose los astifinos pitones a una distancia inverosímil de la taleguilla, resultó sublime. La Maestranza gozaba con el toreo de El Tato>>. Se anuncia en Zaragoza el 12 de octubre para matar 6 toros de Victorino Martín como único espada. Mató 5 porque el quinto lo hirió gravemente. Había cortado ya 3 orejas. Había estoqueado ese año 184 toros, había cortado 129 orejas y 6 rabos y lo sacaron en hombros de la plaza 42 tardes. El invierno que divide 1997 y 1998 torea en América 6 corridas de toros, triunfando de nuevo con fuerza en Quito (Ecuador) y Mérida (Venezuela). En 1998 torea 73 corridas. Mata 147 toros y sale en hombros 32 tardes, habiendo cortado en total 98 orejas y siete rabos. Fue triunfador absoluto esta temporada de las ferias de Arle, Mont-de-Marsan, Bézier, Tarazona de Aragón, Medina del Campo y Ejea de los Caballeros.

Trofeo a la Mejor Estocada en Sevilla, Huesca y Santander. En 1999 torea 58 corridas, habiendo perdido 6 por lesiones y suspensión. Mata 117 toros, cortando un total de 65 orejas y 4 rabos, saliendo en hombros 19 tardes. Mejores actuaciones en San Sebastián, Logroño (2 orejas a un toro de Cebada Gago) y Zaragoza en el Pilar, con 3 orejas en dos festejos, ganando el trofeo al Mejor Quite Artístico y la Mejor Estocada. Completa 70 corridas de toros en el año 2000. Importantes triunfos en Mont-de-Marsan, Trofeo al triunfador, Mejor Faena y Mejor Estocada de la Feria. En Tarazona, Mejor Faena, y Zaragoza, Mejor Estocada. También Castellón, Granada, Calatayud, Valladolid, Jerez, Nimes, Tarragona, Sanlúcar y otras vieron buenas actuaciones de El Tato. No tuvo este año suerte con los toros que le correspondieron; aun así cortó orejas en  38 de las corridas, con 61 apéndices y 18 salidas en hombros. Viaja a Valencia (Venezuela) el día 5 de noviembre y sale en hombros de la plaza después de cortar 2 orejas. El 20 del mismo mes cumple su tercera comparecencia en la Monumental de la capital de México y corta su tercera oreja en la plaza más importante de América. En 2001, año en el que cumple diez años de alternativa, hace el paseíllo en 52 ocasiones cortando un total de 53 orejas y tres rabos. Los festejos tienen lugar, en su gran mayoría, en cosos de menor calado si bien hay que destacar la oreja que consigue en la feria de Logroño a un astado de Cebada Gago. Días antes había anunciado que al finalizar la temporada abandonaría los ruedos. La última tarde que viste de luces tiene lugar en la plaza de toros de Zaragoza donde alterna junto a Uceda Leal y Jesús Millán, frente a un encierro de Samuel Flores. El toro del adió era negro, con 606 kilos de peso y respondía al nombre de Locona. Gracia cortó una oreja de mucho peso a este ejemplar, la última de su carrera. Tras abandonar los ruedos sigue ligado al mundo de los toros dedicándose al apoderamiento. Ha dirigido la carrera del diestro Julián López, El Juli, y de Julio Benítez, El Cordobés.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

19 + dos =