HISTORIA DEL TORERO

Jesús Solórzano Dávalos

Publicado el 23 de enero de 2022
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Llegó este diestro a España con una alternativa que en su país le concedió Félix Rodríguez el 15 de diciembre de 1929, título que hubo de refrendar aquí después de actuar como novillero durante la temporada de 1930, y efectuó como tal su presentación en Madrid el 20 de julio, lidiando reses de varias ganaderías con Cantimplas y Perete. Dicha campaña, abundante en éxitos, fue prólogo de su doctorado en Sevilla el 28 de septiembre del mismo año, mediante cesión que le hizo Marcial Lalanda del toro Niquelado, de Pallarés, actuando el Niño de la Palma de segundo matador, grado que le fue confirmado en Madrid el 6 de abril del año siguiente por Nicanor Villalta, con toros de Bernardo Escudero y los diestros Cagancho y Gitanillo de Triana como testigos, pues la corrida fue de ocho astados.

Jesús Solórzano es de Méjico, en cuya población de Morelia nació el 10 de enero de 1908; hijo de una familia acomodada que vino a menos a causa de una revolución, fue funcionario del Estado hasta que decidió hacerse torero; a serlo en 1928, y tan rápidos fueron sus adelantos, que al año siguiente, como hemos dicho, tomó la alternativa en la capital mejicana.
Torero de fino estilo, de aventajada talla y figura señoril, tuvo cierta personalidad artística que no logró afirmar rotundamente, parte por su idiosincrasia y algo por los percances que sufrió, que fueron frecuentes y algunos de gravedad.
Las desigualdades que siempre se observaron en él acentuaron en sus últimos años de ejercicio, y el 10 de abril de 1949 se despidió de sus paisanos, dejando una marcada estela de simpatías.

Y no cerremos esta breve semblanza sin consignar que fue un notabilísimo banderillero, bajo cuyo aspecto tuvo una personalidad muy destacada merecedora de todos los elogios.

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