HISTORIA DEL TORERO

MANUEL ANTONIO NOMBELA TOLEDANO (Manuel del Olmo)

Publicado el 11 de julio de 2023
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Matador de toros madrileño. Inicia su actividad en los ruedos en 1968 y ya en 1970 toma parte en tres corridas con caballos, que aumentaría, anotándose algunas buenos triunfos como el logrado el 1 de mayo en Plasencia, donde le concederían las dos orejas de su segundo enemigo, del hierro de El Almendral, en presencia de José Ramón Casero y Zoilo Santafé. Sin embargo, no aumentarían sus contratos en las posteriores temporadas. En 1972 torea unos festejos en Kuwait, en el Oriente Medio, debutando en un estadio deportivo acondicionado para la práctica del toreo el 7 de abril junto a los también espadas José Lerma y Paco Alcalde, con reses del conde de la Maza. Por entonces le fue concedido el diploma que como novillero destacado le fuera concedido por la Unión de Peñas Taurinas de Vizcaya. En el madrileño coso de Las Ventas se presenta el 29 de junio de 1973 para alternar con Pepín Peña y Manuel Alonso, Herrerita, en la lidia de un encierro de la divisa de García Romero Hermanos, mostrando buenas maneras aunque fallara a espadas. Mejor fortuna le acompañó el siguiente 2 de septiembre en Barco de Ávila al cortar una oreja de un astado de Justo San Miguel ante el rejoneador Florencio Arandilla y el diestro Luis Ramos. En 1975 y 1976 tan solo participó en un par de festejos y lo hizo en tres ocasiones en 1977. El 21 de septiembre de 1979 toma la alternativa en Torrijos (Toledo), de manos de Francisco Ruiz Miguel, con Luis Francisco Esplá de testigo del protocolo. Se corrió un encierro de María Lourdes Martín y el toricantano alcanza un triunfo rotundo, al cortar las cuatro orejas y los dos rabos de sus oponentes. Pese a ello no vuelve a vestirse de luces hasta el 22 de junio de 1980, en que confirmaría el doctorado en la madrileña plaza de Las Ventas, con Raúl Aranda y Félix López, El Regio, de padrino y testigo, respectivamente, de la ceremonia. Fueron lidiados cinco toros de Javier Moreno de la Cova y uno de Eugenio Marín, y la res recién cedida –del hierro primeramente citado—corneó al espada en el muslo derecho, de alguna gravedad, durante la faena de muleta. Y con estas dos únicas actuaciones, alternativa y confirmación, abandonó los ruedos este modesto diestro.

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