HISTORIA DEL TORERO

Lorenzo Garza Arrambide

Publicado el 27 de enero de 2022
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Estuvo conceptuado en su tiempo como uno de los <<ases>> de la baraja mejicana y no exageraremos al afirmar que en él se dieron en admirable consorcio el arte y el valor.

Nació en Monterrey el 14 de noviembre de 1909 y cuando vino a España no consiguió presentarse en Madrid como novillero hasta el 19 de marzo de 1933, en cuya ocasión estoqueó reses de don Ramón Ortega con Diego de los Reyes y Laine. Y aquel mismo año, el 6 de agosto, tomó la alternativa en Santander de manos de Pepe Bienvenida, a la que renunció al terminar la temporada.

reintegrado a las filas novilleriles, reaccionó enérgicamente, se sucedieron los éxitos sin interrupción y Juan Belmonte le confirió una nueva alternativa (la definitiva) en Aranjuez el día 5 de septiembre de 1934, con toros de don Andrés Sánchez y Figurando Marcial Lalanda como segundo matador.

Marchó a su país, donde realizó una campaña invernal muy lucida, y el 14 de abril de 1935 vio confirmado su doctorado en Madrid al celebrarse una corrida goyesca en la que se lidiaron toros de dicho don Ramón Ortega y figuraron con él como matadores Chicuelo (padrino) y Cagancho.

En las 43 corridas que aquel año toreó en estas latitudes se apuntó muchos triunfos y alcanzó un brillante nivel que habría de conservar en lo sucesivo.

Vino la guerra de 1936 y desde entonces solamente toreó en su país, donde escaló uno de los primeros puestos y sumó muchos admiradores.

Vino a España nuevamente en 1945, pero solamente pudo tomar parte en seis corridas porque el 30 de julio sufrió una cornada grave en Barcelona.

Toreaba de manera emocionante por lo mucho que paraba y se estrechaba, su estoicismo ante el peligro le dio considerable cartel. Poco fue lo que toreó en España, pero en Méjico fue primerísima figura, uno de los diestros más solicitados y que más laureles conquistó. Se retiró en el año 1948.

Allí, en su país, ganó orejas de oro, medallas conmemorativas y otros lauros, mató a veces los seis toros de una corrida y tuvo también graves percances, como el que sufrió en la capital el 14 de enero de 1940.

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