HISTORIA DEL TORERO

Juan Belmonte García

Publicado el 5 de enero de 2022
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Nombre es éste que sirve de rótulo –con el de Joselito— al Blog más nutrido de sustancia taurina y de entusiasmo que haya podido escribir la musa de la Historia al ocuparse de la fiesta.
Nació Belmonte en Sevilla el 14 de abril de 1892; fracasó en sus primeros intentos de ser torero, y se reveló como algo genial en dicha ciudad el 21 de julio de 1912 . Ya hemos hablado de su presentación en Madrid al ocuparnos de Francisco Posada; mientras fue novillero en 1913 le cogían tanto los toros, que en tal año apenas si pudo torear una tercera parte de las funciones que tuvo contratadas; pero el tiempo; y la práctica hicieron de su arte una obra dócil y serena cuya hondura producía encendido arrebato, sobre todo en su segunda época, o sea a partir del año 1925.
El 16 de octubre de 1913 le dio la alternativa Machaquito en Madrid al cederle el toro Larguito, de Olea, en una corrida de la que fue Rafael el Gallo segundo espada y en la que se registraron grandes y repetidas broncas por los muchos toros que hubo que sustituir.
Belmonte fue torero corto desde que apareció hasta que se ausentó de los ruedos, aunque no puede decirse que lo fuera por los efectos logrados con las pocas suertes que practicaba, y esto, indudablemente, hacía aumentar en valor su técnica y su manera de aplicarla.
La verónica, el pase natural y el de pecho, la media verónica, el farol y el pase de molinete con la mano derecha (creación suya) constituyeron su bagaje artístico; no era mucho; pero acomodaba tan magistralmente el juego de sus brazos a la embestida de las reses, templaba con los engaños de un modo tan maravilloso, que a la belleza y la expresión de la forma iba unido el quebranto de sus enemigos, aparte de que pisaba un terreno vedado hasta entonces en la lidia, razón por la que prestaba a cuanto hacía un patetismo que rendía a las multitudes.
Después del año 1921 toreó con largas soluciones de continuidad, y la última vez que vistió el traje de luces fue el 29 de septiembre de 1935 en Sevilla, alternando con el Niño de la Palma y Manolo Bienvenida en la lidia de seis toros de Pallarés. El año que más toreó fue el de 1919, que sumó 109 corridas.
Durante la guerra de 1936-39 y después de ella toreó en repetidas ocasiones como rejoneador, y sus percances más graves fueron éstos: el 16 de julio de 1916, en La Línea; el 26 de febrero de 1920, en la tienta de la ganadería de don Argimiro Pérez Tabernero; el 18 de abril de 1921, en Sevilla; el 26 de agosto de 1926 en un festival celebrado en Zumaya (Guipúzcoa), y el 30 de octubre de 1927 en Barcelona.
Dejó de existir el 8 de abril de 1962 en su finca de Gómez Cardeña (Sevilla). En una crisis de laxitud nerviosa y moral, la vida le pareció insoportable, como un tormento bárbaro y oscuro, sin otro sentido que el dolor ni más objeto que la muerte. Y se arrojó en brazos de ésta.
Si una tarea humana lleva aparejadas inventiva, curiosidad y satisfacción, se emplea en ella la misma energía que emplea el genio. Por eso fue genial Juan Belmonte y García. Y por eso Joselito el Gallo no podía tener otro rival que no fuera él.

Todos los aficionados supervivientes de aquella época somos otros tantos frágiles puentecillo entre el pasado y el presente y llevamos en el fondo de nuestro espíritu el misterioso fenómeno de la reconstrucción mental. ¿Cómo no sentir una honda melancolía al recordar las luces que se apagaron, los perfumes que se evaporaron y los sonidos que se desvanecieron?

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