HISTORIA DEL TORERO

JOSÉ FERNÁNDEZ AGUAYO

Publicado el 8 de mayo de 2026
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Matador de novillos, nacido en Madrid el 4 de marzo de 1911. Empezó trabajando hacia 1923 en novilladas y funciones de poca importancia. El 7 de agosto de 1924 se presentó en Madrid; saliendo del apuro regularmente. En 1925 toreó media docena de corridas. Aproximadamente, en Vitoria, Carabanchel, Zaragoza, Cantalejo, Lerma y Melilla. En todas ellas no hizo grandes cosas. La temporada de 1926 actuó en Almazán, Carabanchel, Bilbao, Roa Casarrubias, Cabezuelo y otras plazas de menos categoría, distinguiéndose en casi todas por la sobriedad en la labor. En 1927 tomó parte en funciones verificadas en Valencia, Tarragona, Valdemorillo y otras. De todos modos, pocas. En Madrid toreó el 28 de agosto con Sanluqueño, Luis Mera y Tomás Jiménez, matando entre todos novillos de don Gabriel González. Tabernerito fue cogido al lancear a su primero, recibiendo una herida profunda en la región rectal. La temporada de 1928, siempre con la medianía de todas sus actuaciones, trabaja en Madrid el 11 de marzo, en El Escorial el 12 de agosto, en Sigüenza el 19 de dicho mes, en Navalcarnero el 9 de septiembre y en Mora de Toledo el 16 de septiembre. Al año siguiente torea, con idénticas características que el anterior, el mismo número de corridas: cinco, una de ellas en Madrid, el 13 de octubre. Después de esta temporada, el nombre de Tabernerito no lo hemos visto en funciones y plazas de regular categoría. De todos modos, si consiguió sostenerse tanto tiempo en los carteles fue debido a su mucha voluntad y necesidad de ganarse la vida de alguna manera. Toreó en España en las temporadas de 1930 y 1931 y al comienzo de la siguiente, atendiendo a una propuesta de Eduardo Pagés para novilleros que quisieran aceptar torear en México, viajó a la nación hispanoamericana. El 13 de mayo, en La Coruña, embarcó en el España, debutó en la plaza El Toreo el 5 de junio siguiente, nada menos que con Lorenzo Garza y el Soldado. Ovación, dianas y vuelta al ruedo y un titular alentador al día siguiente (<<Afortunado debut de Pepito Fernández>>) fue el balance de esta prometedora presentación. En 1932 actúa en las plazas de los estados mexicanos y recibe una oferta para continuar en aquella nación alternando en corridas mixtas con el ídolo Cagancho, pero la rechaza argumentando que no volvería a México a no ser que lo hiciera de matador de toros. Toreó en los comienzos de la temporada de 1933 dos novilladas en Los Navalucillos y Morata de Tajuña, localidad donde vistió por última vez se luces. Se ponía fin así a una carrera en la que puso ilusión, amor, entrega y arte, el mismo que más tarde impregnó su obra gráfica. Después de la guerra civil se dedicó a la fotografía cinematográfica y fue el operador más significado, trabajando en películas de Sáenz de Heredia y de Luis Buñuel, entre otros muchos directores. Por su trabajo, la Academia de Las Ciencias y Artes Cinematográficas le galardonó con el Goya de Honor. Falleció en Madrid en 1999.

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