HISTORIA DEL TORERO

Rodolfo Gaona y Jiménez

Publicado el 2 de enero de 2022
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Fue éste un diestro mejicano, discípulo del banderillero español Saturnino Frutos (Ojitos), que supo interpretar admirablemente lo que éste le enseñó.

Torero elegante y de gran estética, revelaba en la primorosa ejecución de su toreo sugestivo cualidades excepcionales que, cuando las lucía sin reservas, a los espectadores. Notable torero con el capote, banderillero excelentísimo y consumado, artista con la muleta, incluso mataba muy bien cuando sacudía la modorra; pero ésta era frecuente, y su displicencia y falta de calor ponían prolongadas curvas en sus actuaciones. Rodolfo Gaona Interpretaba a la perfección, como hemos dicho, lo que Ojitos le enseñó; pero le faltó dominio para resolver problemas en el ruedo. Éste fue su flaco.
Entre las cosas buenas que de él se recuerdan se halla la de haber resucitado el lance de capa <<al costado>>, que ya se ejecutaba en la época de Cayetano Sanz; pero como Gaona lo sacó del olvido, los que sienten pereza mental, o son ignorantes, le dieron impropiamente el nombre de gaonera.

Nació el 22 de enero de 1888 en León de los Aldamas (Méjico) y contaba veinte años justos cuando, acompañado de Ojitos, vino a España de aquel País. El 31 de mayo de 1908 tomó la alternativa, de manos del Jerezano, en una placita que hubo en el madrileño barrio de Tetuán de las Victorias, y se la confirmó Saleri en Madrid el 5 de julio siguiente, con Mazzantinito de segundo espada y toros de González Nandín.

se vio muy solicitado por las empresas y en el año 1912 alcanzó la cifra de 62 corridas; bajó a 33 en 1915; se elevó a 65 en 1916; descendió a 54 en el siguiente, etc., hasta que en 1919 se quedó en 26 y en 1920 no pasó de 18.

Sus frecuentes abandonos y la falta de ambiente popular le fueron arrinconando.

Ausente de España desde 1920, cuando vino en 1923 se puso enfrente de la Asociación de Empresarios y solamente toreó dos corridas en la plaza vieja de Barcelona, por no pertenecer a tal entidad quien la explotaba; la última de ellas fue el 1.º de julio, alternando con fortuna y Rubio de Valencia y matando toros de Andrés Sánchez. Por cierto que tuvo una gran tarde.

En su país realizó, según dicen, en aquellos años las mejores faenas de su vida, y su despedida de la profesión fue en la plaza de la capital, el 12 de abril de 1925, matando, con el español Rodalito, toros de San Diego de los Padres.

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