HISTORIA DEL TORERO

José Gallardo Montesino (Pepe Gallardo)

Publicado el 26 de enero de 2022
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O Pepe Gallardo en los carteles. Al ocuparnos de él, permítasenos que recurramos una vez más a aquella colección de semblanzas en verso de la que tenemos hablado antes, pues en ella se nos da hecho el bosquejo de este matador: <<no hubo mejor novillero cuando él mataba novillos y permitió hacer castillos cuando estaba en candelero; supo, con garbo torero, los obstáculos vencer sin otro afán que ascender; tuvo prendas muy notable; pero ¡ay! los «imponderables» lo echaron todo a perder>>.

En Barcelona, durante el año 1932, se reveló este torero, quien sin haber pisado el ruedo de Madrid (pues solamente había actuado en dos ocasiones durante dicho año en Tetuán de las Victorias), tomó la alternativa en la Ciudad Condal –después de varios éxitos como matador de novillos– el 25 de septiembre de manos de Chicuelo, mediante cesión del toro Regatero, de don Julián Fernández, actuando Vicente Barrera como segundo Matador.

Desavenencias con la empresa de Madrid, que más le perjudicaron que otra cosa, no le permitieron confirmar su alternativa en dicha capital hasta el 28 de octubre de 1934, ceremonia que estuvo a cargo de Marcial Lalanda, con toros de Terrones y en presencia de Manolo Bienvenida.

¿Qué pasó después con Pepe Gallardo que no tuvo la esperada circulación?

Tal vez le cortara las alas una cornada grave que sufrió en Puertollano; acaso el vuelo que remontó en otros negocios dejaran seca su vocación; pero lo cierto es que no llegó a mariposa la crisálida del año 1932.

Pocas alternativas se han concedido tan merecidas como la de Pepe Gallardo.

Y muchos fuimos los que sufrimos una decepción al ver que no ocupaba el puesto que parecía reservado para él.

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