HISTORIA DEL TORERO

Fermín Espinosa Saucedo (Armillita-chico)

Publicado el 20 de enero de 2022
Abel Murillo Adame logo

Mejicano y hermano de Juan, el Armillita que ha quedado atrás; cuando éste se hizo banderillero, Fermín se quitó el chico del apodo y en Armillita se quedó, y bien podemos anticiparnos a decir que dio prestigio a dicho alias.

Nació en Saltillo el 3 de mayo de 1911, y no había cumplido los diecisiete años cuando vino a España con una alternativa que ya le había dado en Méjico. Pero como aquí no tenía validez, su citado hermano le dio positiva en Barcelona el 25 de marzo de 1928, al cederle el toro Bailador, de don Antonio Pérez, en presencia de Vicente Barrera.

Y el 10 de mayo siguiente, en corrida extraordinaria, hizo su presentación en Madrid para confirmar de manos de Chicuelo la alternativa de Barcelona. Esta vez fue testigo Gitanillo de Triana y los toros pertenecían a doña Carmen de Federico.
Torero de repertorio con la capa, fácil y elegante banderillero, muletero notabilísimo y estoqueador habilidoso, contaba con ventajas físicas que, agregadas a la maña y la inteligencia, hicieron de él el torero más largo y sabio de América, en general, de Méjico en particular.
En los primeros años que aquí estuvo no dieron sus aptitudes el debido rendimiento por su falta de alegría, por su carencia de celo, por una frialdad que restaba emoción a cuanto ejecutaba; pero en el año 1933, al sacudir su apatía, prestó un calor y un color a su trabajo, que toreó 53 corridas y se colocó en la primera fila, hasta sumar 63 actuaciones en 1934 y 64 en 1935.
En 1936 hubo de regresar a Méjico con motivo de la ruptura de relaciones entre los toreros de aquí y los de allá; volvió al reanudarse aquéllas y toreó 32 corridas en 1945 y 18 en 1946; los públicos eran otros y había mucha gente nueva detrás de él; pero nadie puede negarle la alta categoría que alcanzó en América y aquí.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

dieciocho − cuatro =