HISTORIA DEL TORERO

Enrique Torres Herrero

Publicado el 20 de enero de 2022
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De novillero como tantos otros, parecía destinado a ocupar mejor puesto que el tuvo, y eso que con la muleta hizo pocos progresos. Nació en valencia el 8 de mayo de 1908, y tras haber sido aprendiz de joyero, su padre, guardia de Seguridad, vistas las aficiones del chico, Pidió su traslado a Sevilla para que éste hallara facilidades en su formación taurómaca. Por eso le llamaron en dicha capital andaluza El niño del Seguridad.

Cuando creyó bien aprendidas las lecciones, se presentó en Madrid el 5 de agosto de 1926, con Gitanillo de Triana y Cagancho y toros de Villamarta; en valencia se estableció cierta rivalidad entre Vicente Barrera y él, y en 1927 fue novillero de los de punta, por lo que el día 1.º de octubre de tal año y en tal plaza tomó la alternativa de manos de Juan Belmonte, con Valencia II de testigo y toros de Guadalest.
Dicho Valencia II se la confirmó en Madrid el 2 de mayo de 1928, en corrida de ocho toros de Terrones en la que también actuaron Villalta y Cagancho; aquel año toreó 42 corridas; en 1929 bajó a 35; en 1930 descendió a 22, y así fue a menos de año en año, porque había dado de sí cuando podía dar. Todo su crédito se redujo a que toreaba bien con la capa. En 1936 tiró por la borda la alternativa y se hizo novillero otra vez; durante el período rojo tomó de nuevo en Valencia una alternativa más, puramente circunstancial, de manos de Manuel Martínez, y terminada la guerra marchó a Méjico y desapareció del mundillo de los toros. Pasaron los años, quiso reanudar la profesión en Caracas y sufrió una cornada de bastante consideración. Éste fue el lamentable epílogo de su historia taurómaca. Un desastre.

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