HISTORIA DEL TORERO

Juan Belmonte Campoy

Publicado el 29 de enero de 2022
Abel Murillo Adame logo

Nombre es éste que tiene cadencias de gestas bizarras, y un cartel de toros con él –pero sin el Campoy, claro–, presta a dicho anuncio la fuerza de evocación que el padre de tal diestro promueve, pues hijo de Juan Belmonte y García es este Belmonte que ahora le corresponde desfilar.

Nació en Madrid el 28 de febrero de 1918 y empezó a ser torero formando pareja con Juan Ignacio Sánchez Mejía, hijo a su vez del matador del mismo nombre. Juntos toreaban al empezar la guerra de 1936, y al romperse el consorcio siguió Juanito como novillero hasta el 12 de septiembre de 1938, fecha en que Marcial Lalanda le concedió la alternativa en Salamanca con toros de don Antonio Pérez y actuando Domingo Ortega como segundo matador.

El mismo Marcial se la confirmó en Madrid –al hacer lo propio con Manolete— el 12 de octubre de 1939, lidiando en tal ocasión toros de la misma procedencia, y las corridas que toreó mientras fue matador de toros fueron las siguientes: 5 en 1938; 39 en 1939; 42 en 1940; 58 en 1941; 64 en cada uno de los años 1942 y 1943; 36 en 1944; estuvo inactivo en 1945; despachó 38 en 1946 y dio cuenta de 20 en 1947, tras de cuya temporada se retiró para dedicarse a negocios ajenos a la fiesta taurina.

Una cornada en Madrid el 6 de octubre de 1940 y otra en San Sebastián el 28 de mayo de 1944 fueron los percances de más consideración que sufrió.

Tuvo personalidad, pero no fue una legítima figura del toreo. Si no pasó de vulgar con el capote, manejó la muleta casi siempre con la mano derecha y haciendo mucha fuerza.

En lo que se singularizó fue dando faroles con uno y otro engaño.

A nosotros nunca nos rindió con su arte. Ni dejó huella de su paso por las plazas. El apellido le favoreció mucho.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

tres + 9 =