HISTORIA DEL TORERO

Nicanor Villa y Arilla (Villita)

Publicado el 28 de diciembre de 2021
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Aquí tenemos a un matador de toros aragonés que poseyó valor y poderosas facultades físicas, parte de las cuales le quitaron los toros y no pocas las gastó él pródigamente; alto, fuerte, ágil y recio, y con una valentía serena, reposada y eficaz, fue seguro y hábil, torero y matador, y de una guapeza ante las reses que le permitió disfrutar de una breve época brillante con visos de mayores glorias.

Nació en Zaragoza el 10 de enero de 1869, aprendió el oficio de molendero de chocolate, y tras las correrías de todo principiante en su época, se dio a conocer en Madrid el 21 de enero de 1894, estoqueando con Cayetano Leal (Pepe-Hillo) reses de don Isidro Esteban.

La temporada de 1895 fue brillantísima para él, no obstante haber perdido en un accidente de caza dos dedos de una mano, y los éxitos obtenidos en Madrid durante el verano, en competencia con el Algabeño, le dieron renombre y popularidad.

Todo aquello se vino abajo a poco de tomar la alternativa, que Mazzantini le otorgó en Madrid el 29 de septiembre del expresado año 1895, al cederle el toro Tocinero, de Moreno Santamaría, y actuando Bombita como testigo.

Acabaron de cortarle los bríos dos graves cornadas que en Méjico sufrió; dejó de torear después de 1904; pero ante los requerimientos de sus amistades, se despidió en la plaza de Zaragoza el 29 de abril de 1906, al estoquear cuatro toros de Olea.

fue empresario de la plaza de dicha ciudad y ganadero de reses bravas, y en la repetida capital aragonesa falleció el 9 de enero de 1944.

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