HISTORIA DEL TORERO

José García y Rodríguez (El Algabeño)

Publicado el 28 de diciembre de 2021
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Nos toca ocuparnos ahora de un excelentísimo matador de toros que supo dar un acento lírico a la ejecución de la estocada a volapié.

Nació en La Algaba (Sevilla) el 21 de septiembre del año 1875; siendo completamente desconocido, hizo su aparición en la plaza de Sevilla el 9 de diciembre de 1894, y tal entusiasmo produjo como estoqueador, que su nombre pasó de la más densa oscuridad a la más esplendorosa brillantez. Fue novillero de tronío; demostró que en su airosa figura de labriego andaluz había un matador de toros excepcional que podía escalar las alturas; gustó en Madrid al darse a conocer el 10 de marzo de 1895 y matar reses del Saltillo acompañado de Gavira; su nombre fue traído y llevado en la Prensa; dieron mucho que hablar en tal año las novilladas en que rivalizó con el aragonés Villita en el coso madrileño, y en éste tomó la alternativa, de manos de Fernando el Gallo, el 22 de septiembre de dicho año 1895, mediante cesión del toro Pasajero, del duque de Veragua, en presencia de Bombita.

No se le podía exigir que fuera extenso ni fino manejando capa y muleta; pero era eficaz en los trasteos para matar con desahogo; su vigorosa personalidad metiendo la espada era indiscutible, y bien puede afirmarse que tal aspecto fue extraordinario.

Mantuvo su apogeo durante diez años, y el mayor esplendor de su carrera taurómaca corresponde a los años 1899, 1900 y 1901.

Sufrió varios percances y el más grave de todos fue en Madrid, el 21 de abril de 1904, en que un toro de Palha le hirió gravemente en la cara y cuello.

Su última actuación fue en Pontevedra, el 11 de agosto de 1912, y disfrutó de un dorado y apacible retiro en Sevilla hasta el 7 de enero de 1947, fecha de su muerte.

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