HISTORIA DEL TORERO

MANUEL CASCALES GÁLVEZ

Publicado el 28 de junio de 2022
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Matador de toros nacido en Murcia el 13 de septiembre de 1965, hijo del espada de alternativa del mismo nombre El ambiente taurino que reinaba en su hogar influyó decisivamente en su porvenir y ya el 29 de marzo de 1981 se presenta en público causando muy buena impresión a sus paisanos. Vuelve al ruedo de La Condomina el siguiente 12 de septiembre, ya en función con picadores –la tarde de su debut con los del castoreño– y, ante Vicente Ruiz, El Soro, y Arturo Blau Espadas, se luce con capote y muleta para fallar a espadas, que el manejo del estoque nunca fue dominado por este torero. En el inmediato octubre interviene en un festival benéfico celebrado en Santomera para cortar una oreja del astado de la vacada de Victor Aguirre que le correspondió. Alcanza un sonado triunfo el 11 de abril de 1982, nuevamente en Murcia, con corte de tres orejas, cuando alternó con Blau Espadas y Jorge Manrique en la lidia de un encierro de la ganadería de Manuel Camacho, cerrando la temporada con media docena de corridas toreadas, cifra que dobla en la siguiente en la que madruga al torear el 1 de enero en Orihuela con el desigual resultado de cortar las dos orejas y el rabo de su primer enemigo y escuchar dos avisos en su segundo, ambos de la vacada de José Murube. A consignar su meritoria labor llevaba a cabo en su debut en la plaza Monumental, de Barcelona, el 17 de abril, en la que tuvo que dar una vuelta al anillo tras estoquear a cada uno de los novillos de su lote, de la divisa de Baltasar Ibán, en presencia de Rafael Perea, Boni, y Emilio Oliva. Marcha a Hispanoamérica a finales de año para participar en funciones a celebrar en ruedos de Perú y México y el 26 de noviembre es herido en el limeño de Sol y Sombra por una res de la vacada de La Viña, de nombre Palmero, al lancearla de capa. No consigue lucirse el 8 de enero, ya de 1984, en la Plaza México, de la capital azteca cuando pisó su arena para enfrentarse a bureles de la ganadería de La Soledad, con Ramón Fuentes y Javier Escobar, El Fraile, de compañeros de terna. Nuevamente en sus lares, el posterior 25 de febrero, corta tres orejas de elementos de la vacada de Camaligera en Molina de Segura, antes de presentarse en el madrileño coliseo de Las Ventas el 30 de mayo —feria de San Isidro— y ante Lucio Sandín y Francisco Mena dejar muy grata impresión tanto en la lidia de un pupilo de la divisa de Torrestrella como en otro de la de Alberto Cunhal Patricio. No demora el tomar la alternativa, la que le es otorgada el 25 de agosto, en Almería, en la que Rafael Soto, Rafael de Paula, y Francisco Ojeda actuaron de Padrino y testigo, respectivamente. Se corrieros toros del hierros de los hermanos Sampedro y el toricantano se llevó un apéndice auditivo de su primer oponente, el de la ceremonia, de nombre Operario, herrado con el número 15 y de 502 kilos de peso. En su murcia natal logra un magnifífico triunfo el inmediato 9 de septiembre, cuando le concedieron tres orejas de ejemplares de Salvador Guardiola, a la vera de Dámaso González y José María Dols, Manzanares. Cruza nuevamente el charco para torear en el invierno de 1984-1985 en tierras peruanas y consigue una meritoria actuación el 10 de febrero de ese 1985 en el citado coso del Sol y Sombra, de las inmediaciones de Lima, al despachar astados de la divisa de Santiago Apóstol. Vuelve a los carteles de la feria murciana para actuar el 7 de septiembre, junto a Dámaso González y Pepín Jiménez, con ganado de Fermín Bohórquez en los chiqueros, y le entregan tres orejas, las mismas que, el día siguiente, le concederían de reses de hierro de Salvador Guardiola, cuando alternó con Luis Francisco Esplá y El Soro. El año de 1985 fue el de su confirmación de alternativa en Madrid, el 31 de mayo, con el toro Renacuajo, número 334, negro bragado, de 491 kilos, con el hierro de don Fermín Bohórquez. Se lo cedió Antonio Chenel, Antoñete, en presencia de Rafael de Paula. En 1986 torea diecinueve corridas de toros, número que desciende a ocho en 1987. Ni en Barcelona, el 19 de abril, ni en Santander, el 24 de julio, en la segunda de sus actuaciones de la temporada, ni en Madrid, el 9 de agosto, llega el apetecido triunfo. Tampoco en Tafalla y Alcalá de Henares, el 15 y 23 del mes citado. Solamente una oreja en Cieza, el 24 de agosto, y la de Murcia, el 15 de septiembre, refrendan con trofeos sus faenas. En Murcia, el 8 siguiente, donde solo puede matar un toro al resultar herido de pronóstico reservado, pone fin a su temporada. Algo más torea en 1988, año en el que cuando finaliza suma doce festejos. Comienza el 6 de abril en su Murcia natal, pero la temporada no tiene continuidad hasta el 10 de julio, en Lloret de Mar (Girona). Alterna esta plaza con la de Tarragona siete veces para continuar, ya en septiembre, el 10 y el 11, en Murcia, con corte de una oreja, la segunda de las tardes, a un toro de don Eduardo Miura Fernández. Pone fin a su temporada en Barcelona, el 18 de septiembre. De parecidas características es la campaña siguiente de 1989, con excepción hecha de un paseíllo en Madrid, el 15 de abril, la segunda de sus tardes, alternando con Luis Cancela y Boni, a quien da la alternativa. Lidia un toro de don Félix Hernández arrera y otro del señor conde de Ruiseñada, sin que el triunfo que le abra las puertas de las ferias se produzca. Suma ese año once corridas de toros. Su nombre, definitivamente, ha dejado de sonar. Supongo que quiere poner remedio a esta situación y en 1990 se apunta a la temprana feria de Valdemorillo, el 11 de febrero, donde la mala fortuna se alía con él. No solo no triunfa, sino que un toro de los señores Herederos de don Miguel Zaballos Casado, el quinto del festejo, le infiere una cornada en el muslo derecho, que el doctor Miguel García Paderós califica de grave. No se vuelve a enfundar el terno de seda y oro hasta el 26 de agosto, en Lloret de Mar. Tres tardes seguidas, el 8, el 9 y el 12 de septiembre, en Murcia, Villanueva del Arzobispo y Baza, donde corta una oreja, dan paso a su último paseíllo del año, el 22 del mismo mes, en Cazorla. Ha toreado el escaso número de seis corridas. Este se reduce a cuatro en 1991, incluida su actuación de Madrid del 11 de agosto, coso en el que resulta herido leve, y la del 16 de septiembre en Murcia, con Roberto Domínguez y César Rincón, en la que corta una oreja a un toro de don Francisco Galache de Hernandinos. Alterna en tres corridas en 1992 y no se viste de luces en 1993. Al siguiente año este torero, que hizo recordar a Manolete en su forma de torear, aunque él no lo intentara, quizá cargado con la dificultad añadida que tienen los toreros altos y espigados, solo consigue ajustarse tres tardes en plazas en las que el triunfo, que además no llegó, tiene poca repercusión.

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