HISTORIA DEL TORERO

Enrique Cano e Iriborne (Gavira)

Publicado el 14 de enero de 2022
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Un infortunado diestro, víctima del toreo. Nació en Cartagena el 15 de julio de 1890 y fue un calvario su aprendizaje; el 7 de marzo de 1915 se presentó en Madrid como novillero, estoqueando ganado de Félix Gómez con Algabeño II y Corcito; pasaron ocho años sin consolidar una situación; tenía algunos aciertos como estoqueador, pero era frío y no calaba en los gustos de los públicos, y veterano ya, el 22 de abril de 1923, le dio Villalta la alternativa en su ciudad natal, con Fausto Barajas de segundo matador y toros de Pablo Romero, ascenso que Paco Madrid le confirmó en el coso matritense, el 17 de junio del mismo año, con toros de Miura y Saleri II de testigo. Pero el toro de la cesión fue de Bañuelos. ¿Habrá que decir que no se vio abrumado por los empresarios?

Con fecha 3 de julio de 1927 salió a torear en dicho coso madrileño –con Gallito de Zafra y Andaluz— seis toracos grandes y cornalones de Pérez de la Concha; el primero se lo cedió Gavira a dicho Andaluz para confirmarle la alternativa, y al serle devueltos los trastos para matar al tercero –según el turno entonces establecido– hubo de entendérselas con un manso, llamado Saltador que le cogió al darle una estocada muy buena y le infirió una tremenda cornada en la fosa ilíaca izquierda, de la que falleció cuando era llevado a la enfemería.

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