HISTORIA DEL TORERO

IRINEO BAZ BENITO (El Charro)

Publicado el 1 de junio de 2022
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Matador de toros, nacido en La Encina (Salamanca) el 9 de agosto de 1946, que a muy temprana edad fue llevado a San Sebastián, donde se domicilió su familia. Su primera actuación en público tuvo lugar, con chaquetilla corta, en aquella plaza de El Chofre, ya desaparecida, en un festejo dedicado a los principiates. Viste su primer traje de luces en Azpeitia (Guipúzcoa) durante la temporada de 1968 y ha de interrumpir su actividad taurina para prestar el servicio militar . La continúa en 1970, en que actúa en tres oportunidades en el coso de Las Arenas, de Barcelona, en funciones nocturnas correspondientes a la serie que se denominó <<Espartaco 70>>. En 1972 toma parte en docena y media de corridas sin picadores y el 29 de abril de la siguiente campaña se presenta con los del castoreño en Valencia para actuar junto a Alfonso Romero y José Copete, Copetillo, con novillos de Beca Belmonte Hermanos. Durante la temporada de 1974 interviene en veintiséis festejos, en general con buenos resultados, como los alcanzados en Las Matas el 1 de mayo, en Lezuza el inmediato día 4 o en Las Navas del Marqués el 14 de julio, donde le concedieron, respectivamente, cuatro orejas y un rabo de reses de Manuel Rueda, dos orejas de otra de Luis Frías y tres orejas y un rabo de astados de Garzón. En el posterior septiembre es herido de gravedad por un cornúpeta de Félix Moreno en Los Navalmorales. Su presentación en la madriñeña plaza de Las Ventas tuvo lugar el 14 de septiembre de 1975 para alternar con Leónidas Manrique y Salvador Farelo en la lidia de un encierro de la ganadería de Maribáñez, siendo su labor aceptable en conjunto y deficiente en el empleo del acero en su segundo oponente, por lo que escuchó dos avisos presedenciales. El 13 de junio de 1976 toma la alternativa en Logroño de manos de Jaime González, EL Puno con Enrique Pérez, Paco Lucena, de testigo de la ceremonia. En tal coyuntura el nuevo matador cortó una oreja a cambio de resultar lesionado en una clavícula. El siguiente día 29 es herido de alguna consideración por un toro de Sánchez Fabrés, en Haro, en presencia de Miguel Márquez y Roberto Domínguez. Toreó tal año un par de novilladas y tres corridas de toros, las mismas en que intervino en 1977, incluida la de su confirmación en Madrid, el 24 de julio, apadrinado por Raúl Sánchez en presencia de Justo Benítez, Lidiandose tres reses de Ángel Rodríguez de Arce y otras de García Romero. Su labor no fue acompañada por la fortuna en tan importante coyuntura. Metido ya en la treintena no es de esperar un resurgimiento de este modesto y voluntarioso espada. No se viste de luces durante la temporada de 1979 este matador de toros salmantino, del que me ocupé en este tratado taurino. Y lo hizo únicamente en una ocasión durante la siguiente campaña, el 25 de julio, en el coliseo madrileño de Las Ventas, para alternar acertadamente con Gregorio Tébar, El Inclusero, y José María Martín, El Salamanca –que confirmó su alternativa–, en la lidia de cinco toros de José Tomás Frías y uno de Frías Piqueras.

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