HISTORIA DEL TORERO

VALENTE ARELLANO

Publicado el 13 de mayo de 2022
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros nacido en Torreón (México) el 30 de agosto de 1964, que durante la temporada de 1981 empezó a llamar la atención, por su personal manera de interpretar el toreo, en las plazas de los estados de su país. No tarda en presentarse en la gran cazuela del coso capitalino México, lo que llevó a cabo la tarde en que se inauguró la llamada temporada chica, el 26 de septiembre de 1982, para alternar con Lalo Flores y Manuel Rodríguez en la lidia de un encierro de la vacada de Rodrigo Tapia, y arma el alboroto con su segundo oponente, del que se lleva las dos orejas tras darle muerte en la suerte de recibir. Retorna a la Monumetal azteca para intervenir en la quinta novillada de la serie, y tras un emocionante segundo tercio por él interpretado le conceden una oreja de su segundo enemigo, al que estoqueó fulminantemente entrando por uvas sin muleta y pese a que anteriormente había fallado con el acero en tres ocasiones. Nuevamente en la capital, donde ya contaba con una legión de partidarios, el 7 de noviembre cortaría un rabo a un novillo de la divisa de Felipe González, en presencia de Manuel Mejía y Ernesto Belmont, con quien tan repetidas vaces fue emparejado. Se repite en el mismo coliseo el cartel el día 28 del mismo mes y año, y en esta nueva oportunidad corta las dos orejas de cada uno de sus dos novillos, ahora de la gandería de Venta del Refugio. Empieza a explotar tan sonados éxitos por los ruedos provincianos y se da el infrecuente caso de particípar en una misma fecha, a comienzos de diciembre de ese 1982 en tres plazas distintas, dentro del estado de Hidalgo. A las doce de la mañana pisaba el albero en Apán, a las cuatro de la tarde el de Pachuca y a las ocho de la noche el de Tulpetlac, con resultado idéntico en cada oportunidad: dos orejas por festejo. Vuelve muy poco después a Pachuca, donde es volteado por una res del hierro de Manuel Martínez, que le produce una luxación en la clavícula izquierda. Un nuevo percance hay que anotar, el ocurrido el 9 de enero de 1983 en León de los Aldamas, al ser corneado de alguna gravedad en la pantorrilla derecha por un ejemplar de la ganadería de Begoña. Pero no se fue de vacío en tal coyuntura, de la que fueron testigos Luis Fernando Sánchez y Ernesto Belmont, pues ya había cortado un apéndice auricular de su primer novillo. Está en mala racha de lesiones, que no de éxitos, y sufre una nueva, no de gravedad, el siguiente 6 de febrero en Zacatecas. Las cuentas de su rosario de triunfos continúan. Así el 30 de mayo en Acapulco, al serle entregado un total de tres orejas y rabo de bureles del hierro de Begoña, o el 17 de Julio en San Buena ventura, de donde se lleva tres orejas de astados de la divisa de La Playa. En Ixmiquilpán, el 15 de agosto, un cornúpeta de la ganadería de Valcerrajas le infiere un puntazo en el escroto cuando alternaba con Roberto Miguel y Héctor Cedillo. Peores consecuencias registró el percance que sufriera el 4 de septiembre en San Luis de Potosí, ya que al colocar al quiebro un par de banderillas cortas sufrió la rotura de ligamentos del menisco de la rodilla izquierda, ante sus compañeros de cartel Manuel Lima, Guillermo Ibarra y Ramón Fuentes. Tras la operación a que hubo de ser sometido, llevada a cabo en una clínica de la ciudad texana de El Paso, hubo de prolongar largo tiempo la correspondiente recuperación, con la lógica desesperación de los empresarios con los que tenía suscritos e, incluso, con el aplazamiento de su alternativa, anunciada en la plaza de Monterrey. La ausencia de los ruedos hubo de prolongarse más de lo previsto a causa de un accidente de motocicleta que sufriera, al practicar su deporte preferido. Su retorno a la actividad taurina tiene lugar el 17 de abril de 1984 en San Luis de Potosí, y poco más tarde, el 3 de junio, recibiría la alternativa en el ruedo de la plaza Monumental de Monterrey. Eloy Cavazos le cedió la muerte de un toro de la vacada de San Miguel de Mimihuapán en presencia de Miguel Espinosa, Armillita Chico, que testificó la deremonia. De ese astado le seráentregada una oreja al toricantano. Poco Tiempo podría lucir su flamante borla de doctor, ya que el 4 de agosto de ese mismo año de 1984 en contraria la muerte en otro accidente de circulación cuando pilotaba su potente motocicleta, al regresar de una cena celebrada en un restarante de las inmediaciones de su natal Torreón. No tuvo tiempo de traspasar las fronteras de su patria para mostrar fuera de ellas sus cualidades artísticas. Pero en la tierra azteca dejó suficientes pruebas de la novedad y emoción de un toreo revulucionario en el que el valor y los buenos deseos ocupaban un primer plano. De ahí que llenara toda serie de plazas y que los espectadores presenciaran sus hazañas puestos, en ocasiones, en pie. Mereció, ciertamente, mejor fortuna este <<niño de amaranto y oro>>.

Comentarios recientes

No hay comentarios que mostrar.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

15 − 8 =