HISTORIA DEL TORERO

LUIS DELGADO GONZÁLEZ

Publicado el 17 de agosto de 2022
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Matador de toros nacido circunstancialmente en París (Francia), el 31 de marzo de 1971, pero en los primeros meses de su vida va a vivir a Madrid. Sin antecedentes taurinos familiares, probablemente sólo la afición de su padre, que le lleva con frecuencia al coso de Las Ventas, le empujan a inscribirse en la Escuela de Tauromaquia de Madrid. En Colmenarejo (Madrid), donde reside, el 25 de julio de 1990 se ciñe por vez primera la taleguilla. Por esa época debe cumplir sus deberes con el Ejercito, y aunque no descuida su preparación, lógicamente, su carrera se ve necesariamente interrumpida. En la plaza de toros de Medina de Rioseco (Valladolid), el 30 de marzo de 1991, aprovechando un permiso, actúa por vez primera en un festejo picado. Los novillos pertenecen a los señores Herederos de don Cándido García Sánchez, y le acompañan en el cartel José Antonio Herrero y Manuel Sánchez. No mató ningún novillo al resultar herido por el primero de su lote. Su segunda novillada es la de su presentación en Francia. Es el 1 de mayo, en Mejanes, con Fernando José Plaza y Mireille Ayma de compañeros. Los novillos pertenecen al hierro de los señores de don Atanasio Fernández Iglesias. Termina la temporada con quince novilladas picadas, dos de ellas en Francia, curtiéndose en plazas de poca importancia, si se exceptúa el paseíllo que hace en Vitoria. Dieciocho tardes actúa en 1992, incluidas cuatro en el coso de Las Ventas. La primera de ellas, la de su presentación el 19 de marzo, corta una oreja al segundo de su lote, que, como el primero, pertenece al hierro de don Alejandro Vázquez y don Alejandro García. Su primer novillo, en el que tras su muerte da la vuelta al ruedo, se llama Chalino, está marcado con el número 41, es negro salpicado y pesa 432 kilos. Sorprende Luis por su valor. Su corta estatura acentúa, si cabe, su valentía. Se muestra muy bullidor, manifestándose durante toda la novillada su entrega y su afán por agradar al público. Además, a la hora de matar, se va detrás de la espada con absoluta entrega. Todo ello, como puede suponerse, hizo que el público se volcara con él y se ganara un puesto en las ferias de la Comunidad de Madrid y del santo patrón, en las que hace sendos paseíllos, después de haber actuado de nuevo en el mes de abril. Cuando finaliza la temporada se hace cargo de su carrera el grupo que dirige el matador de toros francés André Viard, que también va a llevar a Cristina Sánchez. Quizá el no reverdecer su triunfo en las otras tres ocasiones que actuará en Las Ventas frenan su carrera, pero es indudable que en 1993, además de ver reducido el número de novilladas, solamente actúa en diez, la categoría de las plazas es menor. Eso sí, su poder de conexión con los tendidos le reporta un nutrido número de orejas cortadas. Idéntica trayectoria sigue su carrera de novillero en 1994. Interviene en siete festejos, incluido el del 28 de mayo, en Alpedrete, en el que tras cortar tres orejas se despide del escalafón. Alterna con Julio Campano, que ese día reaparece después de su gravísima cogida del año 1993, y dan cuenta de tres novillos con la divisa de don Luis Antonio Carabias Bueno y uno con el hierro  de don Adolfo Martín Andrés. En Benidorm (Alicante), el 24 de julio, es apadrinado por Curro Vázquez, que le confiere, en presencia de Luis Francisco Esplá, categoría de matador de toros al cederle la muerte del primer astado de la tarde. Se llama este Gravero, está marcado con el número 38, es negro zaino de pinta y pesa 525 kilos. Pertenece al hierro de don Andrés Ramos Plaza. Vistió el toricantano de nazareno y oro. Cortó una oreja del primer ejemplar de su lote y fue ovacionado en el segundo. Al final de la campaña, incluido este festejo, había sumado cuatro. En 1995 solamente ha sumado tres corridas de toros.

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