HISTORIA DEL TORERO

HENRY HIGGINS (Enrique Cañadas)

Publicado el 12 de abril de 2022
Abel Murillo Adame logo

Es de nacionalidad inglesa y conocido solamente desde 1967 en la región malagueña. Adoptó el nombre que aparece entre paréntesis por ser más cartelero que el suyo propio; pero ni con uno ni con otro ha logrado notoriedad. Tomó la alternativa en Fuengirola (Málaga), el 20 de septiembre de 1970, se la dio Beca Belmonte en presencia de José Luis Román con reses de doña Carmen Ordóñez. Y aquí termina todo lo que sabemos de él. Higgins se convirtió en los febriles 70 en un personaje sonado en la España taurina y para miles de compatriotas que pasaban sus vacaciones en las costas españolas y que suspiraban por verlo torear, aunque no fuese un primer espada ni nunca llegase a serlo. 
El toreador anglosajón, enjuto de carnes, bajito y morenillo, parecía ser hijo de cualquier sitio menos de la isla del rey Arturo. Nació en 1945 en Bogotá, cuando su padre inglés trabajaba en una multinacional.  Recorrió el mundo con su familia  y alentado por las lecturas de Hemingway y su afición por el flamenco llegó a España. Pero los toros lo inflamaron de forma temprana -en cuanto asistió a la primera corrida- tan maridados con su forma arriesgada y barroca de entender la vida. El cuerno del astado mariposeó muchas tardes cerca de su ingle, por los ruedos de la España taurina. Pero al inglés Henry Higgins, motejado como Enrique Cañadas cuando se vestía de luces, no lo mató un toro, sino una maldita racha de viento cálido  que hizo caer el ala delta en el que volaba sobre las cumbres de La Paratá un 15 de agosto de 1978. 

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