HISTORIA DEL TORERO

GASPAR ESQUERDO ZARAGOZA

Publicado el 18 de abril de 2026
Abel Murillo Adame logo

Matador de novillos y posteriormente rejoneador, nacido en Carabanchel Bajo (Madrid) el 12 de enero de 1891. De familia acomodada y posición distinguida, pues que era sobrino del eminente alienista, político destacado, jefe por entonces de uno de los partidos republicanos españoles, don José María Esquerdo. Quisieron sus familiares encaminar su vida por la trayectoria que su posición social demandaba. Gaspar se sintió rebelde desde su infancia a toda disciplina escolar; luego diremos que a toda disciplina; y al fin. Tras disgustos y contrariedades, se matriculó en la Escuela de Veterinaria, en la que aprobó algunos cursos. Pero no estaba decidido el ánimo de nuestro biografiado a ser veterinario, y como la afición taurina se había adueñado de él, resolvió ser torero. La enemiga de su familia fue implacable, por lo que los comienzos de Gaspar fueron difíciles. Toreó primeramente en capeas, fue después en novilladas más o menos modestas, logrando triunfar, pese a todos los inconvenientes. Toreó el año 1912 en plazas de la importancia de Peñaranda, Cuenca, Zamora, Alicante, Zaragoza, y por fin, el 3 de noviembre de este mismo año, se presentó en la de Madrid, acompañado de Gabardito y Pastoret en la muerte de novillos de don Luis Baeza, antes López Navarro. Cumplió su cometido sin pena ni gloria. El 27 de abril de 1913 toreó en Vistalegre (Carabanchel Bajo), alternando con Zapaterito y Pastoret en la lidia de ganado de don José Bueno. El éxito fue clamoroso y ganó una oreja. Siguió aquel año y los siguientes toreando bastante, pero estacionado su crédito; no avanzaba ni un paso en su categoría: no llegaba, ni creía ya que podía llegar, a lo que él soñó. Fue bajando en número de corridas. Sufrió cogidas de importancia grave, entre ellas el 25 de julio de 1913, en Madrid. Esto hizo que se retirara de la profesión, en la que mostró mucho valor y un amor propio que le hacia exponer gustoso la vida con tal de no caer en ridículo, y de ahí sus muchas y graves cogidas; ningún arte; antes bien, tosquedad con el capote y con la muleta, y bastante seguridad matando; torpe, desmañado, pesado de movimientos, sin elegancia ni gracia alguna. Retirado de hecho, y aprovechando los estudios que hiciera y su afición más o menos circunstancial a los caballos, se dedicó a la compraventa de estos. Pero en Esquerdo toda afición era, y es, circunstancial. Mas atento a la juerga que, a toda disciplina, aunque esta disciplina sea tan laxa como la que exige el toreo, ya comenzaba a hastiarse de esta adaptación de su vida, cuando apareció con la nueva modalidad del rejoneo a la española. Con su afición a cuanto se relacionaba con el toro. Era un buen jinete, le sobraba valor para torear y facultades para el rejoneo. Y acopló sus dos aficiones. Se hizo rejoneador, matando los toros a pie si no morían del rejón. Toreó bastante los años 1924, 1925 y 1926; pero los públicos empezaron a empacharse del rejoneo y solo aguantaban a quienes poseían prestancia, exquisitez de estilo y arte, cualidades, que ciertamente no acompañaron a Esquerdo, así de rejoneador como –ya lo hemos dicho—de novillero. Y pronto sintió despego a seguir de profesional del rejoneo, abandonándolo y dedicándose a representaciones y comisiones comerciales. Esto fue en suma la vida taurina de Gaspar Esquerdo. Falleció en Madrid en el mes de diciembre de 1961.

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