HISTORIA DEL TORERO

ANTONIO BAREA RAMOS

Publicado el 23 de mayo de 2022
Abel Murillo Adame logo

Hijo del también matador de toros Antonio Barea Jiménez, nacido en Gines (Sevilla) el 9 de febrero de 1977. Sin duda influido por el ambiente familiar, el 1 de mayo de 1994 se presenta ante el público en un festejo celebrado en Huelva, Es tal la expectación creada ante sus prometedores inicios que debuta con picadores nada más y nada menos que en La Maestranza de Sevilla, el 8 de junio de 1997, cuando se anuncia con Gil Belmonte y Alejandro Castro en la lidia de una novillada de Guardiola Fantoni. En sus primeros pasos los aficionados destacan las maneras y formas del nuevo torero, que alcanza rápidamente un puesto de categoría en el escalafón inferior, pues torea un buen número de novilladas picadas, alternando las plazas importantes con otras de menos relieve, pero siempre dejando una sensación óptima. El 6 de agosto de 1999 se presenta en Las Ventas, con ignacio Garibay y Jesús Burdallo y ganado de Palomo Linares. El novillo de su presentación fue Emperador, número 75, castaño jirón, de 552 kilos, y corta una oreja a su segundo. Ese año lo concluye con quince novilladas, habiendo toreado en Madrid dos veces (en la segunda, el 1 de octubre, vuelve a cortar una oreja) y una tarde en Sevilla. La temporada de 2000 se plantea con muy buenas expectativas, pero el 16 de mayo de 2000 resulta gravemente herido por un novillo de La Quinta en Las Ventas, que le infiere dos cornadas, en una tarde en la que actuaba con Martín Antequera y Fernado Robleño, que también resulta herido. Aun así, concluye la temporada con veinticinco novilladas y pisa ruedos de categoría como el citado de Las ventas, donde reaparece sin suerte el 11 de junio, Sevilla, San Sebastián, Nimes o Zaragoza, entre otros. Tras una novillada celebrada en Sevilla, donde es ovacionado, toma la alternativa en la plaza de Burgos el 27 de junio de 2001, con Francisco Rivera Ordóñez como padrino, José Tomás como testigo y toros de Parladé. El primero le cede a Tigre, de 476 kilos y negro de capa. No puede hacer mucho por el escaso juego del ganado y esa temporada se va con esa única actuación. Sorprendentemente, no se vuelve a vestir de luces en los años siguientes y decide viajar a México en busca de la fortuna en los despachos, pero desde su alternativa su nombre no ha vuelto a aparecer en los carteles.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

ocho − cinco =