
Matador de novillos cordobés. Empezó en las lides tauromáquicas como banderilleros, defendiéndose bastante bien, lo mismo bregando que rehileteando. En las plazas de Tetuán y Carabanchel desempeñó algunas veces esta labor. Deseos de más gloria le hicieron abandonar las banderillas por la espada, y esto fue para él su mayor equivocación. En las pocas novilladas que estoqueó estuvo mal.

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