
Matador de novillos, nacido en Medina del Campo (Valladolid) el 28 de enero de 1868. Abandonó el oficio de carpintero, ocupación de su primera juventud, para dedicarse al toreo en capeas y pueblos de Salamanca, lugar donde residían sus padres. En Tortosa estoqueó por primera vez cuando contaba diecisiete años. En Madrid actuó como, banderillero en novilladas verificadas el verano de 1886 a las órdenes de Manchaos, Tortero, Torerito, Fabrilo, Ecijano y otros. Después de cumplir el servicio militar, se presentó en la corte como estoqueador el 17 de diciembre de 1893, haciéndolo después con bastante aceptación en diversa plaza de España y Portugal. La última vez que toreó en Valladolid fue el 5 de julio de 1896. En esta corrida se lidiaron toros de don Victoriano Angoso. Acompañaban a El Salamanquino, primer espada, el cordobés Juan Antonio Cervera y el vallisoletano Arturo Carral, Corralito. El primer toro cogió a Corralito; el segundo, a nuestro biografiado El Salamanquino, produciéndole al voltearle la fractura del brazo derecho; el tercero mató al monosabio Pablo Toro, natural de Rioseco; el quinto hirió levemente al banderillero Manolé; antes del cuarto toro habían pasado a la enfermería tres picadores. Me ha parecido curioso citar, pues que llegó ocasión oportuna, corrida tan desastrosa. Después de esta corrida, El Salamanquino toreó cada vez menos, su nombre fue esfumándose y acabó perdiéndose por completo. Aún en 1911 solicitaba su ingreso en el Montepío de Toreros, pero ya no toreaba apenas. La realidad no confirmó los brillantes auspicios con que este torero comenzó la profesión.

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