HISTORIA DEL TORERO

JOSÉ CHALMETA BUCH

Publicado el 17 de agosto de 2025
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Matador de novillos . Nació en Barcelona el 11 de febrero de 1910. Aprende los rudimentos de la primera enseñanza y adopta el oficio de chapita de automóviles, con el que vive, y bien, pues llegó a ser, según fama, un gran oficial en Sevilla, adonde se trasladó por tener más facilidades para ensayarse y entrenarse en el toreo, afición que se apoderó de él siendo muy jovencillo. Y, efectivamente, su natural simpatía, modestia y bondad le permitieron torear en faenas de campo y encerronas, donde siempre tuvo cabida con agrado. Vistió por primera vez el traje de luces en Barcelona el día 2 de julio de 1927, alternando con otros dos novatos como él, pero destacando su trabajo de tal modo que desde aquel momento se le consideró con derecho a ejercer y presumir de novillero. Como por aquel entonces, o desde entonces, vivía en Sevilla, toreó bastante por las plazas andaluzas. El 30 de septiembre de 1929 tiene un éxito tan favorable en la plaza de Barcelona que la empresa se cree obligada a organizar una novillada para repetir su actuación el día 7 de octubre, en la que repite su triunfo. Torea bastante, y en plazas de importancia, en los años siguientes y llega a la de Madrid en 1933, en que el día 3 de septiembre, alternando con el Niño de Hato, Félix Almagro y Elíseo Capilla, y con ganado de Angoso, tiene un éxito tan ruidoso que corta orejas, es sacado en hombros y la empresa le pone nuevamente el día 7 en unión de Miguel Palomino y Luis Castro, El Soldado (los novilleros de más fama de entonces), con reses de Aleas, y nuevamente es ovacionado, por lo que repite el 17. Tuvo este año el día 2 de julio, en Tetuán de las Victorias (Madrid), una cogida gravísima, que le tuvo bastante tiempo apartado de los ruedos. Los triunfos de Madrid se repiten en Barcelona y Bilbao en los años 1934 y 1935, y sigue, después de la guerra civil, colocado y considerado entre la vanguardia de los buenos novilleros. <<Su valentía, su buen estilo con el capote, y sus deseos de ganar a ley las palmas le han colocado en buen lugar, y los públicos ven con gusto a este pundonoroso torero barcelonés>>, dice el reputado crítico Don Ventura en uno de sus comentarios acerca del toreo de Chalmeta. Vuelve a los ruedos una vez concluida la guerra civil. Torea ocho corridas en 1939 y realiza un considerable avance en 1940, pues termina su campaña con veintiuna funciones. En el transcurso de la misma, resultó herido el día 12 de mayo en Madrid, al estoquear a un novillo de Bernardo de Quirós en la suerte de recibir, y en Barcelona el 10 de noviembre, en cuya ocasión un astado de Gabriel González le dio una cornada de gravedad en el muslo derecho. Se mantiene al mismo nivel en 1941, torea veinte corridas, y baja sus ajustes, tanto por la cantidad como por la categoría de las plazas donde actúa, en 1942, durante cuya temporada solo interviene en ocho. Sus actuaciones se espacian aún más en los dos años siguientes, y termina por no actuar ya como novillero en 1945.

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