
Matador de novillos. En 1874 toreaba en La Habana con buen éxito, alternando en ocasiones con el espada gaditano Lázaro Sánchez. Pretendió más tarde competir con Fernando El Gallo en una excursión triunfal que este hizo por aquellas plazas, y el pobre Gadea perdió con esta imprudente acción el buen cartel que le habían otorgado los isleños.

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