HISTORIA DEL TORERO

FRANCISCO DÍEZ DURRUTI (El Estudiante)

Publicado el 10 de febrero de 2026
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Matador de novillos. Nació en Valladolid el 17 de noviembre de 1896. Hijo de industriales acomodados y pariente de médicos de prestigio en la localidad, sus padres encaminaron su educación a que hiciera la carrera de Medicina. Y así cursó la primera enseñanza, se graduó de bachiller y aun se matriculó en más de un curso de aquella facultad. Una becerrada a beneficio de la Cruz Roja, organizada por los estudiantes de Medicina, en la que actuó con gran éxito y que se celebró el 18 de mayo de 1913 en la plaza vallisoletana, fue la determinante de que Durruti abandonara sus estudios para seguir los impulsos de su afición, que le llevaron a ser torero profesional, con la oposición de todos sus familiares. Al poco torea, vestido de torero, en la misma plaza, novilladas sin caballos. En los años siguientes lo hace en las de toda Castilla. El 29 de julio de 1918 torea, por primera vez con caballos, en Tetuán de las Victorias, alternando con Morenito y Sánchez Torres, matando novillos de don Felipe Montoya. Durruti fue ovacionado fuertemente toreando con el capote, y, al hacerlo con la muleta a su primero, fue cogido, y aunque fue el percance leve, no pudo torear más aquella tarde. Pero en esa temporada toreó unas cuantas más. Siguió sus andanzas por provincias, y en la plaza de Madrid se presentó el 4 de septiembre de 1921, en novillada que torearon Gregorio Garrido, Domingo Uriarte, José Carralafuente, con ganado de don Juan Terrones y don Francisco Trujillo. (Un novillos de este ganadero, en esta tarde, saltó la barrera y produjo la muerte al jefe del personal de la plaza, dueño del gran establecimiento tipográfico y excelente aficionado don Regino Velasco.) Durruti se hizo aplaudir con el capote; pero el resto de su actuación fue lamentable, tanto que produjo su determinación de retirarse del toreo, y así lo hizo público. Pero pudo más la fuerza de su vocación, y siguió toreando siempre poco y en condiciones desfavorables y acompañándole la desgracia cuando toreaba en Madrid; esto contribuyó mucho a que no pudiera avanzar un paso en su carrera. Hombre de clarísima inteligencia para todo, se ofuscaba cuando de juzgar sus méritos taurinos se trataba; y murió, sin retirarse del toreo activo, víctima de la guerra civil, en Barcelona, a fines del año 1938. Fue un buen músico y muy buen pianista, actividades en que, de haberlas cultivado, hubiera llevado mejor su vida si no le hubiera cegado la pasión del toreo.

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