
Matador de novillos en festejos económicos y sobresaliente de espada en corridas de rejoneadores. En esta condición en la plaza de Las Ventas, de Madrid, el 22 de octubre de 1961 y hubo de rematar, con más pena que gloria, tres toros –dos de El Pizarral y uno de Escudero Calvo–, en los que habían actuado Mariano Cristóbal, José María López-Herrera y Manuel Vidrié.

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