
Matador de novillos. Nació en Gayanes (Alicante) el 25 de diciembre de 1881. Siendo muy niño se trasladaron sus padres a Valencia, donde ha residido constantemente. Recibió una educación esmerada, y fue empleado en un comercio. Ya por entonces comienza a despertársele la afición taurina, y hace los domingos sus escapadas a las capeas cercanas, con la oposición y disgusto consiguientes de sus padres. Por recomendación, que él gestionó, del desgraciado Fabrilo salió a torear en modestas novilladas económicas. Tras prestar su servicio militar en Artillería, vuelve de nuevo a sus andanzas taurinas. Tenía un hermano establecido en Madrid, y a su casa se vino, y logró matar un novillo de Colmenar en Robledo de Chavela. Torea después en otros pueblos cercanos, y el 6 de octubre, en Guadarrama, recibe su bautismo de sangre: una cornada en la región glútea de 12 centímetros de profundidad. El 21 de agosto de ese año torea en Valladolid, con Carralito, ganado de Reina, y esta puede considerarse como su primera presentación en novilladas formal. Torea en plazas de las provincias de Madrid y Toledo el año 1905, y el 19 de noviembre lo hace por vez primera en Valencia, entusiasmando a sus paisanos. Desde esa fecha puede decirse que regulariza sus campañas novilleriles, y cada temporada torea de 15 a 20 fiestas. El 16 de agosto de 1909 torea por vez primera en Sevilla, y el 13 de marzo de 1910 hace, por fin, su presentación en Madrid. Resultó muy aceptable su trabajo, y hubiera toreado más si no se lo hubiera impedido una cogida sufrida en Zaragoza el 5 de junio, con fractura del peroné, que lo tuvo sin torear el resto de la temporada. Vuelve el 5 de marzo sin lucimiento, aunque le tuvo con frecuencia el resto de su campaña, en que llega a sumar 16 corridas, y perdió siete por diversos accidentes, y en especial por una seria cornada recibida en Talavera de la Reina. Algo disminuye su cartel el siguiente año, pero vuelve a subir en 1913, por la corrida del 11 de junio de Valencia, en la que estuvo afortunadísimo toda la tarde y mató su segundo novillo de una media estocada en la suerte de recibir. Pero estos triunfos y las aptitudes estimables de Cortijano para la lidia, y más especialmente para la suerte de matar, no podían desvirtuar la significación del hecho de llevar diez años de novillero sin vislumbrarse su ascenso a la categoría de Matador. De novillero continúa aún tres o cuatro años más hasta que, olvidado, muy castigado de los toros y sin ilusiones, desaparece de los anuarios taurinos. Tras su retirada de los ruedos. Falleció en la citada capital levantina el 27 de marzo de 1963.

0 comentarios