
Matador de novillos algecireño que mataba en novilladas modestas, en las plazas de su región, en la segunda década del siglo XX. En 1915, en una novillada sin picadores que mató en la plaza de Algeciras, presentó por primera vez en público a su hijo Antonio, que pasado el tiempo había de conseguir justa fama como peón y rehiletero; esto es lo más saliente de su mediocridad.

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