
Matador de novillos de las montañas santanderinas. Muy joven aún marchó a México, donde, llevado de su afición, se dedicó a matar cornúpetas. Trabajó en las mejores plazas del país, conceptuándosele como uno de los estoqueadores más seguros y valientes. En Guadalajara de México actuó el 21 de enero de 1912, gustando su labor. Regresó a España en 1913. El 7 de septiembre del citado año participó en una novillada verificada en Santander, teniendo por compañeros a sus paisanos Sarmiento y Salazar y siendo las reses de don Juan Manuel Sánchez, de Carreros (Salamanca). Montañés sacó a reducir las características toreras que le eran peculiares y únicas: valor hasta la temeridad, voluntad y fortaleza. Cualidades éstas muy apreciadas por los públicos hispanoamericanos, pero que los españoles no dan mucha importancia sí no van acompañadas de arte. De ahí que Alfredo Fernández no alcanzase, buenos éxitos en la Península. De haber tenido un poco más de arte y figura es posible que hubiera llagado más arriba, ya que decisión y coraje no le faltaban.

0 comentarios