
Oriunda de Setúbal, fue una de las diversas toreras portuguesas que hubo en los años cuarenta del siglo XX. Empezó lidiando a pie a los diecinueve años por las plazas de la región de Setúbal, su ciudad natal, pero tenía el inconveniente de que era muy alta, y esa característica no favorecía el esteticismo de sus actuaciones. Quiso siempre alternar en un plan de igualdad con los hombres, aunque los varones no estaban muy dispuestos a compartir cartel con una mujer.

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